Apple está demostrando, año tras año, en las sucesivas generaciones de iPhone, lo que se puede conseguir con la integración de hardware y software, especialmente en fotografía. ¿Por qué no llevarlo al siguiente nivel?

Un poco de historia: Apple QuickTake

Pocos se acuerdan ya, pero Apple hizo sus pinitos en la fotografía digital mucho antes de que el iPhone existiera.

Fue en la época en la que Apple perseguía convertirse en una especie de gigante de la electrónica por la vía rápida y por las razones equivocadas.

Pretendiendo tener un poco para todos el mundo, y esperar a ver si algo se convertía en un gran negocio, Apple comercializó escáneres, impresoras, consolas de juego…y hasta cámaras fotográficas digitales.

El modelo se llamaba QuickTake, y sobrevivió tres años (1994-1997), hasta la llegada de Steve Jobs y la gran “poda” del árbol de productos para concentrar los esfuerzos de la empresa en una única dirección.

Desde la perspectiva actual, las capacidades de aquella cámara parecen ridículas: Su batería duraba 120 fotografías, 60 en el caso de que estuvieran tomadas con flash. Permitía realizar hasta 8 fotografías a una resolución de 640×480, o 32 si se hacían a resolución 320×240.

En la segunda generación, lazada un año después, su principal novedad fue la compatibilidad con Windows. La tercera y última generación (QuickTake 200, en 1997) incorporó, entre otras novedades, visor para ver las fotografías tomadas. (fuente)

Aunque sin duda podemos reconocer el patrón de Apple, en el sentido de lanzar un producto y producir iteraciones año tras año hasta llegar a la perfección, lo que Apple no tenía en aquella época -y que le diferencia de la de ahora- es la economía de escala que permite que los desarrollos se justifiquen por la cantidad de productos que se venden.

En aquella época, los principales fabricantes de cámaras fotográficas acaparaban las compras y la atención de los consumidores. 

Veinte años y un iPhone después, prácticamente toda las cámaras fotográficas de consumo han desaparecido y apenas sobreviven (ya son mercados de nicho) las de gama media y alta.

El iPhone 11

En los doce años de vida del iPhone, generación tras generación, se ha ido confirmando la máxima de Apple, expresada por Steve Jobs: 

“La mejor cámara es la que tienes contigo cuando quieres hacer una foto”.

Claro, luego además la cámara tiene que hacer una buena foto. Todos hemos oído la retahíla de disculpas que sueltan los que tienen un Android del montón “justificando” que su móvil tiene una cámara que no hace buenas fotos, que la cámara es una porquería, etc.

El iPhone, aunque eventualmente haya habido modelos de otras marcas que han ofrecido características mas avanzadas, ha ofrecido una consistencia en la captura de buenas fotos que se ha ganado la confianza de los usuarios.

No creo que sea exagerar si digo que, dentro de la progresión espectacular de la cámara del iPhone, el iPhone 11 Pro supone un salto cualitativo enorme, tanto por su conjunto de tres cámaras como por el software que permite cambiar de una a otra con sólo mover un dedo.

El modelo de iPhone de 2019 abre una nueva era en lo que un dispositivo no especializado (recordemos que se presentó como “un navegador de internet, un iPod touch y un teléfono, todo en el mismo dispositivo”) puede hacer a la hora de captar el momento, ya en vídeo ya en foto.

Los años venideros nos traerán novedades que contemplaremos con estupor, porque -como tantas veces- nunca pensamos que fueran posibles.

Ya está ocurriendo

La posibilidades creativas del iPhone están alcanzando a los profesionales del cine, el vídeo, la música… ponemos aquí extractos de una nota de prensa de Apple:

Tras filmar Perturbada (2018) y High Flying Bird (2019) en el iPhone, el director Steven Soderbergh afirmó que rodar películas en el iPhone es «el futuro» y «una de las experiencias más liberadoras que he vivido como cineasta». Steven Soderbergh es conocido en la industria por su carácter innovador y fue pionero en estrenar películas en salas comerciales y en Internet con su filme Bubble en 2005.

Otro autor que ha encontrado en el iPhone su herramienta predilecta para dar forma a su visión del mundo es Sean Baker. Su película Tangerine (2015) se filmó exclusivamente con el iPhone 5s, se convirtió en todo un éxito en Sundance y su protagonista, Mya Taylor, hizo historia en los Spirit Awards de 2016 al convertirse en la primera actriz transgénero en ganar un premio cinematográfico importante por su trabajo tras alzarse con el reconocimiento a la mejor actriz de reparto.

El propio Baker volvió a emplear el iPhone en su siguiente película, The Florida Project (2017) para crear un acabado de persiana enrollable que diera a alguna de sus escenas una sensación diferente e incómoda. Baker se beneficiaba de la flexibilidad para grabar vídeo del iPhone, que permite grabar en distintas resoluciones y velocidades de fotogramas.

El vídeo de Selena Gómez “Lose You to Love Me”, ha sido dirigido por Sophie Muller, que ha utilizado un iPhone 11 Pro para plasmar su estilo personal, siempre enfocado en acercarse al intérprete y dejar que él se exprese ante la cámara, sin la engorrosa logística de una gran producción. El iPhone facilita a Muller, además, capturar escenas auténticas e íntimas porque el factor de intimidación desaparece.

Olivia Wilde y su directora de fotografía Reed Morano (conocida por su trabajo en la serie El cuento de la criada) utilizaron en 2016 un iPhone para grabar el vídeo de la canción No Love like Yours de Edward Sharpe & The Magnetic Zeros .

Por su parte, el cineasta Matthew Cherry creó en 2017 con iPhone el cortometraje 9 Rides tras «grabar una noche frenética acompañando a un conductor de Uber» en el iPhone. Cherry declaró a Blavity que quería “demostrar que da igual lo que utilices para grabar, un iPhone o una cámara Red, una buena historia siempre es una buena historia y tienes que contarla con cualquier medio que tengas a mano”.

Kanye West se unió al director Spike Jonze para dar forma al videoclip de su canción Only One con la ayuda del iPhone. LeAnn Rimes, por su parte, lo empleó para poner en imágenes su tema Gasoline and Matches.

En el terreno de las marcas, New Balance y Bentley han demostrado que en la creación publicitaria el iPhone también puede marcar la diferencia.

Apple Camera Pro

Llevaba semanas dando vueltas en que la evolución natural de tantos avances en óptica, en interfaz, en procesado de imágenes sería tener un dispositivo dedicado a llevarlo hasta el extremo. 

Poniéndolo un tanto en términos de Jony Ive “es una evolución transparente, que hace que se sienta obvia, necesaria, pura”.

Un dispositivo sin los componentes telefónicos, donde la óptica de los objetivos y el software toman el centro de atención permitiendo hacer cosas que hasta entonces no eran posibles, y que nunca serían alcanzables usando los métodos tradicionales.

Donde los artistas puedan filmar y editar sin interrupciones, llevando las posibilidades hasta nuevas fronteras imposible de alcanzar mientras haya que estar dedicando ciclos de procesador al correo electrónico, mensajes de Whatsapp y Telegram, música…

Donde se puedan incorporar nuevos objetivos que permitan captar imágenes y situaciones impensables con un aparato que puedes llevar en el bolsillo.

Ahora que parece que Apple vuelve a apostar por el mercado profesional, con su nuevo Mac Pro, sería un buen momento para dar a esos sectores tan queridos (y tan correspondidos) como son la fotografía y el cine un producto que haga que a todos se nos dilaten las pupilas.

En definitiva, que es de lo que se trata, de volver a soñar con un producto donde el factor “wow” esté al máximo.

¿Qué pensais?

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3 comments

  1. rosuna

    Un dispositivo profesional supondría poco dinero para Apple, en cuanto a ingresos y beneficios.
    Un dispositivo personal interfiere con el teléfono. Es llevar DOS cacharros encima.
    Las empresas que fabrican cámaras se la están pegando precisamente por eso. Toda la fotografía de consumo está siendo sustituida por los móviles. Toda.
    Porque los llevas encima para varios usos, sí o sí, y no quieres llevar OTRO cacharro.
    Por tanto, no lo veo, la verdad.
    Lo que sí creo que pasará es que otros trastos de Apple pasen a incorporar cámaras (gafas, por ejemplo), y esto puede abrir una puerta a nuevas formas de hacer vídeos y fotos. ¿Pero una cámara de fotos o de vídeo especializada? ¡Si las grandes empresas de fotografía, óptica y cine están desesperadas por entrar en el mundo de los móviles, que es el futuro pero les está vedado (como no sea proporcionando componentes)!

  2. Juan1122

    Pues me encantaría un monitor para visualizar el contenido pero un poquito mas barato y sencillito que el pro display xdr a nivel de usuario consumidor normal, por supuesto de la casa.

  3. juanlesta

    Soy director de vídeos, y he trabajado con iPhone en algún videoclip, y conozco bien sus cámaras hasta el X (no he tenido todavía el placer de trabajar con el 11), y he de decir que no es oro todo lo que reluce.
    Es cierto que son alucinantes, y que en condiciones de mucha luz, es decir en exteriores día por ejemplo, el teléfono se comporta muy muy bien, y puedes rodar en la calle sin que se note, de modo que pasas desapercibido (https://youtu.be/8dbIn9j0Peo). Ahora bien, en el caso, por ejemplo, del vídeo que citas de Selena Gómez, discrepo y mucho, ya que, efectivamente, la cámara (en este caso móvil) es más discreta que una de cine profesional, pero por contra vas a tener que desplegar una cantidad de luz bestial, y te vas a tener que olvidar de poner luz tenue para rodar. Así que por un lado logras ese efecto íntimo, pero te lo cargas con miles de watios de luz.
    En el caso de este vídeo de Selana Gómez, con esos contrastes, zonas de sombra, etc. no te queda otra que meter luz a lo bestia y luego bajar en posproducción ese «exceso de luz» de lo contrario vas a tener un ruido exagerado en los negros.
    Por contra, con una cámara profesional, te puedes permitir poner luz muy baja (uno o dos focos) y que los negros se rueden correctamente.
    Y lo dice un profesional que cada vez usa más el móvil para su trabajo, ojo.