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[Diez días de verano] Otra cosa que me ha enseñado mi perro de la ONCE

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Ya hable hace unos días sobre el perro de la ONCE que he tenido en acogida durante un año y lo mucho que me ha enseñado durante esos meses.

También tengo que reconocer que me supuso un pase de libertad cuando todo el mundo estaba obligado a permanecer en casa, ya que podía sacarle siempre que deseara, pero eso es otra cosa.

En esos paseos, como seguro que has visto infinidad de veces, y puede que hasta te sientas identificado, muchas veces voy abstraído en mi mundo, con mis cosas, mis planes, mis agobios… el perro es simplemente un compañero de paseo del cual es fácil olvidarse.

Sin embargo, si me alejaba demasiado hacia mi planeta, y mi ritmo de paso se aceleraba, el perro se detenía repentinamente. Diría que incluso se me quedaba mirando con esa cara tan inteligente que te interpela como diciendo “¿Qué estás haciendo? ¿No estábamos paseando juntos?”

En esas ocasiones, bien en medio de la acera, bien al subir la escalera, tirar de la correa no servía de nada. Cuando más tiraba, más se “plantaba” rígido e inamovible.

¿Sabes lo único que funcionaba? Retroceder un par de pasos y volver a ponerme a su altura. Una vez ahí, el perro no tenía ningún problema en andar, subir o lo que tocara. Pero teníamos que hacerlo juntos.

Muchas veces eso me ha llevado a pensar, en cuántas ocasiones queremos que los demás vayan a nuestro ritmo, sigan nuestros pasos, ejecuten las acciones, obedezcan instrucciones, todo lo que sea, nuestros dos pasos por delante pensando que no tienen que cuestionar nada, sólo obedecer. Y si eso no ocurre y se rebelan, nos impacientamos, protestamos, puede que incluso nos enfademos.

Y hablo de niños, parejas, colegas de trabajo… se nos olvida que estamos en esto juntos, y que muchas veces sólo merece la pena si estamos juntos. Para ir cada uno por libre no nos necesitamos.

Como ya he comentado en otras ocasiones, he ido creando una nota mental para recordar que no se puede ir dos pasos por delante y hablar de “equipo” como si perteneciéramos a él, como si fuéramos uno más.

Y tu ¿eres de los que van dos pasos por delante? ¿dos pasos por detrás (que también los hay)?

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