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[Diez días de verano] La diferencia entre lo que necesitas y lo que quieres

Hace algunos años atravesé un bache laboral importante. Tan importante que me acerqué al abismo de la desesperación.

Ya sabes, la edad, la sobrecualificación (esa idea absurda y despreciadora que se esgrime cuando en realidad no hay ningún argumento válido), el precario mercado laboral… todo se juntaba para formar nubes negras que me hicieron temer que yo me convirtiera en una de “esas personas”.

Sobre el estado mental de la persona sin trabajo hay mucho que hablar, pero como este no es el momento, lo soslayaré diciendo que muchos días el único pensamiento que tenía en la cabeza, dolor físico provocado por el dolor espiritual, era “Sólo quiero que pare”.

Hace ya muchos años, tantos que no recuerdo dónde y quién me lo dijo, escuché que la primera agencia de empleo son las madres, que no tienen ningún reparo en ir contándole a todo el que se deje que el fruto de su vientre está buscando trabajo.

“No hay nada de que avergonzarse”, seguro que dirán todas las madres si sus hijos les escucharan contar con todo detalle lo cualificados que estamos y las ganas que tenemos de trabajar.

Tal vez deberíamos decirnos eso nosotros mas a menudo, y llevar la cabeza alta aunque las circunstancias nos hagan sentir ciudadanos de segunda, o de tercera o de décima.

El caso es que, aplicando esa vieja sabiduría, cuando lo he necesitado no he titubeado en comunicar a todo aquel que pudiera tener algo de influencia mi caso, por si podía hacer algo. Te lo creas o no, algunas veces ha funcionado y he llegado en el momento adecuado al sitio correcto.

Pero esta vez no fue así. Los meses pasaban y los mensajes de “no te preocupes, seguro que surge algo pronto” se fueron acabando, hasta que nadie lo decía. Sólo expresaban su compasión y animaban a seguir sin desfallecer.

Claro, es fácil decirlo, pero difícil hacerlo cuando notas la impotencia atenazando brazos, piernas y mente.

El caso es que, pasado mucho tempo, mucho más del que quiero recordar, surgió la oportunidad de tener una entrevista.

Recordando un curso de negociación al que había acudido, cogí la planilla y empecé a poner los objetivos que quería acometer durante la conversación, de manera que, tomara el giro que tomara, tuviera las respuestas preparadas.

Y en ese momento me di cuenta de que todo ese tiempo había estado enfocando mal mis mensajes. Por supuesto, nunca sabré si haber formulado mejor mi mensaje habría tenido otro efecto, pero ese momento de realización, de consciencia, de lo que estaba haciendo mal, nunca lo olvidaré.

La cuestión es que lo que necesitas y lo que quieres pueden ser cosas muy distintas, pero en el día a día no diferenciamos, porque no pensamos que haya una acción directa sobre una u otra.

Para que me entiendas, lo que yo necesitaba era trabajo. Pero en realidad lo que quería (entre otras cosas) era tener ingresos.

En mi escala de valores, los ingresos me suponían una revalorización personal, de autoestima, de “gasolina” para el camino que me permitiera seguir caminando hacia el objetivo.

Querer trabajo ponía el objetivo en unos niveles de ingresos que reducía enormemente la posibilidad de encontrarlo. Necesitar ingresos, quería decir que podía apuntar mucho más bajo, y buscar los “muchos pocos” en vez de los “pocos muchos” (o el único mucho).

Lo que quiero decirte en esta reflexión -es posible que no haya sido el día más clarividente para escribirla- es que desde ese día a todos mis clientes les pregunto primero qué necesitan, la necesidad que tienen que cubrir o la carencia que quieren compensar, y después qué es lo que quieren, es decir, que me cuenten a donde quieren llegar, qué quieren conseguir.

Mucha veces he descubierto que son caminos diferentes y se utilizan metodologías diferentes.

En tu vida, ¿has pensado si hay diferencia entre lo que quieres y lo que necesitas?

Tal vez si pones el objetivo en lo que necesitas tengas pan hoy y hambre mañana. Mientras que si te centras en llegar a lo quieres, podrás organizar toda tu vida alrededor de un objetivo superior y siempre sabrás por qué estás haciendo lo que haces o por qué caminas por esa senda.

Pero, oye, es solo una idea.

Alf

Propietario de www.faq-mac.com.

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