Cuando se tratan los desafíos que conlleva el primer año en la universidad, con frecuencia se habla de la motivación, de las técnicas de estudio, del apoyo familiar o de la adaptación a procesos autónomos, por parte de los estudiantes. Pero difícilmente se reflexiona sobre el papel que tiene la retroalimentación de los docentes, no cómo forma de juicio sino como herramienta decisiva en la enseñanza.
Los docentes suelen concentrarse en que sus estudiantes emprendan formas autónomas de aprendizaje, que sean críticos con lo estudiado o desarrollen la capacidad de parafrasear texto. Pero pocas veces consideran que una devolución clara sobre su desempeño académico podría ayudarlos más de lo que imaginan.
No se trata sólo de que señalen errores o de que asignen una calificación como un castigo. La idea integral del feedback, es proveer información útil, específica y oportuna para que los alumnos evolucionen y comprendan cuál debe ser su camino con efectividad.
Investigaciones sobre la educación superior han comprobado que una retroalimentación de calidad es vital para un buen aprendizaje, fortalece la confianza de los estudiantes e impulsa el desempeño académico. Sobre todo, durante el primer año de estudio, cuando los alumnos que vienen de la preparatoria deben adaptarse a una institución mucho más desafiante.
¿Por qué el primer año universitario es tan importante?
Hay muchos factores que hacen que el primer año de estudio, suela ser la pauta para la trayectoria académica de un estudiante. Es lógico si consideramos que es cuando deben desarrollar hábitos de estudio independiente, gestionar el tiempo, y comprender lo mejor posible lo que la institución espera de ellos.
En esta etapa es cuando aparecen las mayores dificultades. En el aspecto anímico los estudiantes experimentan incertidumbre, dudas, frustración e incluso, ansiedad. Temen recibir bajas calificaciones, y las cosas a las que estaban habituados en la secundaria, ni siquiera se asemejan a las que viven en la universidad.
Por eso, la guía de los docentes puede marcar el camino al éxito o al rotundo fracaso. Los estudiantes necesitan recibir una buena devolución, que los ayude a interpretar los resultados, identificar sus fortalezas y sus virtudes, para poder hacer frente a los desafíos futuros.
¿Qué significa realmente ofrecer una buena devolución?
Entendida como una retroalimentación formativa, la devolución es el proceso a través del cual el docente enseña al alumno. Al informarle sobre su desempeño, el objetivo no debe ser juzgar, sino ayudar.
Lo que debe hacer es responder inquietudes implícitas que tiene todo estudiante, pero que difícilmente consigue exteriorizar. En algún momento se preguntarán ¿Qué logré hacer correctamente? ¿Qué aspectos debo mejorar? ¿Por qué cometí muchos errores? ¿De qué forma puedo obtener mejores resultados en la siguiente evaluación?
Si un aprendiz logra allanar estas dudas, dejará de ver en una devolución un juicio y comenzará a verla como una herramienta determinante de crecimiento.
Corregir y retroalimentar no son lo mismo
Estos términos suelen emplearse como sinónimos, pero no lo son. Sus verdaderos significados son diferentes.
La corrección se basa en el resultado
La corrección propiamente dicha se basa en la identificación de respuestas incorrectas. Se limita a informar que estuvo bien o mal, sin explayarse demasiado en las estrategias que podrían ayudar a mejorar el aprendizaje.
El resultado lamentable es que los estudiantes siguen sin entender sus dificultades, y permanecen sin una idea clara de cómo evolucionar.
La devolución se centra en el aprendizaje
Una buena retroalimentación siempre da un poco más de lo que se espera de ella. Analiza el proceso educativo, da cuenta de los errores y propone acciones para superarlos.
No basta con que el docente indique que hubo una argumentación insuficiente. Tiene que detallar el por qué. Por ejemplo, el estudiante pudo haber partido de una idea clara, pero en el proceso no incorporó suficiente evidencia académica, ni respaldado los conceptos en profundidad.
Cuando se indica detalladamente lo que falta, el docente provee una orientación concreta, que es realmente útil para sus alumnos.
¿Cómo influye una buena devolución en el rendimiento académico?
Los estudios académicos lo han comprobado. La retroalimentación docente es un factor muy importante en el aprendizaje universitario.
El hecho de que un estudiante tenga una visión clara de lo que debe cambiar, favorecerá su progreso en sus tácticas de estudio, e impulsará sus calificaciones.
De la misma forma lo encaminará en el aprendizaje autónomo, optimizará su capacidad de planificación, y en la autoevaluación de su propio aprendizaje.
El desarrollo de estas habilidades durante el primer año, les señalarán un camino claro durante todo el período de formación superior.
Beneficios que van más allá de las calificaciones
El rendimiento académico no es la única virtud de una buena devolución docente. También se pueden señalar los siguientes beneficios.
1- Incremento de la motivación
Los comentarios específicos sobre un trabajo indican a todo estudiante que su labor ha sido observada detalladamente y que el profesor sigue con interés su evolución.
En consecuencia, se sentirá motivado para mejorar y seguir aprendiendo en toda su carrera.
2- Reducción de la ansiedad académica
El estrés que los estudiantes suelen experimentar durante el primer año se debe en gran parte a la incertidumbre constante. Al tener claro por qué recibieron cierta calificación, y si saben como mejorar su desempeño, la frustración es menor. Como resultado, se sienten más seguros y confiados.
¿Cómo es una buena devolución?
Para que una retroalimentación educativa sea útil para el estudiante, lo ideal es que cubra los siguientes parámetros.
Debe ser específica
Calificaciones generalizadas como MUY BIEN, BIEN o DEFICIENTE, emiten un juicio, pero no ofrecen ninguna información concreta. Deben indicar claramente los aspectos correctos y los que deben mejorarse.
Debe ser oportuna
El tiempo en el que se recibe la devolución también es importante, porque si llega semanas después de que se realizara el trabajo, puede perder su utilidad.
Una retroalimentación cercana, mejorará las posibilidades de los estudiantes de emplear dicha información para evolucionar en sus estudios.
Debe ser comprensible
Hay que dejar de lado el lenguaje formal y técnico cuando se emite una devolución educativa. El lenguaje tiene que ser accesible, muy claro. Se deben evitar las expresiones demasiado técnicas o ambiguas, que den lugar a la confusión.
Debe proponer acciones concretas
Planteado el problema, también se deben sugerir caminos para solucionarlo. El docente debe proponer estrategias de estudio, proveer lecturas adicionales y de ser posible, dar ejemplos de buenas prácticas que orienten al alumno hacia el camino correcto.
La función de la tecnología en la retroalimentación universitaria
Las instituciones académicas más avanzadas han implementado plataformas virtuales en las que pueden proveer devoluciones completas y adaptadas a cada estudiante.
Estas les permiten emitir comentarios, audios, videos y rúbricas digitales, entre otras opciones virtuales. No obstante, el uso de la tecnología jamás debe dejar de lado la pedagogía del docente.
La tecnología puede agilizar el proceso, pero jamás será el centro de la interacción educativa. Esta dependerá siempre del profesor de la cátedra, y de la calidad de su retroalimentación.
¿Qué pueden hacer los docentes para mejorar sus devoluciones?
Mejorar la retroalimentación, no requiere dedicar más horas al trabajo. En muchos casos puede bastar con un simple cambio en la forma en que se lleva a cabo.
Utilizar rúbricas claras
La rúbrica es un método de evaluación en forma de cuadro, en la que se detallan los criterios y niveles de desempeño educativo de un alumno.
Generalmente están compuestos por filas en las que aparecen los criterios de evaluación, en columnas que indican los niveles de progreso y las celdas en las que se describe el logro que ha conseguido el estudiante.
Dichas rúbricas deben ofrecer información explicativa y facilitar comentarios coherentes y consistentes.
Priorizar los aspectos más importantes
Indicar absolutamente todos los errores puede ser demasiado. Lo mejor es señalar los más relevantes, los que tendrán un mayor impacto en el aprendizaje en el futuro.
Equilibrar fortalezas y oportunidades de mejora
El feedback es mucho más efectivo cuando se destacan las fortalezas, logros o virtudes del estudiante. Después se debe proseguir a indicar las cosas que deben mejorarse. El equilibrio es lo que mantendrá su motivación, y el deseo de mejorar su aprendizaje.
Promover la reflexión del estudiante
Una buena devolución debe sugerir preguntas que motiven al alumno a ser consciente de su propio desempeño. Por ejemplo, incluir ¿qué estrategia empleas para resolver la consigna? ¿qué harías diferente si volvieras a realizarla? ¿qué parte consideras que fue la más difícil?
Cuando el aprendizaje se basa en el diálogo
La evaluación en las universidades está evolucionando hacia procesos en los que se priorice una enseñanza eficaz. La devolución educativa es central, ya que deja de ser un comentario aislado, para ser parte de un intercambio, de una interacción entre docentes y estudiantes.
Esto es señal de que se está creciendo hacia una participación asidua de los estudiantes, generando un mayor compromiso con la educación. De este modo, la evaluación es más que un mero juicio, es el punto de partida en el desarrollo de conocimientos, habilidades y competencias.
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