Si estás leyendo esto, ya sabes a qué me refiero. Hoy es el día en el que Apple anuncia la nueva generación de la familia iPhone, marcando -de nuevo- la agenda del aspecto que van a tener los teléfonos inteligentes en los próximos años.
Nosotros, seguidores de Apple, lo tenemos normalizado, pero nunca está de más poner un poco de perspectiva en que hasta el informativo de la última cadena regional prácticamente de cualquier parte del mundo, el boletín informativo más ligero de las emisoras más triviales, el periódico en papel con menos páginas que puedas conocer, van a reservar un espacio (o varios) para hablar de lo que Apple haga esta tarde.
Incluso aunque sea más de lo mismo, y lleve siéndolo la última década, si la cámara del nuevo iPhone sobresale dos milímetros más, o se retrae uno. Si Apple empieza a vender correas para llevar el teléfono colgado del cuello/hombro o si saca un nuevo modelo más delgado y más caro… si Apple sube los precios por los aranceles o si saca un modelo aún más barato, toda la competencia tendrá licencia para hacerlo.
Si a eso le sumas nuevos Apple Watch, nuevo Apple TV, AirPods, o lo que quiera que tengan en la chistera, la fiesta no solo es para la industria, sino para los millones de fans ávidos de nuevos productos que les faciliten la vida, que les den placer y que les hagan sentirse miembros de la multimillonaria secta del “lujo asequible”.
Es un fenómeno que puede estudiarse desde muchos ángulos, ya que Apple ha triunfado en casi todo lo que ha emprendido (hardware, software, comercio minorista, comercio online, etc.) y ha ganado la batalla de las relaciones públicas teniendo a todos los medios rendidos a su poder hipnótico, además de tener derecho de pernada sobre el dinero que -dolorosa y trabajosamente- ganan millones de personas, pero que se lo entregan encantados a cambio de esa felicidad capitalista que es poseer un dispositivo (el que sea) con un icono de una manzana mordida.
Bienvenidos a la fiesta del consumo. Bienvenidos al evento Maravillas a la vista.
Ya la ví, los airpods nuevos supongo que lo de la traducción en vivo será gracias a la conexión al iphone, supongo, y que lea el pulso ya lo hacían mis Jabra Sport hace unos cuantos de años.
El iwatch muy bonito, y eso que se pueda conectar por satelite mola, pero mirando precios, creo que seguiré con mi Xiaomi smartwatch S1.
Iphone muy currados, pero tampoco he visto una cosa increible y rompedora como anunciaba Tim Cook.