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Trabajar en casa

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Es probable que ya hayas atravesado todas las etapas del confinamiento, desde la fiebre hiperactiva de los primeros días, semanas, en los que la intención era no perder el impulso, pasando por el estado de rutina somnolienta del encierro obligado hasta estos momentos, en los que tu mente ya ha asumido que trabajar en casa es lo que hay, y que más nos vale adaptarnos.

No voy a entrar en profundidad en la expresión “nueva normalidad” salvo que es un eslógan que intenta disfrazar la anormalidad, para no tener que dar explicaciones de cómo hemos llegado a esta situación. Eso es para otro tipo de debate.

La situación que tenemos es que seguimos trabajando desde casa, y la incorporación al puesto de trabajo va a ser lenta, progresiva y probablemente que selectiva.

Tienes algunas papeletas para que tu situación de teletrabajo salga premiada y tengas que aprender a reinventar una rutina nueva que te va a aportar muchas cosas, pero también te va a quitar otras.

Yo no soy de los que te van a escribir un artículo recomendandote que uses esta o aquella aplicación. En parte porque probablemente no está en tu mano decidir eso y en parte porque pienso que, si lees faq-mac, es que tienes un nivel suficiente como para investigar y probar aquello que necesites mejorar.

Cuando detecto que puedo aportar algo, hago un artículo donde lo explico, como en el caso de las alternativas a Zoom.

Mentira, aquí tienes un (mini) consejo

En todo caso, mi recomendación de productividad (o eficiencia) de hoy sería que unifiques los canales de comunicación. Haz que todo te lo digan por un único medio. Yo te recomendaría el correo electrónico como solución universal, permite hacer búsquedas rápidamente y no es fácil de manipular.

Siempre existirá el colega que es demasiado importante como para hacerlo -o lo suyo es demasiado urgente, o demasiado sencillo como para enviar un email, el rango de excusas para ir por libre es enorme. Si te encuentras en esa situación -y te pido por favor que no seas tú el petardo que una y otra vez ignora el procedimiento establecido, cada vez que te cuenten algo por otro canal, cópialo y envíalo por correo electrónico al emisario y a quien deba estar informado, incluyendo el origen de la cita “tal y como me has dicho por Whatsapp, Zoom, Telegram, SMS, teléfono,…”.

Así evitas malentendidos, te aseguras de que todo el que tiene que saberlo está informado y tu tienes tu registro perfectamente organizado.

Empezar a trabajar en casa

Ya sé que en puridad, ya llevas dos meses trabajando desde casa. Pero una cosa es hacerlo con la mentalidad de “esto es provisional” y otra diferente “esta es mi vida a partir de hoy”.

Ganas todo el tiempo de ir y venir a la oficina. Pierdes la socialización. Sí, toda esa gente que te tocaba la moral en el trabajo, y que estabas deseando perder de vista, en realidad te daba incontables horas de conversación fuera del trabajo.

Ahora que -por fin- les has perdido de vista, también has perdido todas esas historias. Y claro, también has perdido de vista a todas esas personas del trabajo que sí te gustaba ver cada día, trabajar con ellos y sacar adelante los retos.

En Toptal dan tres perfiles de trabajador en casa:

  • Alondras matutinas: También conocidos como madrugadores, estas personas prefieren levantarse temprano e ir a dormir temprano. New Scientist reporta que el 10% de las personas caen en esta categoría.
  • Búhos nocturnos: En el otro extremo, estas personas gustan de levantarse tarde e ir a dormir tarde, por lo general después de medianoche. Alrededor de 20% de nosotros somos búhos nocturnos.
  • En el medio: El resto de nosotros (la gran mayoría) encajan en el medio de estos dos extremos del espectro.

Te voy a dar tres ideas que todo el trabaja en casa (yo llevo haciéndolo muchos años) ha tenido que cumplir para que funcione. Espero que te sirvan o al menos, te orienten a buscar tu solución óptima.

Haz una lista

Empezar a trabajar sin que nadie vea lo que haces es fantástico. Lo único que se espera de ti es que todo esté hecho cuando tiene que estar y que si te piden algo, lo tengas preparado.

Es una sensación increíble, sentirte dueño de tu tiempo. Puedes poner una lavadora a las diez de la mañana, a la una de la tarde te levantas a hacer la comida, puede que hasta descabeces una siesta…

Pero también es posible que sean las seis de la tarde y no hayas acabado lo que pensabas hacer en la jornada. No pasa nada, mañana te pones al día. Pero al día siguiente tienes una llamada (o cinco) en la que te piden más cosas, y empiezas a estar angustiado.

¡Cuando ibas a la oficina esto no te pasaba!

Día a día, tienes la sensación de que estás perdiendo el control. Ya no disfrutas ni del trabajo, ni de la casa. No te sientes dueño de tu tiempo, es más, no quieres ser dueño del tiempo. Quieres ir a la oficina donde las reglas están claras y no hay distracciones.

Trabajar desde casa tiene una curva de aprendizaje. Mi recomendación es que empieces el día haciendo una lista de todo lo que tienes que conseguir. No te preocupes, tardarán poco en hacer que tu lista se vea alterada. Pero al menos sabrás dónde estás y serás consciente del esfuerzo que tienes que hacer para tachar los ítems.

Yo además numero los elementos de la lista por orden de realización. Normalmente pongo primero las llamadas telefónicas y las tareas que me llevan poco tiempo, para poder tachar muchas cosas rápidamente. Las llamadas que no han tenido éxito las reprogramo para los descansos entre tareas más largas.

Para mi, no hay nada más estresante que una lista interminable de cosas por hacer.

Hacer la lista (es una tarea de cinco minutos) te da tiempo para reflexionar, ordenar las prioridades y descubrir las zonas inseguras o dependientes de otros.

La lista del día siguiente empieza con las cosas del dia anterior que no se terminaron.

Si tu trabajo desde casa es complejo, puede que te ayude añadir una columna sobre la fecha de entrega que tienes estipulada, para saber siempre a qué distancia estás de entrar en pánico.

Aunque no hags la lista cada día, siempre que sientas que la situación se te está yendo de las manos, recurre a poner negro sobre blanco todo lo que tienes que hacer.

Crea tu espacio de trabajo

En este destierro “oficinista”, mucha gente se ha visto obligada a pasar ocho (o más) horas sentada en su silla del salon o de la cocina, en el sofá, trabajando en mesas pensadas para comer y con una luz inapropiada.

Cuando se trataba de una situación provisional no tenia sentido invertir. Pero si esta va a ser tu “nueva normalidad”, tienes que encontrar la forma de crear tu rincón de trabajo en casa: necesitas una buena silla, donde trabajar ocho horas no redunde en lesiones y contracturas. Necesitas una buena iluminación, regulable y adaptable a cada momento del dia. Si tienes el espacio, una mesa regulable en altura, para poder cambiar de postura sin dejar de trabajar seria óptimo.

Tienes que tener una zona en tu casa que sea la de “trabajo”, que te cueste poco poner en marcha todo lo que necesitas para trabajar (aunque tengas que recogerlo por la noche)y que puedas irte a tomar un café sin temer que entre medias alguien se ponga a curiosear en tus papeles.

No puedo suficiente énfasis en el impacto sicológico y físico que tiene sobre las personas no tener un lugar “propio” en el que trabajar, y no tener un puesto de trabajo ergonómico en que desarrollarlo.

Esto puede que te suene paternalista (y puede que te ofenda hasta cierto punto), pero no por eso deja de ser verdad: respeta tu trabajo y respétate a ti mismo.

Es cierto que, puesto que nadie te ve, estas en casa, puedes ponerte a trabajar en pijama, o con ropa cómoda, como un chandal. Pero es unerror monumental.

Al igual que cuando vas a la oficina, vestirte especialmente para la tarea permite a tu cerebro prepararse para ello, y te dice a ti mismo que lo que haces es importante. Si quieres, podemos ponerlo desde el otro punto de vista: no vestirte como si fueras a trabajar, aunque estés en casa, le dice a tu cerebro que lo que haces no es importante, ni para ti ni para los demás, que no tiene valor.

Habita el presente

Esta frase se la tomo prestada a mi amiga Thais Alonso, y está íntimamente relacionada con todo lo que hemos hablado hasta ahora.

Se trata de poner toda tu atención en lo que estés haciendo en cada momento, no de vivir en permanente distracción o disipación.

Parafraseando una conocida línea: si trabajas, trabajas; si lees, lees; si estás conversando, pon tu atención en la conversación, si es el momento de jugar, juega.

Y si no es el momento, no te empeñes, porque entonces no disfrutaras ni de una cosa ni de otra.

Practicar la atención plena es el camino más directo a la felicidad.

Y tu ¿qué tal llevas lo de trabajar en casa? ¿cuál es tu rutina?

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1 Comentario

  1. ferwick 14 mayo, 2020

    Hola Alfonso, si es cierto que desde el gobierno quieren impulsar el teletrabajo para zonas rurales -españa vaciada- y evitar desplazamientos diarios, este arresto domiciliario ha podido ser un comienzo pero no sé si algunas empresas están por la labor; les encanta verte fichar por las mañanas y verte salir más tarde de tu horario.
    Gracias, me ha gustado tu comentario.
    Salu2

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