Lo curioso es que puedes estar conectado a una red, o a la correspondiente red inalámbrica y tener internet en otros dispositivos y todo parecer muy raro e irreal.
El problema es, de nuevo, las DNS o en este caso, la ausencia de ellas. Si modificas tras instalar el sistema la configuración en el correspondiente panel de control de Red sin comprobar que hay DNS introducidas simplemente no te conectas a internet.
Generalmente OS X utiliza la IP del router para utilizar las DNS del dispositivo y OS X importa directamente esa IP a las DNS, pero si al cambiar los ajustes desaparecen las DNS, no te conectarás a internet y todo resultará muy raro que bajo DHCP si funcione y de la otra forma, no.

Añadir DNS es sencillo: en las opciones Avanzado selecciona la pestaña DNS y añade las correspondientes IPs de los servicios DNS. Recuerda que el orden en el que los pongas es importante y colocar primero de la lista los más rápidos.
De hecho, cuando se pasa a configuración manual, hay que entrar manualmente todos los parámetros de conexión, IP, Mascara de red, router y DNS. (Por eso se llama «manual» 🙂
El DNS se puede obviar si antes alguna vez ya ha estado en manual pero si vienes de una configuración que desde el principio ha estado en DHCP, los DNS suministrados por el servidor DHCP del router son volátiles.
No estoy muy seguro pero me parece que eso ha sido así de toda la vida, yo al menos no no relaciono con Yosemite ya que de toda la vida al al configurar manualmente en una instalación fresca siempre he introducido los DNS cómo parte de la configuración.
De todas formas Apple ha cambiado la forma en que funcionan las DNS en Yosemite, y por lo que se ve no va muy fino el asunto…
http://arstechnica.com/apple/2015/01/why-dns-in-os-x-10-10-is-broken-and-what-you-can-do-to-fix-it/