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[Diez días de verano] Cosas que me sacan de quicio

Este verano no todo han sido días de vino y rosas, por más que el propósito fuera firme.

De momento, he tenido una bronca monumental, de esas que hacen que revienten miles de microburbujas a la vez, lo que resulta en una explosión de mal genio que sorprende a los que están escuchando, pero que también me sorprenden a mi, porque no sabia que llevaba eso dentro.

Si nunca has fumado puede que no sepas esto: después de pasar años fumando, aunque hayas dejado de hacerlo, se quedan en los pulmones microbolsas de nicotina que, pasando el tiempo, explotan, provocando en el sujeto una vuelta del sabor, el aliento del fumador, aunque sea brevemente.

Una vez pasó la borrasca, me quedé pensando en cuál podía ser el detonador que hace que repentinamente se incendie la gasolina.

Llegué a la conclusión que algo que me supera y que consigue que se me rompan los frenos es que se me pregunte lo mismo reiteradamente, como si mi primera respuesta (y la segunda, tercera, etc.) no hubieran sido lo suficientemente buenas, o no suficientemente sinceras.

Un ejemplo sencillo: 

  • ¿Por qué no has ido al médico?
  • Es que he ido
  • Pero ¿por qué no has ido al médico a que te miren esto?
  • Es que ya fui y me dijeron que no tenía importancia
  • Pero es que a Menganito le han dicho que esto y lo otro ¿tu has ido al médico y le has preguntado…?

Seguro que ves cómo acaba la conversación (y si no lo ves, ya te lo he dicho más arriba).

A todo esto tengo que añadir que, cuando defiendo mis puntos de vista soy más bien “intenso” (me viene por parte de padre) y para ciertos caracteres pueden pensar que estoy enfadado.

Imagínate cómo soy cuando estoy enfadado de verdad…

Ser consciente de ese detonador me hace tener la esperanza de que, cuando la situación se repita, seré capaz de ver dónde va a acabar y frenar a tiempo con algo tipo “Ya te he respondido, no hace falta que me insistas” o posiblemente “Como veo que me voy a enfadar, voy a salir un momento de la habitación para que de tiempo a cambiar de conversación”.

(Probablemente volveré a caer mil veces más, pero no pierdo la esperanza)

Conocernos a nosotros mismos es la mejor forma de ser instrumentos de cambio en nuestro entorno, y nada nos disculpa de la necesidad de intentar que seamos elementos de paz en vez de añadir caos.

Si tu entorno es un entorno pacífico, que no seas tú el que lo rompe. Y si vives -no te lo deseo- en un entorno violento o, al menos, tenso, pon de tu parte para que bajen los decibelios y el estrés.

Así que he pensado que merecía la pena dejar esta experiencia aquí escrita y, para no faltar a la costumbre, dejarte la pregunta para la reflexión:

¿Qué cosas hacen que saltes como si te encendido el mechero debajo del pantalón vaquero? (1)

  1. Seguramente ahora no es tan habitual porque la mayoría no fuma, pero en mi juventud, fumar era algo habitual, así que casi todo el mundo llevaba un mechero.

Alguien llegaba por detrás y encendía el mechero contra tu vaquero (era todo un arte hacerlo sin que el otro se diera cuenta).

La tela del vaquero se calentaba hasta que -de repente- notabas el calor ardiente en tu piel…El salto que dabas era tremendo.

Alf

Propietario de www.faq-mac.com.

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