La pobreza invisible

Hace unos dias leía un artículo sobre un articulo en un periódico chino en el que se hablaba de la pobreza invisible -o de cómo se intentan disimular las apreturas económicas aparentando.

La tesis del estudio es que la gente con pocos recursos se compra un iPhone de Apple para aparentar mejor condición económica que la que realmente soportan, mientras que los que tienen economías desahogadas compran Huawei.

No tengo datos para saber si hay algo de realidad en esa dualidad marquista o si es simplemente un intento retorcido de provocar predilección por una marca autóctona. Pero en este caso me parece intrascendente. La verdad es que el artículo me provocó escalofríos. Y tristeza.

Pobreza económica

Que en el siglo XXI pueda haber gente gastándose lo que no tienen para que el resto de sus colegas, compañeros y conocidos no sepan que están pasando una mala racha (en la que el dispendio sólo puede agravarlo) me parece otro signo más de hasta qué punto estamos perdiendo el norte, o las prioridades para saber qué es importante y qué no.

Yo he pasado temporadas más “floridas” y otras más “secas”, pero siempre he procurado ser consciente de la situación y controlar los gastos en la medida en que mis ingresos me permitían.

Es posible que sea un indicador de la cultura china (no lo sé), donde el honor, la reputación y el rango social están mucho más asentados que en nuestra postmoderna sociedad occidental, pero estoy seguro de que esto se da también en Europa.

Jóvenes comprando móviles, ropa, complementos de marcas sólo por identificarse con una tribu determinada, incluso aunque no tengan ninguna razón para querer entrar en ella. Adultos que se abalanzan a comprar el último modelo de teléfono aunque no sepan ni dónde está en disparador de la cámara… Pero es importante que se vea que pueden, aunque sólo les importe a ellos.

¿Hay algo que podríamos hacer -como sociedad- para rebajar esa presión autoimpuesta que permitiera que los menos favorecidos no sientan la necesidad de adelgazar aún más sus opciones sólo para sentirse “incluidos”?

Pobreza social

No voy a descubrir ninguna noticia si aprovecho lo anterior para recordar que las cotas de soledad están especialmente disparadas en nuestra sociedad hiperconectada.

Cuantos más amigos virtuales tenemos menos cervezas y vinos tomamos con los reales. Donde antes se hacía una llamada para felicitar el cumpleaños y aprovechábamos para ponernos al día, ahora lo despachamos con un mensaje corto (además utilizamos la misma para los cumpleaños de todo el mundo)… eso sí, acompañada de algunas imágenes que pretenden explicar lo mucho que nos alegramos.

Que enviar una frase sea la máxima expresión de lo que nos importa una persona, ya dice mucho de nosotros y de cómo hemos rebajado nuestro nivel de compromiso como sociedad (y como amigos).

¿De verdad no echas de menos que alguien te pregunte qué tal estás? No, en serio ¿qué tal estás? Y sentir que puedes decir con sinceridad cómo te encuentras, qué te agobia, que temes o qué esperas… sin necesidad de tener que poner un guiño, o una imagen de caca que le quite hierro a la poca verdad que cabe en una mensajería instantánea.

Aunque sea respaldada por oscuros intereses comerciales, me parece que este anuncio contiene enormes verdades.

Aún no ha entrado Diciembre, y podemos esperar un notable aluvión de buenos deseos, pero no olvides que -aunque los patrocinen marcas comerciales- esconden una realidad.

Nunca sobra un abrazo, un beso, un gracias o un perdona.

A propósito, perdón por el sermón.

 

Imagen portada <a href=’https://www.freepik.com/free-photo/day-blonde-one-summer-young_1068542.htm’>Designed by Prostooleh</a>

Foto interior 

In this article

Join the Conversation

4 comments

  1. turbidux

    Muy buen artículo, sin duda te hace pensar.
    No sé si se puede generalizar que la gente quiere tal o cual marca para aparentar. Todo depende del estado social en el que cada uno se mueva, región, país, cultura,… No toda la gente con pocos recursos compra un iPhone ni todos los ricos llevan un Galaxy Ace 2. Yo en su momento hice el esfuerzo para comprarme un iPhone 6S, casi 800 euros creo que fue. Un año ahorrando, quitando un poco de aquí y un poco de allá para poder comprarlo. Actualmente es el móvil que tengo, y con los precios que se manejan hoy en día, espero que me dure todo lo posible, porque desde luego soy carne de mercado de segunda mano el día que toque renovar. No pienso volver a gastarme tal cantidad de dinero, pero porque no lo tengo.

    Respecto al tema de redes sociales y aislamiento digital, creo que esto ya pasó hace años con la televisión…que si los niños sólo ven la tele y no juegan en la calle como sus padres de pequeños, que si no se relacionan y se pasan el día mirando la caja tonta. Parece que cada generación o salto tecnológico nos hace “buscar culpables” por el aparente hecho de que nos relacionamos menos de persona a persona. Quizá dentro de 20 años el debate sea que nos relacionamos menos con otras personas porque nos pasamos el día en Oasis.

    Bueno, me voy despidiendo que tengo que ir a repartir “likes” a Instagram.

    Muchas gracias por el artículo y por hacer que nos planteemos esta situación digital.

  2. rfog

    No sé de qué os despeináis con esto. Lo de aparentar siempre ha sido así con mucha gente.

    De donde yo soy, la gente prefiere pasar hambre todo el año a no participar en un evento festero (Moros y Cristianos) que puede costar más de la mitad de su nómina anual el pertenecer a un grupo que luego ha de desfilar.

    1. erretxea

      Y no digamos los “rocieros”, que muchos se meten en créditos para acudir “en condiciones” a la romería…

  3. emig

    Además de bueno, son necesarios estos temas…Me recuerdan estos temas esa frase de: la hipocresía está servida. Creo imperioso el tomar conciencia de la sociedad y de muchas cosas que hacemos, qyuzás “socialmente correctas”, pero no éticas.
    Gracias y saludos