Si tenías alguna esperanza de que el cambio de siglas trajera algún tipo de racionalidad a la comprensión del mundo digital en que vivimos, ya puedes abandonarla. El Gobierno de España (sí, ese que supuestamente gobierna para todos) ha aprobado lo que se llama eufemísticamente el "canon digital" para beneficiar a los de siempre.

Lo que se llama «Ley de Propiedad Intelectual» no establece un precio fijo por producto (aunque debería haberlo hecho), de manera que prorroga los precios transitorios de 2017 mientras se ponen a ello.

Algunos datos para tu deleite:

En música, el reparto es de un 40% para el autor, un 30% para los intérpretes y un 30% para los productores; en películas, de un tercio para cada uno de ellos; y, en libros y “asimilados” (explicaremos eso más adelante), de un 55% para el autor y un 45% para los editores. En caso de varios autores, serán las entidades de gestión de derechos quienes decidan el reparto. (fuente)

Las impresoras tendrán un canon asociado de 4,50 o 5,25 euros, según su velocidad y sistema.

Los CD vírgenes, ocho céntimos (10 para los regrabables).

Los DVD, 21 céntimos (28 para los regrabables).

Las grabadoras, por su parte, irán de los 33 céntimos a 1,86 euros, según el tipo.

Los móviles que permitan reproducir vídeo, música o texto pagarán 1,10.

Las tabletas y otros dispositivos portátiles de reproducción con pantallas táctiles, 3,15 euros.

Los «pendrive» USB y tarjetas tendrán un recargo de 24 céntimos.

Los discos duros no integrados aumentarán su precio en 6,45 euros y 5,45€ para los integrados en equipos, a excepción de las consolas cuyos discos solo permitan jugar y los aparatos decodificadores de televisión digital.

fuente

Como se ha dicho, ya llevamos mucho tiempo soportando estos gravámenes. Lo que ha ocurrido esta semana es la muerte definitiva de que alguno de nuestros gobernantes se hubiera acercado al problema con algo de conocimiento y ganas de resolverlo de una manera justa. Tomados los importes uno a uno, no son de gran importancia, pero suma la cantidad de dispositivos que se compran cada año y son varios millones de euros sólo por hacer… nada.

Como resumía un buen amigo ayer «Si da gustito, debe pagarse por ello»

La era de arbitrariedad

Es de suponer que, puesto que ya se pueden imponer cánones «por si acaso», dentro de poco los pisos tendrán un canon por si los utilizas como piso turístico o los coches soportarán un canon por si llevas a gente dentro y cobres por ello.

Al fin y al cabo se trata de proteger un status quo que se desmorona porque no se puede parar la marea con las manos. Nadie podrá decir que no se veía venir la digitalización de libros (Adobe lanzó el formato PDF en 1993) o que el mercado se iba transformar igual que lo hizo la música con la llegada del MP3.

Hay muchas falacias alrededor de la defensa de la «cultura» (cuando en realidad lo que defienden es el mercado) pero este lleva transformándose toda la historia.

Desde contar las historias de pueblo en pueblo hasta conectarse por FaceTime o Skype para interpretar una obra musical juntos, todo es la misma corriente transformacional que hace que la cultura y su transmisión siga viva.

¿Es necesario que el estado sostenga a través de un impuesto genérico estructuras que están abocadas a cerrar? Así lo único que se consigue es anquilosarlas, viviendo de la subvención en vez de su propia capacidad de generar ingresos.

¿Es mejor tener un canon genérico o crear salas de conciertos de titularidad publica donde todo el mundo tenga oportunidad de ganarse el pan?

¿Tienen un canon los rotuladores, las acuarelas, los lienzos, porque se pueden usar para copiar un Chillida, un Picaso o un Rubens? ¿No es cultura la pintura? ¿Las galerías de arte deberían recibir dinero sustraído por ese método?

Ya sé que mis luces alumbran poco, y que probablemente mi visión es egoísta y rácana. Y que los «actores culturales» se sentirán agredidos por mi incomprensión ante las aperturas que el mundo digital les está haciendo atravesar.

Pero es que yo creo que -con excepciones- es el mercado el que decide hacia dónde va la sociedad y si una institución no recauda suficiente para mantenerse, es que, probablemente debe desaparecer.

Aun así, me parece lógico que ellos luchen por mantener su chiringuito, igual que yo lucho por mantener el mío, aunque yo no tengo sus herramientas ni sus influencias.

Mi rabia, mi frustración, mi decepción se dirige hacia este gobierno, y hacia el anterior, y al anterior del anterior, y al que le precedió…. y al gobierno europeo -por supuesto- porque todos han  mostrado no sólo la misma ignorancia, la misma falta de ganas de aprender sino idéntica falta de imaginación para reestructurar un sector que está haciendo aguas, que ha mostrado una capacidad insaciable para demandar ayudas (y seguir quejándose) y para proteger a la mayoría (los ciudadanos) frente a una élite artificial.

Y nosotros pagamos por todos.

Recordando al añorado Forges.. «¡Qué país!!»

Ale, ya me he quedado a gusto.

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7 comments

  1. sault

    Muy bueno.

  2. sault

    (10 para los reprobables),,,, JAJAJAJAA

    1. Alf

      Corregido 😇😉 este subconsciente … digoooo corrector!!!

  3. ikapero

    Mas de lo mismo..
    Muy acertado el articulo

  4. erretxea

    Ale(x), ya te has quedado a gusto.

    Lo suscribo completamente.

  5. Mandibul

    Los impuestos son robar.
    Si los ciudadanos tuviéramos esta frase como premisa previa, mediríamos mucho más las paridas que dicen los políticos para sacarnos nuestro dinero de nuestro bolsillo.
    Y tomaríamos muy en cuenta las chorradas en las que se gastan lo que nos roban.

  6. JGVia

    El Estado decide las leyes, y el ciudadano decide cómo actuar.
    Ya que pago un canon por «copia privada» (privada, para mí) me arrogo el derecho a copiar (privadamente) todo lo que pueda, me interese y encuentre en la WWW. (Casi prefiero pagar el canon y tener la conciencia tranquila; me sale muy rentable).
    😉