Durante estos pasados años hemos estado viendo como se transforma Apple, convirtiéndose en la «niña bonita» de la economía y con la tremenda capacidad de hacer temblar un mercado con solo señalarlo. Lo ha hecho en el mercado de la música (tanto en la reproducción como en la distribución), lo ha lecho en el campo de la telefonía (donde ha puesto nerviosas a todas las grandes vacas sagradas) y podría hacerlo con cualquier mercado: estoy seguro que si señalara en el mercado de los electrodomésticos, el mercado se tambalearía con la fuerza de un terremoto.
En esta serie de 6 artículos estudiaremos un posible futuro para Apple y Microsoft, basándonos en las piezas colocadas en el tablero: unas son fruto del análisis lejano y cercano, del conocimiento de la historia de Apple y sobre todo, de la aceptación real de las circunstancias. Otras son estimaciones y algunas de ellas son «verdades» disfrazadas de opiniones. Dependerá de vosotros aceptar, coincidir o no coincidir con esta historia, pero sobre todo, esperamos que la disfrutéis.
El estado actual de Mac OS X
Si algo caracteriza a Apple en estos pasados años han sido las transiciones. Propiciadas por una determinante capacidad de adaptación a las circunstancias heredadas de una política que para muchos posiblemente no ha sido acertada, el caso es que gracias a una baja cuota de mercado (porque la cuota del Mac siempre ha sido baja frente al omnipresente Windows) y a mas o menos acertadas políticas, Apple ha migrado de un sistema operativo a otro, y por si esto fuera poco, hasta por varias generaciones de procesadores, desde Motorola, hasta IBM para acabar finalmente en Intel.
Que Apple ha tenido siempre a Intel rondando en la cabeza no es una novedad. Ya en la época de Mac OS 7 (concretamente, Mac OS 7.5) hubo una versión del sistema operativo totalmente propietario de Apple que funcionaba sobre Intel. Con nombre en código «Pink/Taligent», Apple experimentó con los procesadores Intel. La jugada no debió ser muy buena … porque el cambio de procesadores ha sido no solo bastantes años después, sino que además ha estado condicionada por otros motivos, desde disponibilidad de hardware ante un aumento (lento pero decidido) de cuota de mercado como por el lentísimo roadmap que sus socios tecnológicos demostraron en el desarrollo de procesadores, mientras que Intel, espoleado por la competencia y por un decidido interés en ser «cabeza de cartel», continuaba avanzando, quizás con decisiones estratégicas erróneas en algunos momentos, pero decididamente aumentando «como fuera» el rendimiento de sus procesadores.
Apple, al final, tuvo que velar por sus intereses y hacer valer la razón frente a la pasión: el cambio a un proveedor fiable resultaba imprescindible .. y (supongo), asumiendo todas las consecuencias, dio el paso de migrar su plataforma de hardware y Mac OS X para que funcionaran sobre procesadores Intel.
El paso a Intel puede ser un problema, después de todo
Mientras que la sinergia de Apple funcionó en un entorno cerrado, casi todo fue bien. Sin embargo, Apple, que buscó mercados estratégicos para afianzar una cuota de mercado que le permitiera seguir desarrollando nuevos productos, descubrió que el gigante que había creado sobre un nicho de mercado específico (las artes gráficas) se derrumbó cuando sus socios tecnológicos de software (a la razón Adobe, Macromedia, Quark y otros) comenzaron a cansarse de no poder acceder a un mercado mucho mas amplio, barato e omnipresente que era PC/Windows y comenzaron a portar sus aplicaciones. Apple aprendió de este error y cuando Mac OS X salió al mercado, una de las características mas relevantes para el mundo de las artes gráficas desapareció: la impresión en espejo. Desde ese momento, Apple había abandonado ese mercado dejándolo en manos de los desarrolladores de software y mirado hacia otros nichos muy diferentes (autoría y postproducción de vídeo) con las ideas muy claras de como iba a asegurarlo, creando un mercado vertical de aplicaciones y hardware del que es difícil salir. Pero eso … ya es otra historia muy diferente.
Mientras, Mac OS 9 comenzaba a convertirse en un sistema operativo pesado, muy optimizado, pero pesado y con cierta tendencia a sufrir algo que Windows ya sufría en sus propias carnes, la «dll.itis», pero en forma de «extensio-nitis».
Así que era evidente dar un gran golpe de timón y no solo hacer evolucionar su sistema operativo, sino que además había que migrar desde los obsoletos procesadores que entonces se instalaban (en cuestión de rendimiento) y saltar progresivamente al G3 y G4 de Motorola y G5 de IBM.
Apple puedo cambiar de sistema operativo en una transición bastante rápida, auspiciada por una baja implantación de mercado (recordemos, nuestra cuota es baja). Apple además logró sacar el suficiente rendimiento de el procesador de IBM para ofrecer una alternativa viable a los ordenadores personales y estaciones de trabajo que montaban los cambiantes procesadores Intel.
Pero IBM falló. Steve Jobs, en la presentación del G5 en el año 2005, aseguró que dispondríamos de G5 a 3 GHz a final de ese mismo año … pero los G5 a 3 GHz no llegaron nunca. Ni a final de año, ni nunca. Mientras, en Apple, consciente de el problema que se avecinaba (problemas de rendimiento de la plataforma PPC y falta de disponibilidad de procesadores para un crecimiento continuado de la plataforma), comenzó a trabajar en una nueva migración: de PPC a Intel.
Sin embargo, la transición a Intel (forzada por la circunstancias) independientemente de ofrecer a los usuarios una plataforma que se desarrolla a gran velocidad en términos de rendimiento, también puede ser el paso más arriesgado que ha dado Apple en su historia: un paso en el que si no asegura una fuerte cuota de mercado así como un desarrollo consistente de un sistema operativo superior (y unas aplicaciones los suficientemente buenas que lo respalden) en los próximos años cualquier «advenedizo» puede colarse en su plataforma de hardware «compatible» y hacer daño a sus otras líneas de negocio a través de la posibilidad de correr otros sistemas operativos.
Claro que Apple siempre podría cerrar el uso de sus ordenadores a otros sistemas operativos …. pero ¿no sería esto volver al inmovilismo de toda la vida? … curiosa disyuntiva.
Artículos de esta serie
La nueva guerra de los sistemas operativos, I: Suenan trompetas lejanas
La nueva guerra de los sistemas operativos, II: El estado actual de Microsoft
La nueva guerra de los sistemas operativos, IV: Permiso para copiar
La nueva guerra de los sistemas operativos, V: El ajedrez digital
La nueva guerra de los sistemas operativos, VI: La industria y el contraataque de Apple
Estoy de acuerdo con todo, pero quizás Apple se pueda dedicar más a fondo en linea marrón, empezar no le sería dificil, ya lo ha hecho, la linea azul la tiene superada, pero lo de la línea blanca no le veo a Apple, os imgianais la batidora marca Apple, o la lavadora Apple con wifi manejandola desde el iPod, o mejor desde el iPhone. Como sería una plancha, con una manzana en la base?
Y el secador del pelo con una manzana encendida, o quizás con la salida de aire en forma del fruto.
Les veo más en la linea marrón, ya han empezadoo con el AppleTV, solo les faltaría añadir el grabador de BR, pero seguro que sacarían aparatos alejados del resto, diseño Bang&Olufsen (mejorado), pero calidad McIntosh.
McIntosh? como que McIntosh???? será macintosh, no?
Macintosh son los ordenadores de Apple, mientras que McIntosh, es una marca americana de sonido High-End (alta gama):
http://www.mcintoshlabs.com/
A mi lo de que Apple abandonó el mercado de las Artes Gráficas al quitar la impresión en espejo. Me parece una afirmación un tanto arriesgada.