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[Diez dias de verano] Soy nadie, ¿tú quién eres?

Tomo prestada esta frase de Emily Dickinson, que además estuvo perfectamente representada en uno de los episodios de Dickinson, la serie de Apple TV+ (donde lo descubrí, no me las voy a dar de culto).

Pero sin duda, me impresionó y me lleva dando vueltas por la cabeza desde entonces. A lo largo de las décadas en faq-mac he conocido mucha gente que se han creído que eran alguien.

Durante un tiempo llevé la comunicacion de una asociación de empresarios, y cuando a la fundadora le llegó la hora de abandonar el cargo de presidente (se había convertido en un obstáculo más que en una ayuda) me dijo con una seguridad pasmosa “bueno, pero siempre recordarán que yo fui la fundadora e impulsora de todo esto”.

La miré con estupor. Y,  por supuesto, le dije: “nadie recordará nada, porque es irrelevante” (tenía razón yo).

Algo que he tenido siempre muy presente (no porque yo sea especial, creo que está en mi naturaleza) es que no soy nadie. 

No me malinterpretes, lo que hago lo hago bien, y tengo una pasión incansable por aprender y mejorar (algo que creo que también es una ventaja, especialmente en un entorno como es el de la tecnología).

El caso es que todos queremos ser alguien. Queremos importar, marcar la diferencia, dejar nuestra huella en el universo (que diría Steve Jobs).

Queremos que nos quieran, queremos que nos valoren, queremos que nos busquen, que nos necesiten.

Pero son tíquets que tienen validez mientras estamos. Ni siquiera Steve Jobs es importante una vez que ya no está entre nosotros.

Creer que eres alguien sólo te lleva a engañarte sobre tu capacidad, tu importancia, tus conocimientos.

Creer que eres alguien te obliga a tener respuestas que sabes que no tienes (pregúntale a los padres que responden a lo que plantean los hijos). A aparentar una seguridad que no tienes, y buscar unos resultados que sólo tienes una idea aproximada de cómo conseguir.

Pero eres nadie. Si eres nadie, puedes darte la licencia de no saber la respuesta, de decirlo claramente, a preguntar con ingenuidad e inocencia, a reconocer tus propias limitaciones, defectos.

Si eres nadie, eres prescindible, sustituible, y si te quieren, te quieren por ti, por lo que aportas, porque te valoran.

Y si no te quieren lo entiendes, porque eres nadie (aunque te duela igual).

Por supuesto, todos estamos en la carrera de ser “alguien”, de gustar, de ser queridos, de ser valorados.

Pero el día que te creas que ya eres alguien… probablemente seguirás siendo un don nadie, sólo que con ínfulas.

Te dejo el enlace al poema de Emily Dickinson.

Alf

Propietario de www.faq-mac.com.

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