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[10 días de verano] Gracias

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Alf de faqmacEs el tercer año que tengo la oportunidad de escribir estas breves reflexiones veraniegas, y aunque nunca es sencillo (ex)ponerse en público contando cosas de las que se supone que uno no habla, es un privilegio al que me cuesta renunciar, aún a sabiendas que siempre habrá alguno que diga que viene aquí a leer si Jobs es el segundo directivo mundial peor vestido (según GQ) o si el próximo iPhone tendrá el culo cuadrado (como ahora) o redondo (como la primera y el segunda versión).

Llevamos diez años haciendo faq-mac, y no puedo negar que me apasiona el tema. Siempre digo que, a pesar de lo reiterativo y monótono del mundo de la informática, al menos nosotros (los que nos ocupamos del mundo Apple) estamos en la parte divertida de la industria.

No puedo dejar de reconocer que me preocupa muy poco si una revista considera que el “icono” Jobs debería cambiar de atuendo más a menudo (y por lo tanto ser menos reconocible, menos icónico) o si el próximo iPhone tendrá media pulgada más de pantalla o si se publica una foto del futuro chip sensor de la cámara fotográfica. Cuando salga, lo veré, lo probaré, y diré si me gusta o si me sirve. Todo lo de antes me parecen energías gastadas, perdidas.

Pero hoy no quiero empezar mi serie con un discurso sobre el contenido editorial de faq-mac, como anticipo en el título. Quiero dar las gracias.

Por supuesto, gracias por estos diez años de faq-mac. Ha sido una montaña rusa, con subidas y bajadas, con idas y venidas, pero siempre hemos sentido el calor y el cariño de los lectores, que al fin y al cabo son los que nos hacen levantarnos cada mañana pensando qué podemos hacer por ofrecerles contenidos sorprendentes, inesperados, divertidos, profundos… siempre he querido que faq-mac fuera el sitio donde se leen cosas que no se pueden leer en ningún otro lado.

Ese ánimo sólo se puede mantener si encuentra recepción en los lectores. Así que gracias por estar ahí cada día, cada semana, o cada “de vez en cuando”. Gracias por dejar un comentario, por enviar un correo electrónico o por hablar con nosotros por cualquier mensajería instantánea. Gracias de verdad.

Además, en este año me han pasado cosas que pensaba que pertenecían a otra época (no os voy a engañar, a aquella época del chat faq-mac, cuando realizábamos quedadas y todos conocíamos las vidas de todos, con quién salíamos, con quién cortábamos, si teníamos trabajo o estábamos en paro, y todos estábamos para todos).

Primero fue el “caso Diana”. Os lo cuento: Cambié (o quería cambiar) la plantilla en Soundtracktunes. Y encontré una estupenda, pero de manejo mucho más compleja que las tradicionales plantillas de WordPress. La bajé, la instalé y … no sabía ni por dónde cogerla. Me fui a la página del desarrollador y empecé a leerme todos los comentarios, a ver si me hacía una idea de por dónde meterle mano a la personalización. En uno de ellos encontré un nombre “latino” y con un poco de investigación, localicé su correo electrónico.

Desde el vacío interestelar le mandé un correo pidiéndole ayuda. Empezamos a hablar por iChat y me acompañó paso a paso en la personalización de la plantilla, desde lo obvio hasta encontrar en el código dónde cambiar cosas. Horas y horas que Diana dedicó a un desconocido, por amor al… ¿prójimo? Pocos meses después vino su madre a España y quedé con ella para conocerla, tomar un café y hablar de todo un poco. Era lo mínimo, después de la dedicación altruista que su hija me había dedicado. ¡Resultó que Diana le había dado regalos para mi! ¿Pero en qué mundo ocurren estas cosas? ¡En el mío hace mucho que nadie regala nada a nadie… y menos a un desconocido!

Después fue mi cumpleaños (sí, aunque parezca raro, cumplimos años un día determinado). Y -por primera vez en todos estos años- descubrí que Facebook sirve para algo. Amigos de todas partes y procedencias, reunidos y reencontrados en ese mundo virtual, encontraron el hueco para acercarse a dejarme una felicitación.

Es posible que para muchos de vosotros, que vivís en Facebook, os parezca lo más natural, pero para mi, que no le encuentro el interés -y que por supuesto siempre me había parecido una “parida” dejarle una felicitación a alguien a quien no veo habitualmente o no conozco… bueno, humildemente, he aprendido que estaba equivocado.

Tengo que reconocer que la masiva (para mi cantidad de contactos) felicitación me reconfortó mucho más de lo que esperaba. Acudió desde gente a la que no veo desde hace 30 años hasta amigos con los que hablo regularmente. En estos tiempos de gotas en el océano, donde quien más y quien menos siente que tampoco se pierde gran cosa si uno desaparece, sentirse recordado y apreciado como yo me sentí, fue un hito en mi vida. Por supuesto, a partir de ahora, siempre que me avisen de que amigos cumplen años, intentaré dejarles recado porque sé que es importante. Gracias a todos

Y por último, esta última semana, dos viajes imprevistos la semana pasada dejaron la capacidad de publicación bajo mínimos. Precisamente, conectando con la primera parte de esta carta de agradecimientos, eso es algo que no nos podemos permitir. Tenemos un compromiso, aunque sea autoasumido, con nuestros lectores y salvo catástrofe mundial y/o nuclear, debemos seguir creando contenidos.

Así que, en estado de emergencia, abrí WhatsApp y lancé una llamada de socorro a todos aquellos que pensaba que tenían algo que decir. Normalmente, si pides a diez, te responden tres, y de los tres, uno efectivamente escribirá (los otros responderán, pero explicando por qué no pueden). Además, estando en agosto, cómo deciros… podía ser un grito en el desierto. Y sin embargo, nuevamente, la respuesta ha sido tan abrumadamente positiva que durante esta semana seguimos publicando artículos remitidos por amigos respondiendo a la petición de socorro.

Nuevamente, mi corazón se esponja pensando en tanta gente capaz de responder altruistamente (incluso sin conocerme) dedicando horas de su descanso (unos escribieron en una parada en una gasolinera, otros mientras los niños dormían una siesta,… verídico) a “salvar nuestro trasero”. La palabra “gracias” se queda corta.

Supongo que para muchos esto ha sido un rollo, que provocará nuevas amenazas de no volver nunca más si sigo publicando este “otro lado” de la vida maquera. Y otros dirán que cuánto pagamos por cada artículo, porque sencillamente no pueden entender un mundo donde alguien haga algo sin pedir nada a cambio.

Pero espero, confío y deseo que otros se vean reflejados en estas experiencias, en la constatación de que todavía hay una sociedad que se mueve por el cariño, por la generosidad, y por el deseo de hacer al otro feliz. Y no hay segundas intenciones, ni nadie lleva una lista de los favores hechos (aunque yo no olvido a todos aquellos que me hacen sentirme querido), ni esperan más recompensa que, en todo caso, si alguna vez se encuentran en una situación de apuro, los amigos que puedan, respondan como ellos respondieron.

En definitiva, otro mundo es posible, de verdad. Y a mi me gusta vivir en él.

Alf

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6 Comentarios

  1. Mandibul 8 agosto, 2011

    Pues enhorabuena por la página y tus motivos de gratitud.

    Sólo se me ocurre decir que hacer bien las cosas suele tener recompensa.
    Delante y detrás de las cámaras. En lo profesional y lo personal.

    “Hacer las cosas bien” es la mejor aspiración filosófico-ética del mundo.
    Yo diría que es lo que enseñan todas las religiones del mundo.

    Saludos

  2. Anónimo 8 agosto, 2011

    Pues gracias a vosotros por el interés de faq-mac, los artículos con una visión distinta de otros muchos blogs, algo más calmada sin perder de vista la actualidad, más rica, más profunda y reflexiva, más diversa, con apertura a otros temas y con gente estupenda haciéndola. Gracias por estos 10 años, Alf y compañía. Un fuerte abrazo.

  3. Ramón Boj 8 agosto, 2011

    Una de las acepciones de la expresión “aldea digital” que me gusta es la de que en las relaciones a través de Internet puede ocurrir lo mismo que ocurría hace años en los pueblos pequeños: la gente se ayudaba sin esperar nada a cambio, por el placer de la amistad con sus vecinos. Sorprendentemente, eso ocurre en ocasiones entre personas a las que separan miles de Km, pero que están juntos en la red.

  4. Alquimista 8 agosto, 2011

    Tus artículos, los de tus colaboradores y voluntarios varios, las traducciones de otros artículos, etc., etc. todo contribuye a entretenernos, informarnos o, directamente, salvarnos el pellejo ante un problema concreto, así que gracias todos vosotros.

  5. margotan 8 agosto, 2011

    Gracias por informarnos desde hace mucho tiempo con profundidad y pasión sobre un mundo muchas veces “comercial” hasta en los comentarios. Os sigo desde los primeros tiempos y nuncan me habéis decepcionado. Gracias y un abrazo.

  6. Anónimo 8 agosto, 2011

    Aun no siendo nada original, gracias a vosotros. Por opinar, informarnos, ayudarnos y fomentar el espíritu crítico.

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