Apple en 2025

Después del torbellino que fue 2024, con el fiasco del nuevo Siri y que todo el mundo criticara a Apple no solo por anunciar funciones que no salieron cuando dijeron, sino que se postpusieron indefinidamente “hasta que las tengan listas” (que es lo que deberían haber hecho desde el principio, porque es la filosofía de Apple), podemos decir que 2025 ha sido un año tranquilo.

Apple centrada en su trabajo y sacar los deberes adelante lo más impolutos posible y dominando el discurso controlándolo para que se hable de lo que a ella le interesa. Largamente superado el fracaso de Siri, y a la espera de lo que presenten en 2026, Apple realmente se juega su reputación ahí. Otro fracaso, o tiro fallido, y la era de Tim Cook solo será recordada por lo que no hizo, no por lo que consiguió. Sin Apple Car, con Vision Pro arrastrándose a la búsqueda de un despegue que no acaba de llegar, otro pinchazo con Siri seria una mancha indeleble.

Tampoco podemos olvidar que, por mucho “hype” que hayan levantado las empresas que comercializan bots de inteligencia artificial (con OpenAi a la cabeza) su modelo económico está todavía por demostrar. Queman dinero mucho más rápido de lo que lo generan, haciendo la situación sea insostenible a medio plazo, por muy extendido que esté su utilización. Esto explica en buena medida por qué OpenAi necesita desesperadamente hardware que vender (y diversificar sus ingresos) porque la Inteligencia Artificial que conocemos hoy es un servicio, no un producto. Apple (y cualquiera con dinero y tiempo) acabará desarrollando productos similares si no mejores en algunos aspectos a los de los líderes.

Por eso, la pérdida de prisas de Apple por impresionar al mercado y demostrar que podía competir en esta moda ha sido una buena noticia. Que se hayan dado un tiempo y perspectiva para decidir qué necesitamos los usuarios y cómo integrarlo en el sistema para que lo utilicemos sin tenernos que parar a pensar es coger el camino adecuado.

Dicho esto, y solventado el elefante en el manzanar, no cabe duda que 2025 también ha planteado grandes retos a Apple, algunos de los cuales está por ver cómo los resuelve.

Aquí no hablaremos de la jubilación de Tim Cook o su sucesor (algo que en nuestra opinión tenía que haber ocurrido hace ya varios años, y nos habríamos ahorrado algunos sonrojos como los mencionados) porque eso el tiempo lo dirá, sino que hablaremos de temas constatables (como es nuestra política sobre los que podamos debatir). Veamos cuáles son:

Fuga de talento

Una constante a lo largo de todo el año pasado, en el último trimestre se ha acentuado, especialmente por la locura de Meta por reunir un “dream team” en inteligencia artificial que pueda salvarles de la irrelevancia una vez que la atención del público pasa hacia la IA y las realidades mixtas se alejan del éxito de masas.

Que sea una jugada maestre de Zuckerberg o solo otro pozo sin fondo (como fue el metaverso) de enterrar millones persiguiendo una quimera que solo está en su cabeza, el tiempo lo dirá, pero de momento, está causando estragos en las filas de Apple.

Nosotros hablamos de esto porque es lo que nos ocupa,pero sin duda en situaciones similares estarán MIcrosoft, Google, etc. que verán como la chequera aparentemente infinita de los dueños de Facebook les roba cerebros dislocando equipos, planes y proyectos, obligando a una reconfiguración constante y a una caza similar de otros talentos que puedan suplir a los salientes.

El alcance que está teniendo en Apple nunca lo sabremos, pero sin duda las noticias casi diarias de que zutanitos y menganitos a partes iguales dejan Apple para integrarse en Meta, es un daño a la imagen de Apple que hace que uno se pregunte si la estrategia de “me da lo mismo” que siempre ha mantenido la manzana en este caso sea lo más adecuado.

Vision Pro

Ya lo comentamos más arriba, mientras Apple lo lanzó como la nueva categoría de productos para el futuro (y no me cabe duda de que tiene mucho recorrido) la realidad es que su efecto wow y su mecha en la mente del consumidor se ha extinguido rápidamente, y ahora va -demasiado lentamente- buscando nuevos casos de uso.

Vision Pro se debate entre la “visión” de Apple de hacia donde va el futuro y la indolencia de no hacer nada más que lo justo para mantener el producto vivo.

Todas las esperanzas ahora mismo parecen enfocadas en la versión 2 del visor de Apple, que, con un precio más asequible y con la biblioteca de contenidos que le hayan dado estos dos o tres años de vida se convierta en un producto “deseado” y buscado a nivel global.

No hace falta añadir que las restricciones en su distribución, limitada a unos pocos países, tampoco ha ayudado a crear una comunidad pujante.

Le daremos un voto de confianza a Apple sobre la dirección y los tiempos que han cogido con el AVP.

Apertura a la fuerza

Mucho hemos hablado a lo largo de 2025 de los burócratas de Estrasburgo, que con la bandera de la apertura y la compatibilidad se están cargando el sistema operativo (de consumo) más seguro que existe.

De momento no hay constancia de que nada de esa batalla contra el sistema cerrado haya repercutido de forma beneficiosa en los usuarios, pero no cabe duda de que también está ejerciendo de filtro en la forma en que Apple diseña y enfoca sus relaciones con los desarrolladores y usuarios.

Probablemente viniendo de la misma ola de endiosamiento que provocó “el caso Siri IA”, el desdén con el que Apple se enfrentaba a aquellos que nutren sus arcas (de nuevo, desarrolladores y usuarios) era cada vez más patente.

La oportunidad económica que han visto administraciones de todo el mundo de multar a Apple por sus éxitos -conociendo su resistencia al cambio, ha provocado que en muchos casos hayan tenido que pensar dos veces cómo presentan y qué presentan para no convertirse de nuevo en blanco de nuevas demandas.

En este caso vamos a dejar la tarjeta en blanco porque aún no está claro si todo esto será para bien del mercado o al final perderemos todos (menos Bruselas que seguirán cobrando en cualquier caso).

Geopolítca tecnológica

El auge de los totalitarismos, bien directamente dictatoriales o bien disfrazados de democracias, está provocando una proliferación de intentos de control de la población a través de la tecnología, y eso hace que Apple, siendo quien es (fabricante del teléfono móvil más vendido del mundo), esté en todos los “saraos” intentando defender su política de privacidad ante todo, teniendo que compartir mesa, mantel y sonrisas forzadas con gobernantes de todo tipo de pelajes, desde China a Estados Unidos, desde Rusia hasta Venezuela.

La persecución del enemigo por tierra, mar y aire hace que las premisas de Apple sean cada vez más importantes en esta segunda mitad de la década. También tenemos que señalar aquí que Apple es la única gran tecnológica que grita Privacidad a boca llena, lo que la convierte, nuevamente, en el objetivo a batir.

Ejemplos palmarios pueden verse en los ataques /y multas/ a Apple por su protocolo de Transparencia de las aplicaciones, en la que los usuarios pueden pedir expresamente a los desarrolladores que no les rastreen (y consecuentemente que no puedan comerciar con nuestros datos).

Atrapada entre cumplir las leyes de cada país y no dar su brazo a torcer, la negociación en despachos y la capacidad de influir por detrás de las cámaras hace que no solo sea necesario saber fabricar los mejores productos del mundo sino también saber moverse entre comités, delegados y comisiones para intentar que no se retuerzan los argumentos y pasen leyes que dicen “defensa del usuario” cuando quieren decir “control estatal”.

La urticaria del software

También un tema recurrente en 2025 (tanto en la web como en el podcast) ha sido el lamentable estado del software en Apple, en otros tiempos bandera y pica que marcaba el estándar de lo que la plataforma podía hacer y hoy fundamentalmente abandonado a meras actualizaciones de seguridad (¿Invitaciones? ¿En serio es lo mejor que puedes hacer?).

2025 pasará a la historia por ser el año de introducción de Liquid Glass, el nuevo lenguaje de diseño aplicado a todos los dispositivos de Apple.

Aunque hay que admirar a Apple por su valor en romper con el pasado e intentar avanzar, Liquid Glass se puede decir que tiene, junto a sus muchas luces, algunas sombras notables, especialmente en el área de usabilidad y en la coherencia entre aplicaciones.

No cabe duda que, siendo el idioma común que todos los dispositivos de Apple van a utilizar durante, digamos, los próximos diez años, todas esas aristas se irán puliendo y mejorando y llegará un momento en que nadie se acuerde de su lanzamiento, pero nuevamente dejamos constancia de la falta de atención al detalle en un lanzamiento de Apple, algo que en otras épocas era la marca de la casa.

Sin duda todo cae en la irrelevancia que tiene el software en las ventas de Apple (salvando el sistema operativo, claro, que lo mueve todo) y que hace que esté más presta como corporación a fijar su atención en cualquier otra cosa que pueda añadir ceros a la cuenta de resultados.

El software en 2025 es anecdótico para Apple y es una pena, porque obligaba a todos los demás a seguir la estela.

El bálsamo del hardware

Todos los sinsabores que el estado del software en Apple nos reporta a los usuarios se calman si miras a la zona hardware.

El progreso sostenido que ha aportado el “chipset” de Apple sigue siendo digno de amiración, año tras año, y su alcance no para. Ahora se incorporan los módems y los chips de comunicaciones, y probablemente están trabajando en tarjetas gráficas con vistas a que en un futuro se compita con Nvidia (la nueva bestia negra aupada a lomos de la IA) y se reduzca esa dependencia.

Que Apple pueda mejorar sus chips año tras año (aunque esas mejoras cada vez vayan siendo más marginales, tanto porque los usuarios ya no aprecian los incrementos en potencia como porque la tecnología no avanza tan rápido como para seguir disminuyendo el tamaño y optimizando los diseños) siendo una “recién llegada”, habiendo montado su división por debajo del radar y dando ese golpe en la mesa de la que todavía el resto del mercado no se ha recuperado, sigue siendo algo que hay que poner en todo lo alto, y es una muestra de que el corazón de Apple sigue latiendo, solo necesita la atención y los recursos necesarios para que el talento que atesora pueda brillar.

Conclusión

Como decíamos al principio, 2025 ha sido un año relativamente tranquilo para Apple, salvando juzgados, sentencias y demandas. Todo ha salido en su momento y suficientemente pulido, son apenas fallos de compatibilidad o funcionamiento.

2026 será el año de inflexión. Sí la nueva estrategia de Siri funciona (cada vez se parece más a Apple Car, con continuos cambios de liderazgo y reestructuraciones para nuevas estrategias) será un año triunfal. Si fracasa, será el fin de la era Cook. Y si no presentan nada… habrá que acordarse del Mac Pro y pensar que tal vez nunca veamos un “cuerpo” de Siri, sino funcionalidades increméntales aquí y allá, donde puedan tener aplicaciones que beneficien al usuario, pero sin triunfalismos ni formalismos, porque siempre vendrá un organismo regulador a decir que tienen que hacer no se qué más para que la competencia… ya me entiendes.

En cualquier caso, Apple sigue siendo una empresa fascinante para seguir, empeñada en sorprender (y dominar) cada vez más áreas del mercado, con la compañía alegre de los usuarios, que se sienten entendidos y atendidos, con dispositivos que quieren usar.

Pero todo eso lo contaremos dentro de doce meses. Mientras tanto, seguiremos informando.

Alf

Propietario de www.faq-mac.com.