¿Cómo crees tu que yo quiero que creas que soy?

Las telecomunicaciones nos han obligado a definir una nueva personalidad, y muchas veces no estamos preparados para ello.

Si estás leyendo esto, además de tener buen gusto para escoger los artículos que lees y visitar la mejor web de noticias en español, probablemente estés también en listas de correo, chatees (bien por IRC o bien por iChat) o interactues con otros usuarios a través de foros. Sin embargo, si hablas con directores de revistas, te dirán que mucho de su público no se conecta a internet (de hecho tu estás entre la gran minoría que intenta mantenerse informado a diario). Muchos usuarios compran mensualmente su revista y con eso les basta y les sobra (aunque haya mucha información útil para ellos que nunca va a encontrar su hueco en letras de imprenta).

Pero hoy no toca hablar de la importancia que le concedes a la máquina, o a la marca. Hoy toca hablar de nuestro otro yo. El virtual. Ese que hemos forjado a golpe de teclado y que nos permite -en algunos casos- ser de una forma que no es la nuestra o -en otros- ser aún más nosotros mismos de lo que lo seríamos en la vida real, y no darnos ni un respiro.

A lo largo de mi maquera vida, me he encontrado con flagrantes contradicciones entre la imagen que me habían transmitido determinadas personas y la que luego demostraban cuando “tomaban cuerpo”.

Desde el que parece controlar el mundo desde su teclado, pero en persona sólo habla -cuando lo hace- para que le oiga el cuello de su camisa, hasta aquel que sólo dice hola y adios por internet, pero que en persona es un universo concentrado en forma de carne y hueso.

He conocido gente que sólo por que le han leido a fulanito no le tragan (y fulanito se pregunta qué ha hecho él para que no le traguen) y personas absolutamente devotas de otras, también sólo por sus escritos.

Esto me ha llevado en estos dias a pensar que estas “disfunciones” cibernéticas entre nuestro yo mortal y nuestro yo hertziano obedecen a que la mayoría de nosotros no fuimos avisados de que íbamos a entrar en un mundo virtual, pero absolutamente pletórico de relaciones, conversaciones, amores, desamores, encuentros y diferencias.

Simplemente, la facilidad de una conexión a internet nos metió en él. Y como todo aquello que se consigue sin esfuerzo, no nos paramos a pensar qué íbamos a hacer una vez dentro. Internet es como la vida real (a veces pienso que para muchos es más rica que la propia vida real) . Al igual que en ella, puedes pasártela entera sin intervenir, sin mezclarte, pero si decides hacerlo, son las pequeñas decisiones de cada día las que (tal vez) te llevan a un sitio donde de repente descubres que no quieres estar.

Recuerdo que hace años (era casi más borde que ahora) cada vez que criticaba a alguien y me respondían “pero es una buena persona”, siempre respondía “Si, ya se, no roba y no ha matado a nadie. Todos somos buenas personas” -intentando señalar que no se trataba de hacer una crítica general a su modo de vida o a su carácter, sino que simplemente trataba de señalar que en tal aspecto o comportamiento me había decepcionado (o yo lo había sobreestimado).

El que nunca hayamos pensado que a través de lo que decimos la gente se va formando una idea de cómo somos, de nuestra forma de ser, incluso puede que hasta de nuestro aspecto físico, puede inducirnos a no valorar en su justo término la importancia y la trascendencia que puede tener en otras personas lo que decimos.

He visto personas atrapadas en su papel de groseros, o de malhablados o de impertinentes. Y les he visto incapaces de salirse del “guión” que ellos mismos se han marcado, aunque no paran de repetir que están hastiados (ellos suelen achacar su hastío al medio, por supuesto). También conozco personas atrapadas en su papel de buenos, de amigos, de pañuelos, demasiado generosos como para decir “hasta aquí”.

Todos los que hemos trabajado con adolescentes, hemos rellenado una y mil veces la ventana de Johari. Utilizando esta ventana, pretendemos fijar los parámetros en los que la persona ha definido su rol y sus relaciones en su comunidad, y así hacerle tomar consciencia de cómo es y que cambie aquello de su vida que no le guste.

Por supuesto, no todos los cuadros puede rellenarlos uno mismo, y es necesario que sus amigos, sus familiares, le digan con sinceridad lo que piensan (por eso entra dentro de las dinámicas de grupo).

En nuestro mundo “adulto” es demasiado embarazoso acercarse a un prójimo y preguntarle “Oye, ¿tú cómo crees que soy yo?” y arriesgarse a recibir una andanada de verdades que tal vez preferiríamos no oir.

Arriesgarse. Hoy no se paga dinero por eso. La sociedad espera que juguemos (y juzguemos) sobre seguro, que nunca perdamos y que siempre tengamos la respuesta pronta, rápida y cortante, para que el otro no pueda reaccionar.

Y sin embargo, saber la verdad es la única forma de seguir avanzando, de abandonar el fatalismo – o el triunfalismo – y reinventarnos, adaptarnos, de forma que mirarnos al espejo nos reporte una sonrisa, no un encogimiento de hombros o una mirada triste.

Si todos empezamos cada día preguntándonos ¿Cómo quiero ser hoy (conmigo, con los cercanos, con los lejanos,…? Y nos respondemos con sinceridad, seguro que nos resulta más fácil evaluar día a día si nuestros pasos nos están llevando donde queremos llegar.

Es sólo un pensamiento. Seguiremos informando.

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Anónimo
Anónimo
20 years ago

Sabias palabras, compañero.

Anónimo
Anónimo
20 years ago

Qué interesante resultaría un estudio sobre este tema…

Anónimo
Anónimo
20 years ago

A mi este artículo (del que hemos hablado Alf y yo en varias ocasiones) me plantea dudas aún quizás más complejas:

– ¿?Qué valor real tiene como persona una identidad digital? Podría ser una figura jurídica?

– El acoso, mobbing, desprestigio, etc … de una identidad digital se puede considerar como delito? (en la vida “real” si lo es)

– Es posible el suicidio digital? y el asesinato?

Internet facilita el anonimato de las personas extraordinariamente, sin embargo, detrás de las máquinas hay personas, y actos que se realizan en internet con total impunidad en la “vida real” están tipificados como en el código penal. Normalmente se toleran (o te tienes que aguantar) situaciones de todo tipo … pero son éticamente correctas?. Qué dicen de las personas que las hacen, fomentan o recrean?.

Mas madera, por favor. 🙂

Anónimo
Anónimo
20 years ago

Creo que la imagen que transmitimos, en el fondo es lo que queremos ser, y por lo tanto lo que “somos” para los que nos conocen en esa realidad virtual. Otra cosa es que cada uno tenga más de una personalidad (no siempre nos ven igual en el trabajo, en familia, entre amigos…) y esta no es más que una nueva dimensión, quizá más disociada de las “otras”, pero no menos real o irreal

Anónimo
Anónimo
20 years ago

La imagen que transmitimos (lo que parece) es lo que es, por lo menos en ese espacio relativo de realidad.
No hay que olvidar que jugamos roles todo el tiempo, y que en cada uno de ellos adoptamos posturas y personalidades en función de nuestros públicos (trabajo, familia, novia, etc.).

La fortaleza de nuestra imagen pública radica en la coherencia que nuestros estímulos verbales y no verbales tengan entre sí en los diferentes ámbitos en los que nos relacionemos.

Efectivamente el tiempo y el espacio determinan nuestro comportamiento y ello igualmente la imagen que trasmitimos. Lo importante aquí es ser conscientes del entorno, del público y de lo que esperamos comunicar a los mismos. No olvidando que una imagen sin fondo es sólo eso, una imagen vacía.

La imagen que transmitimos efectivamente está ligada con nuestra personalidad, por lo que las adecuaciones que hagamos en función de lo que esperamos comunicar debe siempre respetar nuestra esencia.

SALUDOS DESDE MEXICO

Anónimo
Anónimo
20 years ago

La mano que mueve la tecla es la misma mano que va por la calle, sale de copas y da un beso de buenas noches a sus hijos… lo que haya en su corazón de bueno o malo saldrá en un sitio o en otro.

El medio ayuda a algunos a aparentar lo que no son y a otros a poder ser quienes de verdad son. Los mamarrachos difícilmente pueden disimular que lo son 😛

Lo que a mí más me gusta, al no poder ver al otro, es encontrar a alguien interesante, no sabes si es un bellezón o no, y eso te permite disfrutar de lo que dice y aprender muchísimo sin que te condicionen tantas cosas inútiles… sólo lees ideas, sentimientos, información. Tal vez en el bus, el bar o en un museo ni siquiera te hubieras fijado en él o ella… ¿porque eran bajitos, por ejemplo?

Las personas que saben lo que quieren lo saben aquí y fuera de aquí… el buen uso de la máquina es lo que importa para disfrutar y para ser ejemplos de los que, esta vez sí, serán usuarios obligados de la red.

🙂

Anónimo
Anónimo
20 years ago

… por lo leido las relaciones virtuales deberian ser como la letra de “You,ve got a friend in Me”, BSO de Disney, pero hay quien piensa que tenemos “virtual insanity” (jamiroquai) ; para otros deberia ser “a wonderful world” pero como en la letra de “Dulce armonía” (Fangoria): desengañate.
Yo me quedo el sentido del humor del tema “step into my office, Baby” (Belle & Sebastian) y tambien con la letra de “sweet dreams are made of this” , el viejo tema de Eurithmics, que en la genial version de Marilyn Manson, suena brutal, con esa voz increíble, y viene al pelo.
Bueno, parece que hay para todos los gustos, menos mal…y que cada cual elija sus letras.

Anónimo
Anónimo
19 years ago

ya que mencionas dicho tema, y yo ayer vi el video subtitulado, ¿no sabes donde puedo conseguir la letra en castellano? la verdad yo la netiendo con claridad pero me la pidio mi hna. que zero ingles y me da fiaca traducirsela ademas no es lo mismo la connotacion en ingles, bla… al margen el video de Eurythmics es impresionante, yo soy fana de manson pero esta version lo supera, bla… me fui
buenas tardes, noches y amaneceres…
atte
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Anónimo
Anónimo
18 years ago

As for the Giants, their own happiness was short-lived as they lost to – who else?

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