Tal vez no te hayas parado a pensarlo pero, ¿te has dado cuenta que todos estamos mucho menos pesados con Apple y la Inteligencia Artificial? Todos (nosotros incluidos) nos pasamos el año pasado lamentando el fiasco del nuevo Siri, y poco menos el hundimiento de Apple mientras veíamos cómo ascendían los ChapGPT, Anthropic, etc. y los Meta, Google, Musk del mundo enterraban millones y millones de dólares en una carrera por capturar las mentes (y la imaginación) de los usuarios.
La cura de humildad que supuso el enésimo fracaso de Siri devolvió a los ingenieros de Apple al ideario original de Jobs «entregar productos de calidad excepcional» que los usuarios ni siquiera saben que quieren.
Durante años solía explicar la experiencia de Apple diciendo «Apple presenta, no anuncia», que resumía su política de cero filtraciones junto con una inmediatez de disponibilidad una vez que el producto está listo que era, es y será la envidia de toda la industria.
Pero con Cook (y su inseguridad con respecto a qué productos producir) eso fue cambiando paulatinamente. No solo por el cargador universal de sus dispositivos, que se anunció para después cancelarlo, o por los eternos vaivenes del Apple Car, para acabar cancelado.
El acomodo de la pandemia y la renuncia a hacer keynote en directo se transmitió a los productos, y cada vez se anunciaban más cosas que estarían disponibles «más tarde», pero que llenaban minutos igualmente, como si fueran un producto o característica real.
No te engañes, sigo pensando que el estado del software de Apple es desastroso, con una falta, no ya de innovación, sino de simplemente evolución que es llamativa, porque el software solía ser el imán para comprar el hardware de Apple.
Pero la realidad es que, después de fracasar en ser la nueva OpenAI, toda Apple ha vuelto a remar en la misma dirección: innovación que se puede vender ya. No anuncios de cosas que estarán o serán realidad dentro de x meses… o años.
La actualización de todos los sistemas operativos, incluso más allá de Liquid Glass, que puede gustarte o no, pero recupera algo que parecía olvidado en la era Cook: el riesgo, las apuestas sobre territorios inexplorados, en vez de simplemente seguir la corriente. Pero además, decenas de mejoras útiles en cada versión (para Mac, para iPhone, para iPad, para Watch, para AppleTV…) que demuestran que, por primera vez, se ha prestado atención a lo que los usuarios demandaban para mejorar las plataformas. Aún falta trabajo, pero fue una actualización realmente sólida y progresiva.
Y como remate, la nueva familia de iPhone 17 y el estelar iPhone Air. Al igual que con Liquid Glass, podrá gustarte o no, parecerte caro o barato, pero hay que reconocer que, por primera vez desde hace mucho, Apple ha innovado, y en una línea original, no siguiendo lo que otros estaban haciendo.
Todo el mundo está hablando de las novedades de Apple, discutiendo si el iPhone Air es suficientemente delgado, colorido o si su cámara merece la pena. Si Liquid Glass tiene futuro o será flor de un día, si la UE nos dejará tener traducción en vivo en los AirPods o si nos quedará vetado por los siglos de los siglos.
Pero nadie habla ya de si Apple tenía que haber sacado una IA propia, o si Siri saldrá algún día de la zona de discapacitados para integrarse como miembro de pleno derecho.
Si fuera un pedante de esos que abundan en LinkedIn diría que algún día estos dos años se estudiarán en las escuelas de relaciones públicas, pero como no lo soy diré que la fórmula se conoce en Apple desde el año 1984: hacer cosas insensatamente impresionantes, crear bicicletas para la imaginación, centrarse en los usuarios y en lo que sabes hacer bien.
Y como dijo Jobs… «el mercado te seguirá».
¿Tú que crees?