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Los interesantes retos de la WWDC2020

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No sólo Apple, sino Google, Facebook, … todas han cancelado sus eventos dedicados a la innovación en sus plataformas como consecuencia del miedo a una propagación del Covid-19 entre los asistentes.

Ya hemos comentado anteriormente las consecuencias catastróficas que tienen en la economía local la no celebración de estos eventos, que suponían una inyección de dinero en hoteles, restaurantes, bares, taxis… en resumen, en gran parte del tejido comercial de las ciudades (en España tuvimos la cancelación del MWC, cuando el Coronavirus apenas empezaba a ser un nombre familiar).

Lo que es único en el evento de Apple -insistimos, dedicado a los desarrolladores de productos para los sistemas operativos macOS, iOS, tvOS, iPadOS, WatchOS… un auténtico entremés de variantes que se interconectan a través de servicios y tecnologías.

Tradicionalmente (como le pasa a las demás empresas) son eventos que sólo atraen al público profesional, porque se discute aspectos de los que los usuarios sólo conocen el resultado, la aplicación práctica. Pero ya en los tiempos de Steve Jobs, Apple consiguió convertir la conferencia inaugural en un evento mundial, que congrega a gentes de todas procedencias, desde programadores de grandes estudios hasta curiosos que sólo quieren saber qué novedades tendrá el nuevo sistema operativo. Y por supuesto, la legión de “fanboys” que aprovechan (aprovechamos) cada ocasión para celebrar algo intangible pero que nos conecta por todo el globo.

La tecnología

Apple de momento -en su mejor estilo- no ha dicho nada de qué tecnología va a utilizar para soportar las sesiones técnicas, ni cómo se van a desarrollar.

Una vez que no son presenciales, ya no hay límite de aforo, por lo que en determinadas conferencias pueden encontrarse miles de programadores que normalmente ni se plantearían volar hasta el evento.

Si Apple consigue sacar adelante con éxito este macrocongreso virtual, sentará un precedente sobre cómo celebrar un evento masivo en el que concurren imagen, voz, documentación, preguntas y respuestas, etc.

Y otras empresas no dudarán -una vez más- en seguir el camino que Apple inaugure.

Las presentaciones

Estar en una sala con doscientas personas explicando cómo se hace algo es una cosa, pero estar sólo en una habitación, con una cámara delante y compartir la pantalla es algo muy diferente.

El protocolo de participación, la ordenación de preguntas, la duración de las conferencias, ¿permitirán que cada asistente conecte su cámara para preguntar “cara a cara”? ¿la conferencia va a quedar grabada para poder volver a ella en cualquier momento?… todo es un manual que está por escribir.

Los productos

Ya hemos comprobado que, liberados de la presentación física, donde hay que proveer momentos para que los asistentes aplaudan, jaleen y se sientan “entretenidos”, Apple ha ido descargando el saco de productos de hardware disponibles, anunciando el MacBook Air, MacBook Pro, iPad Pro, iPhone SE, etc.

Prácticamente han quedado sólo las nuevas versiones de sistemas operativos por presentar, con la adopción de nuevas tecnologías y los rediseños pertinentes de las aplicaciones que conocemos… y el anuncio de algunas nuevas que aún no conocemos.

Ya no habrá largos paseos para salir del escenario mientras por la otra punta entra el encargado de la presentación. Ahora un cambio de plano lo resuelve todo en medio segundo.

¿Cómo hacer que una presentación del nuevo macOS no resulte en una mera lectura de características? ¿Qué sentido tiene hacer un chiste cuando no hay una audiencia que lo ría?

Lo que me lleva al reto más importante:

La nueva keynote

Ya todo el mundo sabe que Tim Cook no es un tipo especialmente gracioso, ni es capaz de establecer el nivel de complicidad con la audiencia que Steve Jobs sabía crear en apenas dos frases. Es cierto que cuenta con la admiración y el respeto de todos, porque lo que está consiguiendo con Apple es realmente notable.

Pero ¿cómo evitar que la keynote parezca un discurso del presidente dirigiéndose a la nación?

Estoy seguro que la agencia de comunicación lleva trabajando alrededor de reloj durante semanas creando animaciones, vídeos explicativos y nuevas formas de narrar los contenidos que hagan que el conjunto no carezca de ritmo ni parezca una conferencia del doctor Siesta.

Apostaría a que han tomado buena nota de cómo se están realizando los programas nocturnos de Fallon, Colbert, etc. De hecho no me extrañaría que hubiera un nivel de apariciones de “famosos” fuera de programa para hacerlo más distendido y entretenido.

Conclusión

Puede no parecerlo, pero nuevamente Apple ha cargado con el peso de demostrar al mundo cómo se organiza un evento profesional de nivel mundial en directo sin que la tasa de abandono se dispare.

De los aciertos y de los fallos toda la industria -todas las industrias- aprenderán y elaborarán nuevas alternativas, inaugurando una nueva era en los eventos globales corporativos.

Durante años dejé por escrito que el descenso de la cuota de mercado de Estados Unidos en las cuentas de Apple, y el aumento de la importancia de los mercados orientales poco menos que obligaban a Apple a hacer una segunda WWDC anual en Oriente.

Eso nunca ha llegado a materializarse, pero esta nueva WWDC sí que puede abrir la puerta a una versión paralela -aunque asíncrona- online para los millones de desarrolladores en todo el mundo que no pueden permitirse el viaje a San José.

El tiempo lo dirá.

¿Qué piensas de la Keynote WWDC 2020?
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