Cómo elegir un asistente de IA para trabajar de verdad

Elegir asistente de inteligencia artificial se ha convertido en una discusión parecida a la de elegir navegador hace quince años: mucha opinión, mucho seguidor y poca gente contando en qué se nota la diferencia un martes cualquiera. Las comparativas se llenan de capacidades y de puntuaciones, y quien las lee termina sabiendo cuál gana en un examen y sin saber cuál le conviene a él.

La comparación por capacidades no ayuda demasiado, porque a estas alturas todos redactan, resumen, traducen, leen documentos y escriben código. Sobre el papel se parecen mucho más de lo que sugiere el ruido que los rodea, y la mayoría de las diferencias que se anuncian desaparecen en cuanto uno deja de hacer preguntas de examen y empieza a hacer su trabajo real.

Donde sí se separan es en cinco cosas concretas, y ninguna de ellas aparece en la portada de sus webs. Son las que deciden si la herramienta se queda en su rutina o si acaba siendo una pestaña que abrió con entusiasmo en enero y no ha vuelto a mirar desde febrero.


Qué pasa con lo que usted le pega dentro

Ésta es la primera y casi nadie la mira antes de empezar. Para que un asistente sea útil hay que darle contexto, así que uno le pega el correo entero, el contrato en PDF, la hoja de cálculo con los datos de los clientes o la nota del médico que quería resumir, y nadie vive eso como enviar información a un tercero: se vive como usar una aplicación más.

Aquí es donde las versiones gratuitas y las de pago del mismo producto dejan de ser lo mismo. El tratamiento de lo que uno introduce puede cambiar según el plan contratado, y esa diferencia no se ve dentro de la interfaz, porque la ventana de conversación es idéntica en los dos casos y nada avisa de que el material esté yendo a sitios distintos.

Antes de elegir, merece la pena dedicar diez minutos a leer qué dice cada uno sobre el material que se le entrega y qué opciones ofrece para desactivar según qué usos. Es la parte más aburrida de todo esto y es la única de las cinco decisiones que resulta cara de deshacer, porque lo que ya se entregó no se puede recuperar después.


Dónde vive, y qué hace cuando no sabe algo

Un asistente que vive en una pestaña del navegador crea un trabajo nuevo, el de copiar y pegar: sale algo, usted lo lleva al correo, luego al documento, luego a la hoja de cálculo, y el tiempo que había ahorrado se va en mover texto. Uno integrado en el sistema o en la herramienta donde ya trabaja se comporta de otra manera, aunque en una demostración luzca bastante menos.

En un Mac esto tiene una consecuencia muy visible. Un asistente con aplicación nativa, atajo de teclado y acceso a lo que tiene delante se usa veinte veces al día, y uno al que hay que ir a buscar se usa tres. La diferencia no está en el modelo ni en su puntuación en ningún examen, está en la fricción, y la fricción gana casi siempre.

La segunda mitad de esta pregunta es qué hace cada uno en el límite de su conocimiento. Unos avisan de que no están seguros y otros rellenan el hueco con algo verosímil y siguen con el mismo tono. Para comprobarlo, pregúntele a cada candidato por algo suyo, concreto y verificable, que no pueda saber: lo interesante no es si acierta, sino si reconoce que no lo sabe.


Qué hace con un documento largo y feo, y si aguanta una conversación

La prueba de la demostración siempre se hace con un texto limpio, y el trabajo real no es así. Deles a los candidatos el mismo PDF escaneado torcido, con una tabla partida entre dos páginas y una firma encima del texto, y pídales exactamente lo mismo a los dos. Ahí aparecen las diferencias que importan.

Esa prueba cuesta quince minutos y descarta más candidatos que cualquier comparativa de características, porque revela cuál lee la tabla, cuál se salta una página sin avisar y cuál dice honestamente que no puede. Conviene repetirla con un documento en español y con otro en inglés, porque el comportamiento no siempre es el mismo en los dos idiomas y casi ninguna comparativa publicada lo mira.

La quinta diferencia es si aguantan una conversación larga. Las tareas reales rara vez caben en una pregunta: uno empieza con un documento, corrige, añade contexto, cambia de idea y vuelve atrás. Algunos mantienen bien el hilo y otros pierden a mitad lo que se les dijo al principio, con la particularidad de que no avisan y siguen respondiendo con seguridad sobre una versión antigua de la instrucción.


Cómo hacer la comparación sin perder una tarde

El error habitual es leer análisis y decidir a partir de ellos. El método que funciona es exactamente al revés: escoja una tarea que usted haga de verdad y a menudo, como redactar una respuesta larga y delicada, resumir una reunión grabada o sacar los datos de un lote de facturas, y páselas por los candidatos con el mismo material.

Juzgue usted mismo los resultados, el mismo día, y a ser posible sin mirar cuál es cuál mientras los lee, porque la marca influye más de lo que a nadie le gusta admitir. Y quédese con uno solo: la tentación de usar tres según el momento es fuerte y sale cara, porque se acaban con tres estilos distintos, tres sitios donde buscar una conversación de hace un mes y tres políticas distintas sobre lo que se les ha entregado.

Si quiere partir de un punto más avanzado que la pantalla en blanco, hay una comparativa detallada entre Claude y Gemini que recorre estos mismos criterios aplicados a los dos y sirve de mapa antes de montar sus propias pruebas. Lo que no conviene es sustituir las pruebas por la lectura, porque su documento feo no se parece al de nadie.


Lo que de verdad decide

Después de todo esto, la elección suele acabar dependiendo bastante menos del modelo de lo que uno esperaba y bastante más de dos cosas prosaicas: dónde vive el asistente y qué hace con lo que usted le entrega. Ninguna de las dos aparece en las comparativas de puntuaciones, y las dos se notan todos los días.

Un modelo algo mejor al que hay que ir a buscar pierde, en número de veces que se usa, contra uno algo peor que ya está donde usted trabaja. Y un modelo excelente al que no debería entregarle según qué material no es una opción real, por bueno que sea en todo lo demás. Con el nivel actual, el resto se parece mucho más de lo que parece desde fuera.

Alf

Propietario de www.faq-mac.com.