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[Diez días de verano] El décimo día

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Aquí acaban las reflexiones de este año. Puede que sea un pequeño golpe de narcisismo, pero las he reunido todas en una misma categoría para que sea fácil localizarlas.

Es probable que muchas las hayas desestimado -suponiendo que alguien las lea- con un “vaya chorrada”. No digo que no lo sean. Es probable que estas filosofías de cuarto de estar sean más intrascendentes que un programa de cotilleo, pero para mi son un ejercicio de superación.

No por su contenido; podría seguir escribiendo muchos días sin dudarlo. Sino por sacar cosas de mi corazón y de mi vida que son íntimas y exponerlas aquí, a la vista del que las quiera leer… ¡incluso con los comentarios activados!

Un libro que me ha influido mucho en manera de entender la vida, es “Qué dice usted después de decir hola” (título que induce a equivocación porque parece implicar que hablará de comunicación no verbal, y nada más lejos). Ese libro de Eric Berne me introdujo al análisis transaccional.

Me enseñó muchas cosas, entre ellas -y procuro llevarla a rajatabla- la necesidad de mantener “las cuentas a cero”, es decir, no callarme cuando algo me ha molestado, no guardarme ni un sólo agradecimiento y, por supuesto, no temblar a la hora de pedir perdón por mi equivocación.

He comprobado que tener un comportamiento predecible no sólo facilita la vida de los demás, puesto que saben que si lo digo es porque lo pienso, sino que -superado el momento inicial de sonrojo- me libera enormemente de cargas, pensamientos y sentimientos que de otra manera llevaría dentro durante dias, semanas, puede que incluso años, potencialmente envenenando relaciones que no quiero que acaben mal.

Guardarse las cosas dentro sólo contribuye a que salgan en un momento inapropiado, en cantidad desproporcionada y recopilando viejas ofensas ya caducadas en la mente del que lo recibe.

Por eso estos diez días, en los que tradicionalmente no ocurre nada de interés, me doy la libertad de hablar de cosas que no son de tecnología y compartir con vosotros esas pequeñas observaciones, que puede que alguna vez, a alguien, en alguna situación, le resulten oportunas.

A los demás, os pido perdón, y os ruego que os centréis en lo positivo: Hoy empieza el dia uno, depende de ti, no te conviertas en quien no quires ser ni olvides que todo fluye, revisa tus prioridades, protégete del aire acondicionado, aprende hasta de los perros y disfruta, que hasta el año que viene no hay más reflexiones 😉

Cuidaos y sed felices.

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