Cuando, a principios de la primavera de este año de nuestro señor de 2018, decidí dar el paso y tratar de liberarme del teléfono móvil durante la mayor parte del día, fijé mis necesidades aproximadamente así:


  • Necesitaba un dispositivo que me permitiera mantener un solo número de teléfono tanto en el móvil como en el reloj.
  • Necesitaba que la batería pudiera aguantar todo un día, por lo menos, para poder ir a trabajar sin llevar el teléfono móvil encima.
  • Necesitaba que, además de la conectividad telefónica, pudiera consultar mi agenda diaria y mantener algún servicio popular de mensajería.
  • No me resultaba prioritario el uso de las funciones deportivas o de salud.

En marzo de 2018 Apple aún no había presentado en España la versión con conectividad LTE de su Apple Watch, por lo que no era un dispositivo a considerar, dadas mis necesidades (aunque soy usuario Apple desde 1990). Esto ha cambiado recientemente con la presentación del acuerdo de Apple con Vodafone y Orange, por lo que ya se comercializan en España los modelos GPS+Cellular de las series 3 y 4 del Apple Watch.

Así pues, de entre las opciones disponibles, me decidí por el Huawei Smartwatch 2, equipado tanto con la tecnología eSIM como una ranura para nanoSIM insertable por un lateral cubierto por una de las correas, de fácil extracción y accesibilidad. El sistema operativo implementado es el WearOS 2.0 y la versión base de Android es la 8. Comprado en Amazon, su precio fue de 370€, aunque ahora es sensiblemente más barato.

A los 25 días de estar funcionando empezó a presentar problemas de sobrecalentamiento y descarga rápida de la batería. Me puse en contacto con Amazon para hacer uso del servicio técnico (ya que no estaba descontento en absoluto con su rendimiento), pero me informaron de que esa partida estaba presentado el mismo problema y me devolvieron el dinero.

Pasé un tiempo buscando una alternativa (llegué a probar un reloj chino marca LEMFO, con Android 5.1, de autonomía y funcionamientos lamentables), hasta que me decidí por el mucho más pesado y voluminoso LG smartwatch Urbane 2nd Edition, que me costó 300€ en El Corte Inglés de Murcia; este carecía de eSIM, aunque presentaba también ranura para nanoSIM. En este caso, para su inserción había que abrir la tapa posterior con una herramienta incluida en los accesorios. Las correas, por su parte, no eran sustituibles de forma rápida al llevar incorporadas las antenas WIFI, 3G y BlueTooth. El sistema operativo implementado es WearOS 2 y la versión base de Android la 7.

Por desgracia, a los tres meses empezó el mismo problema de sobrecalentamiento y descarga rápida de batería que había tenido con el Huawei. Una caída remató el asunto, debiendo ser reparado (afortunadamente en el servicio técnico oficial y con materiales originales); por más que ahora presentase un funcionamiento correcto, el hecho de que ya no me sentía a gusto con él y que Apple hubiera anunciado la disponibilidad en España de sus versiones “GPS+Cellular”, me llevó a venderlo y adquirir un Apple Watch series 3 Cellular (pero de eso hablaremos después).
El Huawei smartwatch 2 viene equipado con una batería de 420 mAh, el LG la lleva de 570 mAh. Ambos tienen protección IP67. La densidad y calidad de sus pantallas, así como su tamaño, con similares. El peso del Huawei smartwatch 2 es sensiblemente inferior y sus correas –sustituibles- con más flexibles, resultando más cómodo de llevar que el LG, cuyas rígidas correas –necesarias en parte por el hecho de contener las antenas- y peso superior lo hacen más incómodo.

Ambos relojes son compatibles con móviles Android e IOS, requiriendo la descarga de la aplicación correspondiente en los teléfonos. La configuración de ajustes se produce en los relojes, siendo muy poco lo que nos deja hacer la aplicación del móvil, más allá de seleccionar cuáles de las cuentas de nuestro móvil estarán disponibles en el reloj.

La duración de la batería, en ambos casos, es muy corta si llevamos todos los servicios de comunicación activados (Bluetooth –BT-, WIFI, 2G-3G-4G, GPS, NFC), además de los sistemas de monitorización física. Apenas se llegaba a unas 6-8 horas de funcionamiento, dependiendo de la cantidad de llamadas telefónicas que se atendiesen.

La solución evidente pasaba por desactivar los servicios de comunicación no imprescindibles. Dejando únicamente activado el servicio de conectividad móvil 2G, podía cubrir tranquilamente todo el día, entre las 7,15 y las 23,30 horas, llegando con un remanente de un 20% aproximadamente.

Esta duración incluía atender llamadas durante unos 10-15 minutos (yo no me extiendo al hablar por teléfono, salvo excepciones, y esos 10-15 minutos me dan para 5 o 6 llamadas, que ya son muchas para mí), comprobar el correo electrónico y la agenda, así como recibir y contestar mensajes de Telegram, que tiene versión independiente y específica para WearOS. Whatsapp quedaba descartado, pues el enlace con el teléfono móvil no permitía que éste rebotara los mensajes al reloj sin estar enlazado a él mediante BT y Whatsapp es una aplicación monodispositivo, a diferencia de Telegram. Como nota curiosa, mantener activadas en el smart watch, al mismo tiempo, las conexiones BT y/o WIFI/, y/o GPS, además de 2G/3G, drenaba la batería rápidamente, como he comentado arriba. Sin 2G/3G/4G y con el resto de conectividades activas (llevando encima el teléfono, claro, que es lo que quería evitar), se podían alcanzar 2 días de autonomía tranquilamente. Una opción interesante es la de acceder al sistema de archivos de estos relojes con WearOS a través de un cliente FTP y el programa correspondiente; de esta forma, por ejemplo, pude añadir archivos de sonido con los que personalizar el tono de llamada.

Aparte de lo anterior, llevar activada la conectividad 3G y 4G, respectivamente, hacía disminuir la duración de la batería en 1 y 2 horas, para cada una de ellas.

Ambos teléfonos requieren para su primera configuración ser emparejados con un móvil, del que obtendrán la cuenta de Google con sus contactos y calendario, principalmente. En WearOS se pueden instalar las aplicaciones sin necesidad de tenerlas también en el teléfono, actualizándose vía WIFI; esto no es un problema, basta con conectar el reloj al WIFI en casa cada pocos días para que se realice el proceso de actualización, que también podemos forzar nosotros. Por curiosidad, usé los detectores de ejercicio físico en unas cuantas ocasiones para medir mi actividad, sin que influyeran excesivamente en la duración total de la batería. Existen aplicaciones independientes para consultar el correo o el calendario, baratas y de funcionamiento correcto.

El hecho de que las pantallas de ambos relojes sean circulares redunda en una peor experiencia de usuario, en mi opinión, en lo que se refiere a la visualización de menús e información. En realidad, tampoco es que sea algo inusable, solo que la forma circular de pantalla no es la mejor cuando hay que mostrar texto con una cierta continuidad.

En mi experiencia, de haber funcionado ambos correctamente, sin sus problemas de sobrecalentamiento y descarga de la batería, el Huawei smartwatch 2 es un mejor reloj.  Más ligero de llevar, más fáciles y baratas de sustituir sus correas y con la posibilidad, llegado el caso, de prescindir de la nanoSIM y activar la eSIM, con su ahorro de energía correspondiente. En ninguno de los casos pude probar Google Pay con el chip NFC que ambos incluyen, pues mi banco no ofrece soporte aún para el servicio de pagos de Google. Hay que señalar a este respecto que ya van habiendo compañías como SUOP o ION Mobile que ofrecen contratos baratos con la posibilidad de contratar el servicio multiSIM (pero no eSIM, de momento).

Finalmente, adquirí el pasado día 20 un Apple Watch series 3 Cellular por 386€, aprovechando un descuento en El Corte Inglés. Como en los anteriores, la puesta en marcha del reloj precisa de un iPhone, no existiendo compatibilidad con móviles Android. A diferencia de los dispositivos con WearOS, la mayor parte de la configuración se realiza en el iPhone, quedando muy disminuidas las opciones accesibles en el reloj.

Otro problema es específico de Telegram, que si en su versión para WearOS es independiente del teléfono y nos permite desde el principio acceder al envío de mensajes propios sin necesidad de que el móvil esté cerca, en el Apple Watch nos permite contestar a los mensajes que nos envíen, pero NO NOS DEJA INICIAR A NOSOTROS UNA CONVERSACIÓN SI EL IPHONE ESTÁ DESCONECTADO DEL RELOJ POR BLUETOOTHTampoco recibiremos notificaciones de los grupos o contactos que tengamos silenciados (esto vale para Telegram y Whatsapp). Por último, la única configuración en la que Telegram nos reenvía los mensajes desde el móvil al reloj, aunque estemos en redes distintas, es con ambos conectados al menos a una WIFI. Para quienes Telegram suponga un activo importante a la hora de decidirse, este es, de momento, un punto a favor de WearOS.

El aspecto en el que brilla el Apple Watch, en contra de lo que os puedan decir, es en la autonomía de su batería. Esta era mi gran preocupación, pues la batería del Apple Watch, como ocurre también con los teléfonos, es de capacidad nominalmente inferior a la de sus competidores: 352 mAh.

Os ofrezco la tabla de uso en archivo adjunto para que podáis ir comprobando su rendimiento durante una semana completa (Las conexiones en uso corresponden a las activadas en cada momento en el reloj. Cuando no se indica BT es porque está desactivada en el móvil, pues su control en el reloj no es configurable).

Tabla comparativa de mis smartwatch y yo

 

Conclusión

La jornada laboral comienza a las 7:15 horas, excepto en fin de semana (marcada en azul y que empezó a las 9 de la mañana). Dejé los 2 primeros días sus configuraciones por defecto, salvo la de “encender al levantar la muñeca” y “reducir movimientos”, eligiendo además una esfera simple. En días restantes fui cambiando las configuraciones.

A diferencia de los relojes con WearOS, no podemos cambiar los tonos de llamada de nuestro Apple Watch; su volumen máximo es un tanto débil cuando se está en lugares ruidosos; tampoco podemos elegir la banda de conectividad móvil: por mi experiencia, conectarse usando 2G, en vez de 3G o 4G, aumenta la duración de la batería y la cobertura en lugares donde hay poca o ninguna señal 3G o 4G. Para recibir Telegram (si es que se deciden a hacer la aplicación verdaderamente independiente del móvil, o Apple a consentirlo), SMS o consultar nuestro correo electrónico, resulta suficiente 2G y no se aprecia ninguna diferencia de velocidad. Recordemos que no se trata de usar nuestro reloj como un portátil, sino de mantener un mínimo de conectividad.

Como se puede comprobar en la anterior tabla de uso, el móvil ha respondido perfectamente a mis necesidades durante una jornada laboral en horario de mañana. Me ha dado incluso autonomía suficiente por la tarde para poder salir a caminar o disfrutar de mi ocio durante varias horas. Solo un día bajó su rendimiento hasta quedar al 10% tras poco menos de 12 horas, y se debió a que inicié por error y mantuve algunos de los programas de entrenamiento. No hay que olvidar que, mientras está conectado al iPhone mediante Bluetooth, el gasto principal lo hace el teléfono. Y, en este sentido, sería también de agradecer que, al igual que en los relojes con WearOS, existiera la opción de desconectar la conectividad BT. La administración de energía de WatchOS 5 es suficiente para la mayoría de usuarios, pero la libertad de elegir que tenemos en IOS no existe en WatchOS.

En cuanto al móvil, la mejor opción cuando está en casa consiste en dejarlo en modo datos+WIFI y con el sonido y timbre desactivados; de esta forma, casi no consume batería, evitamos tener que estar encendiéndolo y apagándolo, bastan unas cuantas pulsaciones de pantalla para que se sincronice con el reloj si activamos durante un breve periodo la conectividad Bluetooth.

¿Estoy satisfecho con la compra del Apple Watch series 3 GPS+Cellular? Razonablemente. Cumple con las funciones básicas que preciso en mi día a día y me da la confianza de seguir conectado mientras estoy en el trabajo o paseando sin necesidad de cargar con el teléfono móvil. Soy consciente de que todos los dispositivos modernos (móvil, tablet, reloj inteligente, etc) tienen su talón de Aquiles en la duración de la batería; hasta que no se implemente una nueva generación de baterías de mayor densidad de almacenamiento, o una nueva forma de captación y generación de energía para estos dispositivos, estaremos limitados a autonomías de dos o tres días.

Mientras tanto, disfrutaremos del Apple Watch cuanto se deje. 😉

29 de noviembre de 2018

Actualización: la versión anterior del artículo no incluía la conclusión.

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