La sociedad de la información, la era del teletrabajo, las comunicaciones 2.0,… todo parece aliarse para que -por primera vez desde la revolución industrial- sea factible trabajar desde casa ganando dinero como para vivir sin agobios.

Hoy en día para comenzar un negocio rentable hace falta muy poca inversión. Sólo es necesario una conexión a internet y un ordenador o tableta.

Con esta mínima equipación ya hay multitud de trabajos que pueden desempeñarse para generar ingresos.

Sin embargo, hay que tener en cuenta varios factores antes de lanzarse a la aventura de ser trabajador por cuenta propia. Vamos a repasar los principales:

Tienes que estar dado de alta en el régimen de autónomos.

Esto es fundamental para que puedas emitir facturas. Desgraciadamente en España la cuota mínima es fija con independencia de los ingresos que generes, lo que hace que la curva para poder establecerse como trabajador independiente sea muy empinada. Es cierto que los sucesivos gobiernos van aprobando planes para abaratar esa cuota, pero siempre son durante un tiempo limitado y, pasado ese plazo, va aumentando de precio… aunque no lo hagan tus ingresos.

Hay que saber cuánto te cuesta vivir.

No es algo en lo que la gente piense cuando se pone a ganar dinero desde casa, pero tienes que hacer ese cálculo mínimo, porque tiene repercusiones muy profundas.

Por un lado, conocer cuánto cuesta llevar el nivel de vida que tienes te ayudará a saber cuánto tienes que ganar cada mes para poder mantenerlo, o -a veces sin darte cuenta- irás cavando un hoyo cada vez más profundo.

Tener esa cifra de referencia te permitirá comprobar periódicamente (al menos dos veces al mes) cómo vas en tu objetivo, de forma que seas consciente si aquello a lo que estás dedicando tu tiempo es rentable o no.

Además, saber cuánto cuesta tu vida te ayudará a saber cuánto tienes que cobrar, lo que a su vez te dirá si es viable o no trabajar desde casa. Si tienes una hipoteca o un alquiler, más gastos de coche, de luz, de impresora, los seguros, sanidad privada, etc. tienes que sumarlo todo, dividirlo entre las horas que trabajas (8 horas por veinte días laborables: 160 horas al mes) y a ese coste sumarle tu margen, es decir, el beneficio que obtienes por aportar la “mano de obra”.

Es posible que nadie te lo haya dicho, pero cuando trabajas por cuenta propia tu eres el producto que estás vendiendo. Y a todo lo que vendas le tienes que sacar un margen.

Saber el coste de tu hora más el beneficio te ayudará a saber si eres competitivo con lo que se ofrece en el mercado. Por supuesto, es posible que cuando estés empezando no consigas siempre marcar tu precio, y tendrás que adaptarte a lo que te ofrezcan, pero conocerlo te servirá para negociar y para intentar, de manera constante, acercarte a él.

Tienes que ser organizado.

No serías el primero que fracasa por dejarse llevar por la comodidad de no tener que salir de casa. Tienes que seguir con tu rutina como si fueras a trabajar en la casa de otro: levantarte siempre a la misma hora, vestirte para trabajar y tener un lugar reservado en tu casa donde trabajas. 

No sirve levantarse tarde (porque la noche anterior saliste a divertirte o te quedaste viendo la tele) ni trabajar en pijama ni aprovechar para bajar el supermercado a media mañana. Tampoco debes trabajar un rato desde la cama, luego en el sofá, luego en la mesa, etc.

Es importante que ante ti mismo, mantengas la imagen de profesional, de persona que se toma en serio su trabajo.

Claro que quieres trabajar en casa por la flexibilidad que te aporta, pero tiene que ser la excepción, no la norma.

Con estas sencillas normas (tener el equipo que necesitas, saber cuánto cuesta tu hora de trabajo y mantener la rutina) estás preparado para enfrentarte al mundo laboral desde tu casa.

¿En qué puedo trabajar desde mi casa?

Como hemos comentado anteriormente, se pueden montar muchos negocios rentables con poca inversión desde casa: bloguero, programador, fotógrafo, profesor, entrenador personal, modista, cocinero, decorador, … pero para que puedas triunfar, deberías seguir estas recomendaciones:

  • Tienes que trabajar en algo que te apasione. Vas a estar todo el dia, todos los días, trabajando en lo mismo así que más vale que te guste mucho, o acabarás echando de menos las terribles jornadas en la oficina que tanto creías odiar.
  • Tienes que estar informado. Reserva todos los días un tiempo para leer sobre los temas en los que trabajas, de manera que, cuando un cliente te pregunte, puedas hablar con autoridad. También acude a eventos, conferencias, congresos, donde se trate de tu campo.
  • Utiliza las redes sociales. Participa y comenta en otras comunidades. Como te he dicho antes, tu eres tu propio producto, y que los demás te vean como un profesional te ayudará a conseguir nuevos clientes y a aumentar lo que cobras por hora trabajada.

Conclusión

Ser tu propio jefe es el sueño de muchas personas, por la libertad y flexiblidad que aporta a nuestras vidas. Sin embargo, si profundizas un poco, comprobarás que en realidad lo que quieren decir esque quieren “vivir bien siendo su propio jefe”. 

Vivir bien siempre es mucho más difícil, y para ello tienes que tomarte muy en serio tu actividad. De hecho, es posible que no puedas saltar al vacío y directamente comenzar desde cero, sino que durante un tiempo tengas que compatibilizarlo con una actividad por cuenta ajena.

Controla con frecuencia cuánto ganas y la distancia que te separa entre lo que deberías ganar y lo que estás ganando, para saber si flotas o te estás hundiendo.

Si trabajas duro, te mueves y te conviertes en un profesional reconocido, podrás alcanzar tu sueño de trabajar desde casa ganando dinero y pudiendo llevar el estilo de vida que te gusta.

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