Los escándalos con el comercio de datos unido a los problemas de seguridad que han permitido que roben las contraseñas y otras informaciones sensibles de sus usuarios, han colocado a Facebook en el punto de mira de los reguladores, que piensan que el conocimiento que tiene sobre gustos, actividades y relaciones de las personas que utilizan esa red social es excesivo. La trama que ha tejido Facebook para poder comerciar con los perfiles de aquellos que utilizan este sistema para estar en contacto con amigos, conocidos o colegas es prácticamente perfecta, e ineludible. Podemos destacar tres niveles para que Facebook sepa qué hacemos, dónde lo hacemos y con quien: Rastreo de toda nuestra actividad dentro de su red social.Compra de empresas que completan el perfil del usuario.Compra y venta de datos a otras empresas. Vamos a repasar el alcance de cada una. Toda actividad en Facebook queda registrada Probablemente era inevitable, pero la universalidad de la utilización de Facebook ha propiciado que sólo con la información que proporcionamos a la red social puedan trazar un mapa bastante completo de quiénes somos, a quién conocemos, y en qué lugares nos movemos. Sus algoritmos pueden recrear el árbol familiar de padres, hermanos,...

Los escándalos con el comercio de datos unido a los problemas de seguridad que han permitido que roben las contraseñas y otras informaciones sensibles de sus usuarios, han colocado a Facebook en el punto de mira de los reguladores, que piensan que el conocimiento que tiene sobre gustos, actividades y relaciones de las personas que utilizan esa red social es excesivo.

La trama que ha tejido Facebook para poder comerciar con los perfiles de aquellos que utilizan este sistema para estar en contacto con amigos, conocidos o colegas es prácticamente perfecta, e ineludible.

Podemos destacar tres niveles para que Facebook sepa qué hacemos, dónde lo hacemos y con quien:

  1. Rastreo de toda nuestra actividad dentro de su red social.
  2. Compra de empresas que completan el perfil del usuario.
  3. Compra y venta de datos a otras empresas.

Vamos a repasar el alcance de cada una.

Toda actividad en Facebook queda registrada

Probablemente era inevitable, pero la universalidad de la utilización de Facebook ha propiciado que sólo con la información que proporcionamos a la red social puedan trazar un mapa bastante completo de quiénes somos, a quién conocemos, y en qué lugares nos movemos.

Sus algoritmos pueden recrear el árbol familiar de padres, hermanos, primos, etc. sólo a base de registrar nuestros contactos, las personas que citamos cuando etiquetamos una imagen, o las caras (sí, pueden reconocer caras en las fotos aunque no pagas el nombre de la persona) que aparecen en las imágenes que subimos.

A Facebook le decimos qué empresas nos gustan, si cocinamos (seguro que subes fotos de ese pastel o de ese asado) o si viajamos, y cuando nuestros contactos le dan a “Me gusta”, Facebook entiende que estamos conectados y “cruza” los datos de unos y otros para perfeccionar las relaciones (y de paso sugerir otros contactos que podrían interesarnos para conectar).

Si conocer la información que ha recolectado Facebook sobre ti, puedes ir a tu página, hacer clic en Configuración (en la punta de flecha que hay a la derecha del menú superior) y seleccionar la opción “Tu información en Facebook”.

Ahí podrás repasar a través de distintas secciones qué información has ido facilitando a la red social.

También verás una opción para Descargar esa información que Facebook tiene sobre ti (te enviarán un correo electrónico con un enlace al archivo -dependiendo del nivel de actividad que desarrolles en la red social puede ser un archivo bastante grande) y podrás decidir borrar esa información que Facebook tiene sobre ti.

Pero no te hagas ilusiones. Con esa acción borrarás tu perfil público, pero eso no quiere decir que -a partir de ese momento- seas un desconocido para Facebook. La red social seguirá manteniendo todos tus datos, conocido como perfil fantasma, y seguirá utilizando para rastrear dónde apareces y con quién, de manera que siga tejiendo esa red social invisible que te atrapa.

¿Por qué hace eso Facebook? tendrás que leer el punto tres para entender mejor la estrategia.

Las otras empresas de Facebook

Tal vez, en algún momento hayas pensado que compartimentando tus actividades podrías proteger un poco tu privacidad, ya que si la mano izquierda no sabe lo que hace la derecha, le resultaría más difícil tener una imagen nítida de tu persona.

Es lamentable, pero estás en un error. Facebook ha ido comprando otras empresas que no sólo complementan su actividad sino que acaparan muchos millones de usuarios cada una. 

Las empresas más conocidas que son propiedad de Facebook son Instagram y Whatsapp. Y casi lo primero que hace Facebook cuando las compra es cambiar sus términos y condiciones, alterando la política de privacidad de manera que pueda ver nuestra actividad y comerciar con ella, tanto ofreciéndonos anuncios personalizados como vendiendo nuestros datos a otros empresas (más sobre esto después).

Así que Facebook no sólo sabe lo que haces en la red social, sino que conoce tus conversaciones en Whatsapp y tiene acceso a las fotos que subes a Instagram, con lo que la imagen que tiene de ti cada vez es más perfecta y más pegada a la realidad.

Si estás hablando con tu grupo de amigos de irte de vacaciones en verano a alguna playa, Facebook lo sabe y, por lo tanto, podrá mostrarte anuncios de viajes… y así con todo.

Compra venta de datos de usuarios

Aún así, Facebook y otras empresas que se dedican a la explotación de los datos de sus usuarios los intercambian, compran o venden para completar hasta el máximo posible nuestro perfil de consumidores.

De esta manera, aunque nunca hables de tus viajes ni subas fotos de tus vacaciones a ninguna red social, es posible que el portal donde compraste los billetes comparta con Facebook tus datos, o que la central hotelera donde te vas a alojar importe datos de Facebook para poder ofrecerte servicios que podrían interesarte.

En general, todo es un panorama bastante terrorífico, en el que el espionaje del ciudadano se ha establecido como un “mal necesario” para poder disfrutar de las ventajas de la sociedad tecnológica, en la que nos vemos reducidos a mercancía binaria para que nos puedan ofrecer anuncios que se adapten mejor a nuestras necesidades.

Si te preocupa que tus datos estén siendo utilizados no sólo para hacer tu perfil sino para perfeccionar los perfiles de todos tus familiares y amigos, tal vez la mejor opción sea que utilices una red privada (VPN) que esconda tu ubicación y que te convierta en anónimo al visitar páginas web. Si no conoces programas específicos,  NordVPN es un programa de Red Privada Virtual que tiene buenas referencias a la hora de proteger tus datos y ofrecer una respuesta eficaz a todas las necesidades.

Conclusión

En las redes sociales (todas) debes seguir la máxima que también se aplica en la vida real: si no quieres que se sepa, no lo cuentes.

Para internet además hay cuatro apostillas:

  • Lo que se publica es para siempre (o casi)
  • Nada es tan privado como parece.
  • Si lo publicaste ya no tienes el control.
  • Las redes sociales son gratis porque se financian usando tus datos.

A partir de ahí, lo que hagas es tu responsabilidad.

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3 comments

  1. wenmusic

    Buen (y un poco preocupante) artículo.

  2. Carlos Mellado

    Gratis no hay nada.
    Lo gratis saca un beneficio por otra parte, que igual es hasta varias veces superior al que si te cobrasen.

  3. MagoBlanco

    Es tremendo… como suelo ser de los pocos que lee mayormente los T&C, logré no colocar mi número de teléfono en FB ni en IG y elegí no compartir mi número de WHatsapp con FB, por lo tanto, como IG ingresé con mi email, todo lo que pase entre FB y IG (y Google) está interconectado, pero no he detectado interacción con mi WA…

    Saludos, MB