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[Diez días de verano] Recuerdo de…, por Alf

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En casa de un familiar casi cada pared, cada vitrina, cada armario, era un recordatorio de los lugares que había visitado. Unos cercanos, otros muy lejanos. Repasé mentalmente y me di cuenta que la mayor parte de las casas de nuestros mayores están llenas de ese tipo de recuerdos. Testimonios tangibles de que estuvieron allí.

A mi jamás se me ha ocurrido comprar un recuerdo de un sitio que pusiera su nombre. He comprado cosas que quería y que siempre -espero- recordaré dónde lo hice. Pero para el que los ve pueden ser de cualquier parte o de ninguna, simples adornos.

Eso me hizo pensar.

Probablemente para mis (nuestros) mayores viajar, visitar lugares nuevos era una meta, un logro. Era algo de lo que estaban orgullosos. Fuera Benidorm o El Escorial, Munich o Venecia. Uno de los objetivos de mis padres ante la indiferencia de mis abuelos -cuestión generacional) era el deseo de viajar, de conocer mundo, de estar en sitios diferentes al terruño en el que nacían.

Coches, trenes, aviones… televisión, cine, internet… han matado en buena parte los sueños de viajar y conocer tierras lejanas. ¡Nos parece conocer todo, desde selvas hasta desiertos, desde ciudades de rascacielos a pueblos indígenas a punto de extinguirse!

Pero te planteo esta pregunta:

Si la generación anterior tenía como logro viajar ¿cuáles son mis metas?

Sospecho que la mayor parte de nosotros, a la primera pregunta (¿Qué meta tienes en la vida?) responderíamos rápidamente “Tener dinero”.

Y es una meta tan genérica, tan falta de plan, de definición de etapas, de trayectoria, que en realidad se traduce en que no tenemos metas para nuestra vida.

Si ése es el único logro en que podemos pensar, tenemos un problema y una tarea:

El problema

– Acabaremos frustrados y desengañados porque nuestra meta no se cumple (aunque no hayamos hecho realmente nada para conseguirla)

La tarea

– Buscar otras metas concretas, específicas, aunque sea ir a El Escorial o Benidorm, que nos permitan establecer un ritmo de meta marcada y conseguida.

Y tal vez así, poco a poco, nos vayamos acercando sin darnos cuenta a ser personas plenas y felices.

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5 Comentarios

  1. Mandibul 11 agosto, 2009

    De las que llevas publicadas, ésta es la más redonda. Directa y poética.

    Saludos

  2. Mandibul 12 agosto, 2009

    Si lo que nos mueve la lectura de esta reflexión es a decir “es verdad, en realidad no tengo metas”, hay que tener cuidado con no creerse que somos entes llenos de aire que como neumáticos en el río nos dejamos llevar.

    Pocos (o ninguno) tenemos una meta definida en nuestro alma.

    Estoy de acuerdo con Alf en que “ganar dinero” no es una meta. “Ser feliz” tampoco, ni “ser bueno”.

    Aquellos que tienen una meta clara, son personajes excepcionales que no viven la vida como nosotros lo hacemos. Su meta es su vida.
    El gran investigador no vio crecer a sus hijos. El gran aventurero, pasó media vida fuera de su casa y acabó muriendo joven en tierras lejanas. El gran guerrero no entendía el mundo fuera de la batalla…

    Brindo por la gente normal, que se levanta todas las mañanas pensando en cómo afrontar los problemas que ayer no se resolvieron; que da lo mejor de sí en el trabajo, que intenta ayudar a sus hijos en casa y que a última hora se sienta a ver qué ponen en la tele o con un libro o internet.
    Aunque no lo pensemos así, todos intentamos que al final del día la empresa y la familia estén mejor que cuando amaneció. Nosotros progresamos si ellos progresan. Qué gran reto, ¿eh?

    Ser decente en el día a día con uno mismo y con los que te rodean. Estoy seguro que te reconfortará en el lecho de muerte cuando eches la vista atrás y hagas balance.

  3. Joan Boira 12 agosto, 2009

    ¡¡Brindo por tu brindis!!

    Ojala hubiera mas gente dispuesta a ser coherente su entorno, trabajo, y sobretodo con ellos mismos. Creo que ellos serían mas felices y los demás también.
    Así nos encontraríamos con menos situaciones de impotencia ante personas que no les interesa ponerse en la piel de los demás e intentar ayudar a nadie, ya que eso supone un esfuerzo físico, mental o un pequeño sacrificio de su tiempo aunque les paguen por ello o sencillamente no estén haciendo nada.
    Al finalizar el día estaríamos mas satisfechos, ya que pensaríamos en lo que hemos realizado o podríamos haber hecho y además de la gente que hemos encontrado y nos han ayudado a nuestras tareas así como nosotros hemos ayudado a otros/as.

    También comparto tu opinión respecto a los grandes aventureros, sanadores, dirigentes, investigadores, gente espiritual y “ayudadores” de la humanidad. Creo que son personas capaces de una gran entrega hacia los desconocidos, pero eso siempre me plantea si se han ocupado “correctamente” de los suyos (familia, amigos, etc.) también …

    Creo que es y debe ser una declaración de principios ser integro con tu forma de pensar, de la misma forma hacia ti y hacia los demás.

    Joan Boira – Asesor técnico para fotógrafos

    joan@joanboira.com
    http://www.joanboira.com

  4. Anónimo 16 agosto, 2009

    Y los comentarios … muy edificantes. Tanto que me han entrado ganas de participar y aportar un enlace que creo viene “clavado” a los dos comentarios anteriores al mío:
    http://sureshg.wordpress.com/2009/08/12/well-wishers-makes-you-feel-line-jumping-into-well/

    Y otro que viene bastante al pelo también, a todos esos comentadores que ven tan mal estas entradas de Alf “diferentes”:
    http://zenhabits.net/2009/07/accept-what-is-dont-judge-as-good-or-bad/

    Alf, gracias por desnudarte un poquito. El camino es la recompensa.

    Namaste,
    silta

  5. Anónimo 17 agosto, 2009

    interesante los comentarios ero no estoy deacuerdo con ninguno a mi si me agradó
    desarrollo web

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