Un meta-análisis revisado por pares con datos de 56 estudios confirma lo que muchos sospechaban: el contador de calorías de tu Apple Watch puede estar equivocado casi un 28% de media. Te explicamos por qué ocurre, si puedes fiarte y qué dice la ciencia al respecto.
El estudio que ha encendido todas las alarmas
En junio de 2025, investigadores de la Universidad de Mississippi publicaron en la revista Physiological Measurement uno de los análisis más completos realizados hasta la fecha sobre la precisión del Apple Watch. El profesor Minsoo Kang y el doctorando Ju-Pil Choe revisaron los datos de 56 estudios independientes que comparaban las mediciones del Apple Watch con herramientas clínicas de referencia consideradas la referencia estándar.
Los resultados son claros, aunque con matices importantes según la métrica analizada.
Lo mejor: pulso y pasos, ok
Para la frecuencia cardíaca, el Apple Watch registró un error medio absoluto del 4,43%. Para el conteo de pasos, el margen fue del 8,17%. Ambas cifras se sitúan por debajo del umbral del 10% considerado aceptable para dispositivos de consumo, según los propios investigadores. Esta precisión se mantuvo estable en distintas generaciones del reloj y en perfiles de usuario muy diferentes.
Son datos que tranquilizan: si usas el Apple Watch para monitorizar tu ritmo cardíaco en reposo, durante el ejercicio o para contar los pasos diarios, los números tienen una base razonablemente sólida.
Lo peor: las calorías
El panorama cambia radicalmente cuando se analizan las calorías quemadas. El error medio en la estimación del gasto energético fue del 27,96%, más del triple del margen considerado aceptable. Y lo más llamativo: esta imprecisión fue consistente en todos los grupos de usuarios y todas las modalidades de ejercicio evaluadas, incluyendo caminar, correr, montar en bicicleta y entrenamientos de intensidad mixta.
Esto significa que, si tu Apple Watch te dice que has quemado 500 calorías en una sesión de running, el número real podría estar entre 360 y 640 calorías, una horquilla enorme para quien toma decisiones nutricionales basándose en ese dato.
El propio profesor Kang fue directo al respecto: «Estos dispositivos son excelentes para hacer un seguimiento de los hábitos y mantener la motivación, pero no hay que tomar cada número como una verdad absoluta, especialmente las calorías. Considéralo una guía útil, no una herramienta de diagnóstico.»
Stanford ya lo avisó en 2017
Lo más revelador del estudio de Mississippi es que sus conclusiones coinciden con advertencias lanzadas hace casi una década. En 2017, investigadores de la Universidad de Stanford evaluaron siete dispositivos wearables, entre ellos el Apple Watch, con 60 voluntarios en condiciones de laboratorio. Su veredicto fue contundente: ninguno de los siete dispositivos midió con precisión el gasto energético. El más preciso de todos registraba un error medio del 27%, prácticamente idéntico al dato de 2025.
El profesor Euan Ashley, cardiólogo de Stanford y autor del estudio, resumió así la situación: «Las mediciones de gasto energético estaban muy lejos de la realidad. La magnitud del error me sorprendió.»
Ocho años de mejoras tecnológicas y el problema central sigue sin resolverse. ¿Por qué?
Medir calorías desde la muñeca es extraordinariamente difícil
El Apple Watch no mide las calorías de forma directa. Lo que hace es estimar el gasto energético combinando varios factores: la frecuencia cardíaca, el movimiento de la muñeca detectado por el acelerómetro, y los datos personales del usuario (peso, altura, edad y sexo). A partir de ahí, un algoritmo propietario —que Apple no ha hecho público— convierte esos inputs en una cifra de calorías.
El problema es que esa estimación tiene múltiples puntos débiles:
- El metabolismo humano es altamente individual. Dos personas con el mismo peso, altura y ritmo cardíaco pueden quemar cantidades de calorías muy distintas en función de su composición corporal, su nivel de entrenamiento o su genética.
- La frecuencia cardíaca no es un proxy perfecto del esfuerzo. En actividades como el ciclismo, las pulsaciones pueden bajar aunque el esfuerzo muscular sea elevado. En ejercicios de fuerza, el corazón puede dispararse brevemente sin un gran gasto energético sostenido.
- Los datos personales introducidos pueden ser imprecisos. Si el usuario no actualiza su peso o no registra correctamente su nivel de actividad habitual, el error se multiplica.
- El sensor de muñeca tiene limitaciones físicas. El movimiento del brazo no refleja con fidelidad la actividad de todo el cuerpo, especialmente en deportes como el remo, el esquí o el entrenamiento con pesas.
Como explican expertos en tecnología de actividad física, los dispositivos utilizan el Equivalente Metabólico de la Tarea (MET) como referencia para convertir datos de movimiento y pulso en calorías. Pero ese estándar fue diseñado para valores poblacionales medios, no individuales, lo que introduce un margen de error estructural difícil de eliminar.
No todo es malo: la tendencia mejora con cada generación
Aunque el problema persiste, el estudio de Mississippi identificó una tendencia positiva: los modelos más recientes del Apple Watch muestran una mayor precisión que las generaciones anteriores. Los investigadores señalan que Apple está refinando progresivamente tanto los sensores como los algoritmos.
«No podemos decir que cada actualización sea un gran salto adelante, pero sí hay una tendencia de mejora gradual a lo largo del tiempo», indicaron en sus conclusiones.
Apple, por su parte, no publica los algoritmos que utiliza en el seguimiento del fitness y nunca ha afirmado que el Apple Watch ofrezca mediciones clínicas del gasto energético. La compañía lo posiciona como una herramienta de bienestar general, no como un dispositivo de diagnóstico médico.
¿Qué está haciendo la ciencia para mejorar esto?
Investigadores de la Escuela de Ingeniería de Harvard han desarrollado OpenMetabolics, un monitor de actividad de código abierto para smartphones que emplea aprendizaje automático para interpretar la actividad muscular de las piernas y convertirla en calorías quemadas con mayor precisión. Según los estudios preliminares, este sistema duplica la precisión de los smartwatches comerciales actuales. Aunque aún no es un producto de consumo masivo, apunta hacia dónde puede ir la tecnología en los próximos años.
¿Qué deberías hacer con esta información?
Los expertos coinciden en un punto fundamental: el Apple Watch sigue siendo una herramienta valiosa para el seguimiento de hábitos y la motivación, pero las calorías deben interpretarse como una referencia orientativa, no como un dato exacto.
Algunas recomendaciones prácticas:
- Úsalo para tendencias, no para exactitudes. Si hoy quemas más que ayer, eso sí es un dato útil. El número concreto, no tanto.
- No ajustes tu dieta exclusivamente en base a las calorías del reloj. El margen de error es demasiado grande para tomar decisiones nutricionales precisas solo con esa información.
- Combínalo con otras señales. La percepción subjetiva del esfuerzo, el progreso en el entrenamiento y el asesoramiento profesional siguen siendo referencias más fiables que el contador de calorías de cualquier smartwatch.
- Mantén actualizados tus datos personales en la app Salud. Aunque no elimina el error, reducirlo en la medida de lo posible depende en parte de que el algoritmo tenga información precisa sobre tu perfil.
Fuentes: Universidad de Mississippi / Physiological Measurement (2025); Universidad de Stanford / Journal of Personalized Medicine (2017); MacRumors; 9to5Mac; CNET; Gaceta de Salud.
Deja una respuesta
Lo siento, debes estar conectado para publicar un comentario.