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2020: El insuperable año de Tim Cook

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Al igual que a muchos de vosotros, supongo, nos cuesta recordar qué pasó o qué hacíamos en enero de 2019. Parece que fue otra vida, o en otra vigilia, y por más que intentamos doblar esa esquina para encontrarnos con los recuerdos, no lo conseguimos, como en esas pesadillas en las que intentas con todas tus fuerzas salir de una habitación o escapar de algo y no lo consigues.

Sin embargo (en los temas que atañen a esta web) hay algo que sube con una enorme potencia, y que ha confirmado algo que ya sabíamos. Hace mucho tiempo ya titulamos una columna “La Apple de Tim Cook” (en dos artículos: aquí el segundo, separados por dos años), explicando cómo, inalterable, Tim Cook iba transformando Apple del estilo de Steve Jobs a su propio estilo.

Indudablemente esto ha hecho que hayan tenido que dejar ir a personas que habían cumplido su ciclo o que ya habían dado lo mejor a Apple, y si miramos aquella vieja ilustración que utilizábamos para mostrar “los siete magníficos”, veremos que muchas caras ya no están en la primera línea de Apple.

De los siete magníficos de los inicios de Tim Cook, incluso Dan Riccio (izda.) se mantiene en un segundo plano…

Pero Tim Cook ha seguido adelante, favorecido por los tiempos económicos de Apple, que -como dijo cuando decidieron comenzar a pagar dividendos a los accionistas- genera mucho más dinero del que necesitan para que la empresa esté saneada.

Esto ha permitido que Tim Cook siguiera comandando la empresa de mayor capitalización del mundo mientras le cargaba el sambenito de “gestor”, “administrador” y poco más o menos que “administrativo muy bien pagado”, incapaz de innovar o de sorprender al mercado.

Y entonces llegó la pandemia

2020 parecía prometer otro año tranquilo para Apple. En los primeros meses del año, andábamos -ignorantes nosotros-especulando con el resultado que iban a dar los nuevos servicios que Apple había anunciado el año anterior, los escándalos de Facebook y la filtración de los datos de clientes de Microsoft. Apple cumplía 44 años, el Mac cumplía 36 años y el iPhone 13. Toda una vida tecnológica.

El 13 de febrero, inmersos como estábamos en la más absoluta ignorancia, publiqué un artículo llamado “World Mobile Congress: FUD paradigmático“, uno de los momentos más sonrojantes de mi carrera como periodista aficionado, minusvalorando la importancia de la crisis sanitaria y achacando las deserciones a la mala información. También daba por válidas las afirmaciones del gobierno español de que lo tenían todo controlado. Afortunadamente nadie les creyó -no puedo ni imaginar lo que hubiera sido el mundo si se hubiera celebrado un WMC físico- porque la incapacidad del gobierno español no sólo para controlar, sino para anticiparse a las situaciones se ha demostrado nula hasta niveles vergonzantes, causando miles de muertos que podrían haberse evitado…

Apple rápidamente canceló la WWDC y la celebró de forma virtual, reuniendo a miles de desarrolladores (muchos más de los que podrían haber acudido fisicamente al evento) e iniciando la cadena de keynotes pregrabadas que se han hecho norma el resto del año.

A partir de ahí, Apple. con la información de primera mano que maneja por su intensa relación con China, tomó un papel activo en la prevención de la difusión de la infección, cerrando las tiendas a diestro y siniestro e instaurando un programa de trabajo desde casa que dejó prácticamente vacío el recién estrenado campus.

Creo que una de las cosas de las que más orgulloso se siente Tim Cook (y su equipo) ha sido de esta transición al trabajo remoto y que el ritmo de desarrollo, innovación y colaboración no se haya detenido.

El despegue de la pandemia lanzó a todo el mundo hacia las reuniones virtuales, lo que destapó el escándalo de Zoom y sus falsas afirmaciones de privacidad. Los rumores sobre los retrasos que podrían sufrir los productos de Apple por la limitación de viajar a China, el cierre de fábricas y los problemas de comercio poco menos que vaticinaban que Apple podría entrar en “enormes dificultades” al quedarse sin su “soilent green“. Ya se sabe, Apple siempre está a punto de quebrar y simplemente está viviendo una buena racha mezcla de fortuna y fallos de la competencia.

La realidad es que, hasta junio de 2020, Apple no había anunciado ningún producto nuevo. En ese mes lanzó los auriculares PowerBeats Pro, en cuatro colores. No es que fuera una gran noticia después de seis meses de sequía. Eso sí, entre medias había ido sacando la billetera para compara pequeñas empresas de inteligencia artificial, de reconocimiento de voz, etc.

Tal vez lo más significativo de este primer semestre del año haya sido la colaboración entre Apple y Google para lanzar el “framework” de detección de casos de Covid, que -una vez más- tuvo que enfrentarse con el ombliguismo político en diferentes países que prefirieron desarrollar sus propias aplicaciones independientes.

Por fin. En la WWDC 2020, como es tradición, Apple presentó las novedades de sus sistemas operativos, iOS 14, macOS Big Sur, además de iPadOS, watchOS y tvOS. y, por supuesto, Apple anunció que sus nuevos ordenadores utilizarían su propio sistema en chip (SoC) ARM, que posteriormente sabríamos que lo llamarían M1 (por ser el chip para Mac).

Para que los desarrolladores pudieran realizar su transición, Apple puso a la venta un Mac mini con la nueva arquitectura, y sus primeras pruebas ya demostraban que era mucho más rápido que el hardware Surface de Microsoft (que también utiliza la arquitectura ARM). Además anunció Rosetta 2, que permite traducir sobre la marcha aplicaciones compiladas para Intel haciendo que funcionen en M1.

Otra de las noticias “pequeñas” pero que han tenido un gran impacto en el corto plazo es la ampliación del programa de reparación, permitiendo que pequeñas tiendas no especializadas puedan acceder al programa para reparar utilizando piezas originales certificadas por Apple. Esto ha permitido que haya puntos de reparación mucho más cerca de los usuarios, generalizando la presencia de la manzanita de Apple en los escaparates de tiendas de ordenadores. Es de suponer que con el paso de los meses crecerá aún más.

Podríamos decir que el segundo semestre de 2020 ha sido la cara opuesta del primero. Mientras que el primero fue todo silencio y adaptación, el segundo ha estado relleno de novedades de pequeño, mediano, grande y gigantesco calado.

Todos los productos se han renovado y han aparecido nuevos productos, en un “tour de force” que parecía increíble pocos meses antes. Apple celebró tres keynotes en dos meses, para lanzar la gama más amplia de iPhone de la historia, nuevos iPad y nuevos relojes, nuevos Macs con M1, nuevos auriculares de gama alta (y precio aún más alto), nuevos sistemas de fijación magnética para accesorios de iPhone, … el ritmo de innovación y renovación del segundo semestres (en realidad, el último cuatrimestre, porque hay que descontar el verano) ha sido frenético, hasta la extenuación.

Lo que se ha quedado en el tintero

De la maratón de los últimos meses de Apple hay un producto que se ha quedado fuera de todas las presentaciones: Apple TV. Aunque a lo largo del año Apple ha realizado un gran esfuerzo para que la app Apple TV esté presente en cuantos más dispositivos mejor, como televisiones, el hardware sólo ha recibido silencio.

Los rumores apuntan a que podría estar preparando un dispositivo con mayores capacidad de procesamiento para dar la batalla de los juegos y subir un nuevo escalón, abandonando el carácter de juego “incidental” o “familiar” para presentar batalla a las consolas admitiendo juegos más complejos (especialmente ahora que la arquitectura M1 está presentada y ya no tienen que disimular limitando la capacidad de procesamiento).

Cuando se presentó Apple Arcade ya apuntamos que Apple no se iba a quedar en los juegos sencillos y que, siguiendo su estrategia de crecimiento, una vez establecida iría ampliando su alcance hasta ocupar todo el espacio disponible, captando desarrolladores para que creen juegos de máximo nivel exclusivos y trabajando para que las grandes franquicias también tengan una versión para Apple TV.

No me sorprendería que estuvieran desarrollando algún tipo de Rosetta Gaming para facilitar la migración de juegos de un hardware al de Apple TV.

Y luego están las Air Tags o Apple Tags, a saber cómo se llamarán finalmente. Rumoreadas, patentadas y esperadas, una y otra vez se quedaban fuera de las presentaciones. Es posible que por cuestiones políticas, Apple haya decidido retrasar su presentación (más sobre esto a continuación).

Los retos de Apple para 2021

A pesar de todo, Apple tiene importantes retos en 2021, y pocos o ningún tienen que ver con la innovación o los productos. Todo sus retos tienen que ver con una única cosa: gana mucho dinero.

Acusaciones de monopolio

Las normas en la App Store están siendo desafiadas por diferentes desarrolladores que quieren disfrutar del privilegio sin tener que aportar nada para mantenerlo.

Por supuesto, el caso más conocido es el de Fortnite, del cual nos hemos ocupado largo y tendido, pero no es el único. Telegram también presentó una demanda contra Apple por monopolio, que se sumaba las ya presentadas por Spotify y Rakuten. BlueMail ya ha perdido su caso contra Apple.

Además, está la Coalición por la Justicia de las Apps, un lobby encabezado por Epic (desarrollador de Fortnite) pero que ha ido ganando tracción a medida que nuevas empresas y asociaciones se unían. El poder de influencia que tiene ahora mismo esta organización (teóricamente es sin ánimo de lucro aunque claramente busca un beneficio económico) es innegable, y seguramente que en 2021 escucharemos mucho más sobre ellos.

Hace apenas un mes, Apple rebajaba la comisión del 30% al 15% para todos aquellos desarrolladores que ganaron menos de un millón de dólares con sus apps en la App Store. Una medida preventiva orientada a desincentivar un movimiento de rebelión desde dentro.

Impuestos y monopolio

Esta estrategia -difusa- por parte de las administraciones se basa en el hecho de que las empresas deben tributar por lo que ganan localmente, y no donde tengan la sede social, ya que los niveles impositivos no son uniformes dentro de la Unión Europea.

Aunque no es ilegal, Apple aprovecha el espacio común para fijar su sede donde más le favorece fiscalmente, algo que, cuando tus ingresos se cuentan por miles de millones de euros, acaba por levantar ampollas en los gobiernos de los diferentes estados, especialmente ahora que con la pandemia se han tenido que endeudar enormemente para ayudar a diferentes sectores que han visto cercenados sus ingresos.

Es seguro que en 2021 veremos las políticas tributarias locales avanzar para intentar arañar lo que puedan no sólo de Apple, sino de las demás tecnológicas, como Amazon, Google, Facebook, etc.

Además, como acabamos de citar, Apple está metida en las tecnológicas para todo, y cuando se investiga el monopolio de Facebook, de Google, o de Amazon, no es posible que la empresa que más gana de todas, Apple, no tenga algún abuso de posición.

Así que, inevitablemente, el escrutinio político se fijará en Apple y es posible que, con independencia de los méritos de las acusaciones, se decida penalizar su sistema para demostrar que se actúa.

Ya hemos dicho en otras ocasiones que, aunque Apple no está exenta de defectos, no ha llegado a su posición machacando o limitando la competencia, antes al contrario, la App Store es un ejemplo de ecosistema competitivo donde todo el mundo puede colocar su idea para intentar venderla.

Privacidad

La defensa de la privacidad de los usuarios, incluso si algunos piensan que lo hace por su propia agenda de control de la plataforma, promete momentos de alta tensión durante el año que entra.

Facebook está de los nervios, llegando incluso a pagar páginas completas en los diarios norteamericanos para intentar vender una postura indefendible (que Apple en realidad ataca a las pequeñas y medianas empresas y que Facebook es su valedor ante Apple), pero otros colectivos también se han quejado, como los franceses.

La privacidad es uno de los puntos estratégicos de la venta de los productos de Apple y seguro que va a seguir siendo un argumento recurrente en los pros y contras sobre la compañía.

Conclusión

En 2020 Tim Cook ha emergido como un líder consolidado, capaz de pilotar la nave en las condiciones más adversas posibles, sacando nuevos productos, innovando y asombrando al mundo.

Y todo ello sin renunciar a su “otra agenda”: solidaridad, ecología, sostenibilidad, integración, defensa de los valores universales,… Es realmente asombroso, y -creo yo- único en toda la industria, lo vocal y firme que se muestra Apple en la defensa de sus creencias, sin importar que haya personas que no estén de acuerdo.

Y esa es una gran diferencia con respecto a la Apple de Steve Jobs, que -por muy firmes que fueran sus convicciones personales- siempre defendió un perfil neutro en Apple, sin entrar en polémicas o políticas que no tuvieran que ver con su negocio directo.

Si hace ocho años ya apuntábamos la transformación de Apple para los nuevos tiempos, en 2020 podemos decir que esta Apple es la Apple de Tim Cook.

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