El viernes pasado, una importante interrupción de CrowdStrike afectó a ordenadores que ejecutan Microsoft Windows, causando problemas en todo el mundo que afectaron a aerolíneas, minoristas, bancos, hospitales, redes ferroviarias y más. Los ordenadores quedaban atrapados en un bucle de recuperación continuo, lo que los hacía inutilizables.
El fallo fue causado por una actualización del software antivirus CrowdStrike Falcon que se instaló automáticamente en PCs con Windows 10, pero las máquinas Mac y Linux no se vieron afectadas a pesar de que recibieron el mismo software. Un informe de The Wall Street Journal profundiza en lo que sucedió e incluye información crítica de Microsoft sobre por qué los Mac no fueron afectados por la actualización.
En las máquinas con Windows, el software de seguridad Falcon de CrowdStrike es un módulo del núcleo, es decir, que tiene acceso completo a un PC. El núcleo gestiona la memoria, los procesos, los archivos y los dispositivos, y es básicamente el corazón del sistema operativo.

Gran parte del software en un PC suele limitarse al modo de usuario, donde el código malicioso no puede causar daño, pero el software con acceso al modo kernel puede causar fallos catastróficos completos en la máquina, como lo que sucedió la semana pasada.
El software Falcon no fue capaz de causar estragos similares en los Mac porque Apple no da a los fabricantes de software acceso al núcleo. En macOS Catalina, que salió en 2019, Apple abandonó las extensiones del núcleo y hizo la transición a extensiones del sistema que se ejecutan en un espacio de usuario en lugar de a nivel de núcleo.
Este cambio hizo que los Mac fueran más estables y seguros, añadiendo protección contra actualizaciones de software inestables como la que CrowdStrike sacó. No es posible que los Mac tengan un fallo similar debido al cambio que hizo Apple.
En una declaración a The Wall Street Journal, Microsoft culpó a la Comisión Europea por no poder ofrecer las mismas protecciones que tienen los Mac. Microsoft dice que no puede aislar su sistema operativo debido a un «compromiso» con la Comisión Europea.
En 2009, Microsoft acordó reglas de interoperabilidad que proporcionan aplicaciones de seguridad de terceros con el mismo nivel de acceso a Windows que Microsoft. Microsoft acordó proporcionar acceso al núcleo para resolver múltiples problemas de derecho de competencia de larga data en Europa.
Y henos aquí ahora. ¿Utilizará este ejemplo la Unión Europea para hacer la reflexión de que a veces lo que es bueno en el papel tiene consecuencias inesperadas en la vida real? Sospechamos que no, y seguirán pidiendo a Apple que abra sus plataformas para hacerlas más parecidas a Windows o a Android, que ya sabemos cómo les va.