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[10 días de verano] La marca personal

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Alf de faqmacEstas reflexiones que me esfuerzo en hacer cada año las hago siempre desde el “yo ideal”, es decir, un poco en plan “haz lo que yo digo y no lo que yo hago”, porque -como es natural- tengo más fallos que una escopeta de feria. Y aunque me anima siempre el mejor de los espíritus, son incontables las ocasiones en que fracaso estrepitosamente no sólo en los resultados, sino incluso a veces en las intenciones. Precisamente al hilo de lo que comentaba ayer, muchas veces me enredo en tantas cosas simultáneamente que me resulta imposible, tarde o temprano (o sea, más bien temprano) seguir todas con la atención que merecen, e inevitablemente acabo dejando correr asuntos con los que comprometí.

Me pasa en la vida personal, pero sobre todo, en la profesional. Probablemente uno de los casos que más me ha pesado durante todo este tiempo es el de la entrevista que realicé a María Sánchez, a raíz de una conferencia que dio para la gente del GUM Alicante, sobre la “marca personal”. Fue una entrevista que busqué activamente, y que planeaba presentar de todas las formas posibles: transcrita a texto, como podcast, en presentación… No hace falta decir que nunca llegué a publicarla, unas cosas por otras, siempre pendiente, nunca olvidada… La realicé en marzo de 2009 ¡hace dos años y medio! En este tiempo he perdido el archivo sonoro original, y apenas me queda la presentación que María me envió como guía de su charla al GUM.

¿Has pensado que si desarrollas tu marca personal tú te sentirás mejor, los demás te percibirán como una persona más segura y con más personalidad y te será más sencillo desenvolverte en tu vida personal y profesional?

Por supuesto, es fácil traer a Steve Jobs como persona que ha desarrollado su marca personal pública hasta un límite extremo. Y es evidente que se siente cómodo con ella y no siente ninguna presión por innovar en colores, estilos o calzados… También sabemos que no es raro verle ir a trabajar en shorts y sandalias (efectivamente, para eso tienes que ser Steve Jobs o tener un cargo equivalente).

“Nunca hay una segunda oportunidad para crear una buena primera impresión” (McKenna)

Por muy independientes, autosuficientes y autoestimados que nos sintamos, hay una verdad que no podemos ignorar: todos queremos gustar. En unos casos será a una pareja potencial, en otros casos será a los colegas del trabajo, o al jefe, o al grupo de amigos,… y -aparte del componente vanidoso- todos esos deseos de gustar tienen una razón. Será para captar su atención, para conseguir un ascenso, para que nuestras opiniones sean tenidas en cuenta, … Nuestro deseo de caer bien, de gustar, de resultar atractivos, es un paso crucial en nuestro desarrollo como personas.

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Hay una corriente que sostiene que “la gente tiene que aceptarme como soy” (es decir, los demás tienen que jugar según mis reglas) y si no lo hacen… es su problema. Es evidente que eso no funciona así, y que este tipo de actitudes sólo intentan disimular inseguridades y miedos provocados al adentrarnos en terrenos desconocidos.

Todo es un juego. Las relaciones personales, el lugar de trabajo, el bar donde desayunamos,… y como tal juego, tiene sus reglas. Conocer las reglas y jugar de acuerdo con ellas te convierte -automáticamente- en un miembro del equipo, en un jugador. Salvo que seas un enfant terrible genial, y se te permita romper las reglas porque tu genialidad se rentabiliza de otra manera (y aún así estarás definiendo por oposición las reglas para los demás), intentar jugar al margen de las reglas establecidas normalmente sólo te conduce… a eso, a la marginalidad.

Así que, el plan de “marca personal” no es algo sencillo que se improvisa, ni por supuesto sirve cualquier cosa que puedas ponerte encima. La marca personal establece una armonía profunda entre quién eres, quién quieres ser y cómo te ven los demás. Igual que has visto a una mujer ponerse un vestido de fiesta que “no le pega nada” o a un hombre que se nota que “nunca ha llevado corbata”, intentar disfrazarte para dar una imagen de lo que no eres sólo te lleva a la catástrofe, porque enseguida detectarán que eres un fraude.

Tu marca personal empieza por un papel y un bolígrafo. Y como siempre, con una sobredosis de sinceridad contigo mismo. Tienes que apuntar qué situaciones tienes por delante, a quién quieres gustar (¿a la secretaría del departamento para que tenga en cuenta tus informes antes que los de los demás?), cuándo se produce el encuentro (¿por la mañana? ¿a la hora del café? ¿tomando algo al salir del trabajo?) y para qué quieres gustar, para qué quieres causar una buena impresión.

Es cierto, puede sonar todo “instrumentalizado”, interesado,… pero se trata de corregir situaciones, de mejorarlas, hasta que estén tan asumidas en nosotros que ya, sencillamente, seamos nosotros. Por poner un ejemplo evidente ¿Por qué George Clooney siempre está “perfecto”? porque tiene asumida su marca personal. ¿Por qué Isabel Preysler nunca la pillan en un renuncio? Porque su marca personal es ella, no hay diferencia entre sus objetivos y su estilo de vida, de vestir… ¿Te parece que los tirantes del Gran Wyoming le ayudan a reforzar su personalidad o son simplemente un adorno superfluo?

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¿Qué hace que percibamos a una persona como “auténtica”?

Ahora que estás con papel y lápiz, dispuesto/a a cambiar tu imagen para sentirte cómodo contigo mismo/a y para encontrar esa personalidad en que los demás te perciben como natural, no forzado, sincero, accesible… [completa tú cómo quieres ser percibida], escribe en que áreas consideras que puedes (necesitas) mejorar más: interior o exterior.

Cambiar cosas de tu interior se refiere a la respiración, el descanso…

Cambiar cosas de tu exterior se refiere a la apariencia (usar tejidos naturales en vez de sintéticos, buscar los colores que más nos favorecen en vez de dejarnos guiar por las modas de temporada,…), la postura corporal, el cuidado del cabello, de la piel, etc. También incluye cambios de actitud y de hábitos. Está demostrado que hacer felices a los demás hace que uno se sienta bien consigo mismo.

Nunca corren buenos vientos para quien no sabe hacia dónde va

No olvidemos que no somos nosotros los únicos que queremos gustar. Todos los demás están en la misma búsqueda y en el mismo intento. Aunque hoy en día no se lleve mucho este tipo de frases, lo queramos o no, somos un ejemplo para los demás. Si somos un mal ejemplo (lo que no quieren ser) nos utilizarán como referencia para buscar otras alternativas. Pero si somos un buen ejemplo, se fijarán en nosotros y nos imitarán.

Crear una marca personal que nos identifique no es rápido, sencillo ni fácil. Requiere trabajo, equivocaciones y correcciones. Requiere humildad y paciencia. Pero construir una imagen nuestra que nos guste y que guste a los demás (estar a gusto en nuestra propia piel) es una de las experiencias más gratificantes que podemos experimentar.

¡Nunca es tarde para empezar! ¡Cambia! ¡Mejora! ¡Ponte en camino!

Alf

Nota: Dos años y medio después… ¡Perdóname, María!

Descarga el guión de María haciendo clic aquí.

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1 Comentario

  1. Harkaitz 11 agosto, 2011

    Me lo he leído enterito del tirón y me ha gustado un montón, muchas gracias Alf!

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