Durante mucho tiempo los usuarios de Mac han pensado que estaban a salvo de las amenazas informáticas (a pesar de que aquí nos ocupamos regularmente de informar de la existencia de los diferentes ataques que se pueden sufrir). Desde el principio, macOS ha incorporado numerosas medidas de seguridad y Apple ha ido reforzando sus mecanismos de protección, pero eso no significa que los usuarios sean inmunes a estafas, robos de credenciales o malware.
Por eso, la seguridad del Mac no depende de una única herramienta. Hay dos aspectos especialmente importantes: utilizar contraseñas únicas y robustas y mantener una buena protección frente al malware.
Generador de contraseñas para evitar repetirlas
Una de las peores costumbres en seguridad informática sigue siendo utilizar la misma contraseña para varios servicios. Puede resultar cómodo, pero también significa que una filtración de datos en una página web puede terminar poniendo en riesgo otras cuentas.
Si utilizamos la misma contraseña para una tienda online, nuestro correo electrónico y un servicio de almacenamiento en la nube, basta con que uno de esos servicios sufra un robo de datos para que los atacantes puedan intentar utilizar esas credenciales en otros lugares.
La solución es sencilla (en teoría): cada cuenta que creemos debe tener una contraseña diferente. El problema es recordar todas esas contraseñas.
Aquí es donde entra en juego un generador de contraseñas. En lugar de inventar manualmente una contraseña diferente para cada servicio, podemos dejar que el sistema genere cadenas largas y aleatorias y almacenarlas después en un gestor de contraseñas.
Apple lleva tiempo ofreciendo esta posibilidad a través de sus herramientas integradas. Safari puede sugerir contraseñas seguras al crear una cuenta y guardarlas en la app Contraseñas de macOS. Además, el sistema permite adaptar algunas de estas contraseñas cuando una página web impone requisitos específicos, como determinados caracteres.
No hace falta memorizar las contraseñas
Una de las razones por las que muchas personas siguen utilizando las mismas contraseñas es que consideran imposible (o demasiado incómodo) recordar una para cada servicio. Afortunadamente, para eso se han inventado los gestores de contraseñas.
En el ecosistema de Apple, las contraseñas pueden almacenarse y sincronizarse entre los dispositivos asociados a nuestra cuenta, a través de iCloud, de manera que podemos utilizarlas en el Mac, el iPhone o el iPad sin tener que escribirlas continuamente.
Además, conviene revisar periódicamente las contraseñas almacenadas. El objetivo no es cambiar todas las claves de manera indiscriminada, sino prestar especial atención a aquellas que se hayan reutilizado, sean demasiado sencillas o hayan aparecido asociadas a alguna filtración.
El malware también busca usuarios de Mac
Tener contraseñas seguras no evita que instalemos accidentalmente un programa malicioso. Por eso, el segundo elemento de una estrategia razonable de seguridad es la protección contra malware.
macOS incorpora diferentes mecanismos destinados a impedir que software malicioso pueda ejecutarse libremente. Sin embargo, ninguna plataforma puede impedir que el usuario sea engañado. Los atacantes intentarán convencerte para que tu mismo les abras la puerta.
Un ejemplo reciente es la técnica conocida como ClickFix. Algunas páginas muestran una falsa comprobación CAPTCHA y explican al usuario que debe abrir Terminal y pegar un comando para demostrar que es una persona. El problema es que ese comando puede descargar y ejecutar malware.
Apple incluso ha incorporado advertencias específicas en Terminal para determinadas situaciones. Si macOS detecta que estamos intentando pegar un comando potencialmente peligroso, puede bloquear la acción y mostrar una advertencia.
La recomendación, por tanto, es muy sencilla: no pegar comandos en Terminal simplemente porque una página web nos lo pida. Si una página nos dice que debemos ejecutar una instrucción para solucionar un supuesto problema, descargar una aplicación o completar una verificación, sospecha que están intentando engañarte.
Cuidado con las aplicaciones que parecen legítimas
Otro método utilizado por los atacantes consiste en disfrazar malware como aplicaciones conocidas.
Cada vez es más frecuente que archivos o páginas falsas imiten herramientas populares para Mac. El objetivo es que el usuario instale software malicioso que permita acceder al resto de contraseñas, datos del navegador, información del llavero o credenciales de otros servicios.
Por eso es importante descargar las aplicaciones desde fuentes fiables y comprobar cuidadosamente la dirección de la página antes de introducir credenciales o instalar software.
También conviene desconfiar de cualquier ventana que nos presione para actuar inmediatamente. Mensajes como «tu Mac está infectado», «debes instalar esta actualización» o «copia este comando para solucionar el problema» deberían hacer saltar nuestras alarmas.
Tu Mac estará más seguro si mantienes varias capas de protección
Para tener tu Mac protegido asegúrate de cumplir estos requisitos:
- Mantener macOS y las aplicaciones actualizadas.
- Utilizar un generador de contraseñas para crear claves únicas y difíciles de adivinar.
- Guardar las contraseñas en un gestor fiable.
- Activar la autenticación de dos factores cuando esté disponible.
- Evitar reutilizar contraseñas.
- Descargar aplicaciones desde webs y tiendas fiables.
- No introducir credenciales después de hacer clic en enlaces sospechosos.
- No ejecutar comandos de Terminal que procedan de páginas o mensajes desconocidos.
- Mantener copias de seguridad actualizadas.
- Considerar utilizar herramientas adicionales de protección contra malware si nuestras necesidades lo justifican.
Un antivirus o una herramienta de seguridad puede añadir una capa adicional de detección, pero es un añadido a todas las demás herramientas ya incluidas en macOS… ¡ni al sentido común!