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[10 días de verano] Una reflexión sobre estrategias: dispersión frente a concentración

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Alf de faqmacDesde que llevo destripando terrones en esto del mundo Apple, una de las constantes es la gente que llega contándote su gran idea, sus geniales perspectivas de negocio, y lo mucho que beneficiaría a todo el mundo una asociación, consiguiendo fama, gloria y riquezas para todo el mundo. La realidad es que, casi siempre, la gente sólo tiene en la cabeza los dos extremos del camino: la idea genial y el resultado de los ingresos imparables. Normalmente se olvidan (o no saben) de cómo tendrían que hacer para llegar el punto A a B. Por supuesto, ahí es donde entra la necesidad de asociación y esperan que “nuestros conocimientos”, “nuestros recursos”, etc. solventen esa ecuación de manera que ellos puedan seguir cómodamente apareciendo -cual viaje de Star Trek- en ambos extremos sin pasar por otras casillas. Todos preferimos ignorar que para levantar un negocio sólo hacen falta dos cosas: trabajo y horas. Si me apuras, ni siquiera necesitas una idea genial, o innovadora, sólo necesitas echarle más horas y más trabajo que los demás, y con el tiempo verás resultados.

Así que, desde hace muchos años, mi mantra está copiado de la película Karate Kid, y el entrañable señor Miyagi: “Enfoque, Danielsan”. Cada vez que, por iniciativa ajena, o por iniciativa propia, escuchamos cantos de sirena, o alguien me habla de sus grandes planes para dominar el mundo, se lo repito “Enfoque, Danielsan”. La sabiduría popular lo definió perfectamente, sin necesidad de ver películas, en el refrán “Quien mucho abarca, poco aprieta”.

Sin embargo, cuando llega el momento de aplicarlo a mi “otra vida”, me doy cuenta que no soy el mejor ejemplo de aplicación de esa filosofía.

Durante muchos años he sido practicante de la filosofía “Aprovecha todas las oportunidades”, es decir, cada oportunidad que te surja, persíguela hasta saber de verdad cuánto da de si, porque nunca se sabe dónde va a estar el filón, o la liebre, que te permita seguir hasta el fin de tus días viviendo de ella. Es cierto que muchas veces (por no decir todas) las oportunidades que parecían de oro luego han resultado que eran de cartón piedra, y tenían menos recorrido que las curvas de una nadadora -de acuerdo, chiste fácil. Y en cambio, operaciones que comenzaron como un favor, o como un esfuerzo desproporcionado para el retorno que iban a suponer, a posteriori han demostrado ser las mejores inversiones, con una fidelidad y una confianza que han compensado con creces aquella pérdida inicial.

Así que la experiencia me dice que es verdad, que si persigues todas las oportunidades que te surjan con la misma ansia y dedicación, acabas encontrando la buena. Y que si juzgas las oportunidades por su aspecto exterior, o por el corto plazo, o por su rentabilidad, es posible que dejes escapar auténticos “chollos” que estaban tapados por ese primer obstáculo.

Dog chase rabbit

Pero luego vuelvo al “Enfoque, Danielsan” y me doy cuenta de cuántas energías y cuantos esfuerzos he dedicado y perdido intentando descubrir si había más de lo que parecía, y -con seguridad- cuántas buenas oportunidades he dejado escapar por esa dispersión, por estar siempre a mil cosas (por supuesto, todas urgentes) y no poder prestar la atención y el mimo necesario para que todo floreciera como prometía.

Si en vez de dedicarme a perseguir todo lo que surgía delante de mi, hubiera seleccionado sólo lo que pensaba que merecía la pena, habría tenido mucho más tiempo y muchas más energía para exprimir al máximo y hasta el final esas buenas oportunidades, sin erosionarme en trabajos espurios que tenían las mismas exigencias que los otros.

Incluso si lo llevamos al cortejo, a las relaciones hombre-mujer, puedo ver esa dualidad: está el que pica en todos los árboles hasta que encuentra el que le gusta, y está el que sólo sale a cazar cuando encuentra la presa que le motiva. En la mayor parte de los casos ambos acabarán en el mismo punto: con una pareja que les satisface (aunque puede que sea sólo durante un tiempo), pero el recorrido de ambas personas será muy diferente.

El primero podrá aducir que tiene una experiencia amplia y que su elección se basa en la decantación de lo que le gusta y lo que no, mientras que el segundo podrá decir que tiene claro lo que quiere y no necesita experimentar con aquello que sabe que no se corresponde con su ideal. Ambas posturas son asumibles.

Así pues, ando estos días auto-examinando qué estrategia puede ser la mejor: perseguir todas las oportunidades porque nunca se sabe cuál es la buena, o seleccionar aquella/s que lo parecen y dedicarse completamente a explotarlas. La verdad, no llego a una conclusión definitiva y toda ayuda es bienvenida. ¿Cómo enfocáis vosotros la vida, el trabajo,…? ¿Qué creéis que es mejor?

Alf

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3 Comentarios

  1. Anónimo 10 agosto, 2011

    Resumiendo mucho, hasta ser simplista: Cómo malgastar menos tiempo sin perder oportunidades no? No me lo he planteado así nunca, o al menos directamente, puede que indirectamente sí.
    Son dos maneras muy distintas de afrontar la vida, dos extremos claramente opuestos. Cuando me planteo algo así y no veo clara una postura siempre resuelvo pensando en que para todo hay un termino medio, un equilibrio. Los equilibrios son difíciles siempre, complicados de mantener, pero creo que son la solución para todo (ya estoy simplificando demasiado otra vez). Ojalá el mundo estuviera menos polarizado, me reconforta pensar que los últimos acontecimientos nos están llevando a darnos cuenta.
    En cualquier caso ha de haber algo que equilibre, y yo lo llamo para este caso intuición. Porque realmente nunca tomamos decisiones, en realidad son apuestas porque nunca sabemos al 100% sus consecuencias, no disponemos toda la información al tomar la decisión. Esta todo tan interrelacionado y depende de tantas variables que más que decisiones hacemos apuestas. Sí, podríamos decir que la vida es una especie de gran casino (por cierto no me gusta el juego, no soy ludopata).
    Esto puede chocar sobretodo porque probablemente no me esté explicando del todo bien.
    Tiene que ver con la falsa sensación de que podemos controlar casi todo bajo el lema yo controlo mi futuro decidiendo en qué invierto mi tiempo.
    Acabo con una una frase, ahora mismo no sé de quien es, que reza más o menos: hay que tener valentia para cambiar las cosas, serenidad para lo que no es posible cambiar y sabiduría para discernir entre lo que puede o no cambiar.
    La clave es sabiduría (o intuición por lo que decía antes) para al final errar menos nuestra apuesta sobre a qué dedicar más o menos tiempo.

  2. mikeunimac 10 agosto, 2011

    Estimado Alf. Aunque te he saludado en persona, no te conozco nada. Lo que no quita para que en este comentario te agradezca mucho tus posts reflexivos y los literarios, teneis mucha clase en este blog.

    Al hilo de este post y con el ánimo de ayudar:
    Precisamente acabo de rechazar una oferta espléndida de una excelente persona. Es muy cierto que la dispersión no ayuda.

    También me resulta gracioso que además esta mañana un amigo me ha ofrecido toda su ayuda precisamente para enfocarme en lo que es importante, no en lo que es urgente.

    Un abrazo a los maqueros reflexivos, los redactores, y los lectores.

  3. Mandibul 16 agosto, 2011

    Con unos días de retraso (porque he estado de vacas) leo este hilo.
    Comento ahora con la tranquilidad de saber que tan pasado ya nadie lo leerá.

    Bueno, el análisis es “post”: visto lo que se ha hecho se llega a una conclusión.
    Pero no vale para el “pre”: todas las oportunidades que creas que merece la pena explorarse, las vas a explorar. Aunque pongas un filtro o eleves el listón, siempre tendrás muchas “malas” frente a unas pocas “buenas”.

    No es cuestión de si restringes el campo. Es cuestión -lamentablemente- del criterio con el que seleccionas.
    Digo “lamentablemente”, porque supongo que no eres Warren Buffet o S. Jobs.

    Tu problema, como el de la mayoría, se descompone en 2:
    1º El número de oportunidades buenas que pasan ante ti no es muy alto.
    2º No tienes el instinto (como bien menciona drctroopper) de discernir cuál puede ser buena y cuál no.

    Mi ayuda:
    a) Seguir entrenando el ojo. Hasta cierto punto, si no se nace se puede hacer.
    b) Seguir intentando, para que la regla estadística se cumpla (de XX oportunidades que intentas, sólo Y son rentables).

    Salud

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