He recibido la triste noticia de que François Connan nos ha dejado. Tuve relación con él durante su etapa en Macromedia, acudiendo a presentaciones y hablando con él frecuentemente sobre los planes de Macromedia en España.
Como tantos otros representantes en España, estaba atrapado entre lo que le gustaría hacer y lo que de verdad, por presupuesto y autorizaciones podía hacer. Pero siempre fue un trato abierto, franco y amistoso -algo que también le diferenció de muchos otros.
También puedo ponerle en su haber el haberme dejado en estado de shock durante meses, años, al afirmarme que no creía en la publicidad. 😉
Cuando finalmente llegó su «momento de triunfo» (la compra de Macromedia por parte de Adobe, con lo que suponía de medios, dinamismo, ambición, etc.) se tuvo que enfrentar al diagnóstico de una enfermedad mortal.
Su nuevo puesto en Adobe le mantuvo lejos de nuestra área de influencia, por lo que ya no mantuve relación directa con él. Sin embargo, a través de la propia gente de Adobe, y de amigos que actuaban como eslabones comunes, me he mantenido al tanto de la difícil situación que atravesaba, y de cómo el cáncer ganaba, lenta pero inexorablemente, la batalla.
Finalmente el día 2 de este mes, François se unió a los lejanos, aunque su franca sonrisa, su porte, su cercanía, hace difícil creer que ya no volvamos a cruzarnos con él en esta dimensión.
Como al final todos estamos en un viaje con el mismo destino, volver a compartir risas y proyectos es cuestión de tiempo.
Al menos, esté donde esté, sabemos que ya estará organizando y planificando temas.
Así que por todo lo que nos unía y nos separaba, quede aquí este testimonio de uno que no le olvida. Hasta siempre, amigo.
Alf
un recuerdo a una de las primeras personas del mundo Mac que conoci. solo nos vimos una vez, pero hablamos muchas, su trato fue muy correcto y nos ayudó a tomar las mejores soluciones cuando le planteamos dudas para caminos complicados.
un recuerdo François
guillermo
Descanse en Paz
Es duro saber cuando antiguos conocidos ya no están entre nosotros. Incluso aunque las relaciones se diluyen en el tiempo.
Sin él ni Claris, ni Macromedia, ni el mundo Mac habría sido lo mismo en este país.
Muchos te recordamos François.
Mi queridísimo François:
Tengo tantos y tantos recuerdos que es imposible plasmarlos todos aquí.
Pero no quiero que te vayas «de viaje» sin que sepas la admiración que los que te queremos sentimos por tí, el respeto con el que te mira la gente de Adobe (en la convención de Almería te alabaron al hablar del incremento de las ventas en el mercado Educación) y felicitarte por tu enterza, tu valentía, tu lucha incasable en la vida en general y contra el cáncer en particular y por todo lo que has representado y representas en mi vida, tanto personal como profesional.
Cuando te «vayas de viaje» llévate, por favor, todos estos recuerdos contigo para que, cuando nos encontremos de nuevo, nos riamos comentándolos, lloremos añorando y no olvides nunca de que las personas que nos marcan viven en nosotros para siempre.
Con mi más sincera y profunda admiración, respeto y, sobre todo, CARIÑO y AMOR, siempre estarás presenta en mi vida, Sr. Connan.
TE QUIERO MUCHISIMO, Desirée
Ya ha pasado casi un mes desde que François se marchó y, con el shock emocional que me produjo, olvidé citar a na persona que ha sido durante toda su enfermedad el pilar básico en el que François encontró el reposo del guerrero: su mujer, compañera y madre de sus 2 hijos, Belén Pina.
Belén ha demostrado (y más a todos los que la conocemos) la misma valentía, el mismo coraje y una elogiable capacidad de sobreponerse a su dolor para ser la MUJER con mayúsculas que, durante todo momento, estuvo al lado de Connan para comprenderle, animarle, mimarle y cuidarle hasta el final.
Creo que, en este caso, la frase tan utilizada que dice que detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer debe ser sustituída por AL LADO de un gran hombre siempre hay una MUJER con mayúsculas.
Belén, princesa, sabes dónde encontrarme para lo que necesites. Detrás de tu aparente fragilidad hay una fortaleza envidiable y una MUJER como la copa de un pino. Te quiere, Dex.