La espintrónica continúa su avance. La idea de utilizar hilos en vez de discos duros para almacenar datos no es nueva, pero parece que acaba de pasar de la teoría a la realidad: un equipo de científicos de varios países han logrado mover dominios magnéticos a lo largo de un hilo metálico a unos 110 m/s utilizando pulsos eléctricos de unos nanosegundos de duración.
El equipo, del que forman parte organismos como la Universidad de Hamburgo y el Lawrence Berkeley National Laboratory de California, ha construido un dispositivo que da la vuelta al concepto de “disco duro”. Se trata de un hilo muy fino (de unas micras de diámetro), hecho de permalloy (hierro y níquel), que almacena la información mediante la orientación de sus dominios magnéticos, creados mediante un campo magnético externo (hasta aquí, igual que un disco duro).
Pero, al contrario que en un disco duro, este dispositivo no tiene partes móviles: no hace falta ningún motor, ni que gire nada, ni ningún otro proceso mecánico. El hilo está fijado en un chip de silicio: los dominios magnéticos se mueven a lo largo del hilo cuando éste es recorrido por pulsos de corriente eléctrica “espín polarizada” (es decir, en la que los espines de los electrones están todos orientados igual) de unos pocos nanosegundos de duración.
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Esto me recuerda a las memorias de burbujas de los Ocheinta, que no se llegaron a usar, o se usaron muy poco por ser secuenciales en lectura/escritura.
Este sistema tendrá que ser muy rápido para pasar toda la información de principio a fin y de forma aleatoria.
Se viene el iPod Pin, la 3º generación del Shuffle en el formato de un alfiler para llevar pinchado donde tú quieras: tu ropa, en las hojas de un libro, o en tu mismo cuerpo a modo de piercing. iPod Piercing. Me voy a sacar la patente.