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Qué ver en Apple TV+: On the rocks

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La tercera película estrenada en Apple TV +, después de The Banker y Greyhound (la he visto, y tengo pendiente publicar la revisión), esta nueva ficción reúne nuevamente a una gran directora con un elenco de primeras figuras.

La directora Sofia Coppola, el actor Bill Murray y la actriz Rashida Jones se reúnen para contar una historia, casi un pretexto, para poder rodar juntos.

Debo confesar que de Sofía Coppola no he sido un gran seguidor, después de Las vírgenes suicidas y Lost in translation, su nombre desapareció de mi paisaje mental, aunque obviamente recuerdo la promoción de María Antonieta (puede que incluso la haya visto -o al menos retazos- en la televisión) pero nunca supe que era una película suya.

Posiblemente los cinéfilos se llevarán las manos a la cabeza si establezco parecidos -incluso parentescos- con Lost in translation: ambas retratan ciudades y -en estos tiempos- la vitalidad que las acoge. Especialmente en tiempos de pandemia, se agradece una carrera en descapotable. También ambas muestran inadaptados, incapaces de comprender el mundo que les rodea y las normas que lo rigen, aunque tal vez eso sea tensar mucho la cuerda para encontrar parecidos. Siendo Lost in Translation la obra maestra de Sofia Coppola es natural referirlo todo a ella.

Desde 1998, año en que rodó su primer corto, ha realizado 8 películas (¡en 22 años!), todas escritas producidas y dirigidas por ella (excepto Vírgenes suicidas, que no la produjo ella). Como curiosidad, Sofia Coppola estuvo casada con Spike Jonze, que también está produciendo documentales para Apple TV+ (Beastie Boys Story)

Con Bill Murray tengo una relación más “cercana”, en el sentido de que sí he visto películas suyas de manera más continuada, incluso en esos papeles secundarios de películas casi de Serie B que acepta para seguir trabajando. Podría decirse que con los años Bill Murray se ha convertido en su propio personaje, o al menos tiene esa tendencia a aceptar personajes un tanto surrealistas, gruñones y/o fuera del sistema. Su leyenda, o su mitología parece estar construyéndose por encima de él, o a pesar de él.

Sofia Coppola y Bill Murray colaboraron por primera vez en Lost in Translation (2003), posteriormente en A Very Murray Christmas (2015) para Netflix, y ahora en On the rocks (2020) para Apple TV+.

Rashida Jones no la conocía, y aparte de decir que es la hija de Quincy Jones y que está bien en su papel (como compañera de viaje de Bill Murray, que se come la pantalla) poco más puedo añadir. Se ha movido en papeles secundarios y papeles cortos, así que supongo que esta es su “puesta de largo”.

El argumento

Sin destripar la película, se puede resumir en lo que sigue: Esposa y madre (Rashida Jones) aburrida por la rutina y absorbida por la dualidad trabajo-casa/casa-trabajo, necesita desesperadamente algo de pimienta en su vida, y su padre (Bill Murray) está deseoso de aportarlo. Juntos se embarcarán en aventuras que son meros pretextos para conducir diálogos.

Si no he conseguido que los cinéticos quemen mi foto, aquí va otro intento: encuentro algunas concomitancias con ciertas etapas de Woody Allen, (salvando las distancias) donde todo el escenario es un pretexto para mostrar las relaciones íntimas y públicas de los personajes.

Lo mejor

Es una película que podría verse en el cine (si no estuviéramos sumidos en esta anormalidad que nos quieren vender como “la nueva realidad”) y saldrías reconfortado y con ganas de tomar algo y completar una velada estupenda.

Aunque no estoy seguro de que sea un valor positivo (al menos para todo el mundo) citaré la equidistancia. Perfectamente podría haberse convertido en una comedia disparatada, o en drama lloroso sobre el matrimonio y la rutina, o en una road-city-movie, o un “WoodyAllenismo” sicológico sobre las deshumanización de la sociedad moderna, etc. En vez de eso, cada vez que el argumento tira en una dirección u otra, la directora recoge las riendas y reconduce todo para no caer en una clasificación fácil.

Lo peor

A pesar de la directora y los artistas implicados, la película se ve con cierto desinterés. No es tan mala como para quitarla pero tampoco es tan buena como para mantener el interés.

Esa equidistancia que mencionábamos anteriormente a veces juega en su contra, porque deja al espectador con ganas de saber qué hubiera pasado si hubieran exprimido al máximo la situación. En cambio, la acción sigue, pasando al siguiente acto.

Conclusión

No es una película que la acabes y tengas ganas de volver a verla, pero seguro que dentro de dos, tres, cinco años, se puede ver a ver con agrado.

Es una buena adición al “fondo de armario” de Apple TV+, que reluce cada vez más en su mural de grandes nombres.

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