Cinco malas costumbres que los usuarios repetimos (y cómo evitarlas)


La mayoría de los usuarios nos sentamos frente a un ordenador con la única instrucción de “pulsa el botón de encendido”. Seas usuario de Mac o de PC, las primeras veces uno está más perdido que un romano en una película del oeste.

Aparecen un fondo de pantalla, unos iconos y, según la capacidad de deducción de cada uno, vamos avanzando en la comprensión de cómo funciona el “cacharro”. Algunos aprenden solos, otros piden ayuda cuando la situación es insalvable y muchos desarrollan una dependencia eterna del amigo o familiar “que sabe”, un clásico del que ya hemos hablado otras veces.

Como casi nadie recibe un curso básico sobre buenas prácticas informáticas, es normal que acabemos adoptando justo lo contrario: malos hábitos que, con el tiempo, nos llevan al desastre. Son pequeños errores que podrían haberse evitado con una simple indicación.

Estos son cinco de los más habituales, ampliados con nuevas prácticas modernas que vemos todos los días.

1. No tener una dirección de correo electrónico específica para la “basura”

Muchos servicios de internet requieren registrarse. Y registrarse significa aceptar que, a partir de ese momento, te llegarán boletines, ofertas y notificaciones sin fin.

Crear una dirección de correo exclusiva para estos usos es una de las mejores decisiones que puedes tomar: evita que tu bandeja principal se llene de ruido y te permite mantener separadas las comunicaciones importantes de las prescindibles.

Medidas de Apple que ayudan a evitar dar tu correo real

Apple ha introducido sistemas para proteger tu privacidad sin tener que crear cuentas adicionales:

• “Ocultar mi correo electrónico” (Hide My Email)

Disponible en iCloud+, genera direcciones aleatorias que reenvían los mensajes a tu cuenta real. Puedes usarlas en cualquier formulario, eliminarlas cuando quieras y nadie llega a conocer tu correo auténtico.

• Inicios de sesión con “Continuar con Apple” (Sign in with Apple)

Cuando inicias sesión en una web o app usando Apple, puedes elegir no compartir tu correo. El sistema crea un alias único para ese servicio y lo gestiona automáticamente.

Estas funciones evitan que tu dirección principal circule por internet y reducen enormemente el spam a largo plazo.

Alternativas tradicionales

Puedes crear alias en iCloud, Gmail u otros servicios, o utilizar una cuenta secundaria. Muchos seguimos usando cuentas antiguas heredadas, que actúan como depósitos de spam que jamás leeremos.

Conclusión: tu correo principal es para lo importante. Lo demás, que vaya a otro sitio.

2. No vaciar ni gestionar el buzón de entrada del correo

Con el tiempo, tu bandeja de entrada se llena de correos que nunca leerás. El día que más mensajes recibes suele ser el día que menos tiempo tienes, y así se acumulan miles de correos irrelevantes entre los que se pueden perder los verdaderamente importantes.

Dedica unos minutos a aprender a usar reglas o filtros en tu cliente de correo (Mail, Gmail, Outlook…). Automatiza el envío de mensajes a carpetas como Amigos, Trabajo, Facturas o Noticias para que tu bandeja de entrada contenga solo lo imprescindible.

Muchos correos pueden borrarse sin abrirlos: simplemente por remitente y asunto sabrás si son prescindibles.

Una bandeja masificada atasca tu productividad y puede hacerte pasar por alto mensajes críticos.

3. Usar la misma contraseña para todo

Cada vez más servicios requieren una cuenta y una contraseña, y llega un momento en que a muchos les vence la pereza: usan la misma para todo.

Es una mala práctica extremadamente peligrosa. Si alguien obtiene esa contraseña (pérdida del ordenador, red Wi-Fi insegura, filtración de datos, malware…), tendrá acceso a mensajes, bancos, tiendas online, redes sociales, trabajo y cualquier servicio vinculado. Además, compromete cuentas compartidas o acceso a servidores ajenos.

Solución

Usa un gestor de contraseñas. En Mac, Acceso a Llaveros (y ahora iCloud Passwords) gestionan claves complejas y únicas sin que tengas que recordarlas. Hay alternativas multiplataforma como 1Password o Bitwarden.

La regla es simple: una contraseña por servicio. Ninguna excepción.


4. Mala estructura de archivos

La mayoría aprendió a usar un ordenador por su cuenta. Resultado: escritorios saturados, carpetas sin sentido, archivos mal nombrados y duplicados por todas partes.

Buscar un documento y encontrarlo no es lo mismo que tenerlo organizado. Cada búsqueda repetida es tiempo perdido.

Sugerencia

Dedica una hora a ordenar:

• Documentos → en Documentos

• Fotos → en Imágenes

• Música → en Música

• Escritorio → vacío (o una carpeta llamada “Escritorio” con lo que uses a diario)

Usa nombres de archivo descriptivos y consistentes. Si quieres ayuda automática, en macOS tienes Hazel

Cuanto más despejado esté todo, más rápido trabajas y más fácil es encontrar lo que necesitas.

5. No hacer copias de seguridad

El espacio libre no es lo importante: lo importante es lo que ya tienes guardado. Fotografías, correos, proyectos, documentos personales… nada de eso se recupera si tu disco falla. De esto hemos hablado y escrito hasta la saciedad, pero no aprendemos.

Los discos duros se estropean. No es una posibilidad remota: es una realidad inevitable.

Soluciones sencillas

• Time Machine en macOS: conecta un disco y olvídate.

• iCloud Drive, Google Drive o OneDrive como copia complementaria.

Además, una copia de seguridad te salva cuando has borrado sin querer un archivo o lo has sobrescrito.

Nadie se arrepiente de tener demasiadas copias. Sí de no tener ninguna.

Otras malas prácticas habituales que conviene evitar

• Instalar cualquier aplicación sin verificar su origen

Descargar “lo primero que aparece en Google” termina causando malware, adware, perfiles maliciosos o software intrusivo.

• Ignorar las actualizaciones del sistema

Postergar actualizaciones puede dejar tu equipo vulnerable a problemas ya solucionados.

• No revisar los permisos que concedemos a apps y servicios

Muchas apps piden acceso a contactos, fotos o ubicación sin necesitarlo realmente.

• Trabajar siempre como administrador

Usar una cuenta estándar habitualmente (dejando la de administrador para cuando sea necesario) evita muchos problemas graves por errores o malware.

• No usar un método de desbloqueo seguro

Un equipo sin contraseña, Face ID, Touch ID o PIN es una puerta abierta.

Conclusión

Hoy puede ser el primer día de tu vida informática organizada. Adoptar estas prácticas no solo evita problemas: te ahorra tiempo, frustración y posibles catástrofes tecnológicas.

Puedes cambiar tus hábitos. Y cuanto antes, mejor.

Alf

Propietario de www.faq-mac.com.