Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma II 

En estos días estamos presenciando un cambio importante que quizá no veamos si nos equivocamos en el objetivo. Apple ha demostrado que, al final, suele saber fijarse en el objetivo importante.

La carga inalámbrica

No es la primera vez que Apple cambia los medios para llegar al objetivo final y no centrarse en etapas intermedias. Como podéis leer en mi viejo artículo “Si Mahoma no va a la montaña, la montaña va a Mahoma” hubo un momento en que teníamos un problema con la carga inalámbrica, y es que si el dispositivo no estaba bien situado sobre la bobina del cargador, la carga no era buena, era lenta o incluso no cargaba en absoluto (a mi me ha pasado muchas veces con la lámpara cargador de Ikea, levantarme por la mañana y ver que el teléfono no había cargado nada en absoluto). 

Lo primero que se podía pensar era en hacer una base de carga que permitiese cargar en cualquier posición, que el usuario no tuviese que preocuparse de como ponía el teléfono, que iba a cargar bien. Aquí tuvimos la famosa AirPower, que nunca llegó a comercializarse, ya que suponía muchos retos técnicos. 

Apple, sin embargo, encontró una solución mucho mejor fijándose en el objetivo final: ¿Lo importante era tener una base que cargase en cualquier posición? ¿O lo importante es que el usuario no tuviese que preocuparse de como colocaba el teléfono para que se cargase bien?

Así nació MagSafe, un cargador inalámbrico que, gracias a sus imanes, se sitúa perfectamente centrado en el cargador, asegurando una carga eficiente y sin problemas. Apple estaba yendo a solucionar el problema principal. 

Y además, se le han sacado muchos otros usos como soporte, gracias a la fuerza de esos imanes, y ya tenemos soportes para el coche, para la mesilla, para el monitor, etc…

La televisión de Apple

Hace uno años llegó uno de esos rumores pasajeros de que Apple iba a presentar su propia televisión, pasaron los meses, pasaron los años y nunca apareció. 

La televisión convencional, la que llega por antena (ahora la TDT), cada vez tiene menos valor, las nuevas generaciones no tienen ganas de tener que ver los contenidos que otros quieren cuando otros quieren. Y no estoy hablando de la pésima calidad de programación o de imagen, al menos en España.

Ahora las TV se pueden conectar a Internet, les han puesto el nombre de “SmartTV”, aunque suelen ser interfaces lentos y de muy poca calidad. Apple ya tiene el cerebro para la televisión, el dispositivo que nos hace llegar el contenido que queremos (a la carta) con gran calidad de imagen, y que incluso nos permite otras experiencias como jugar: El AppleTV. 

Prima, cada vez más, es el tamaño. Hemos pasado de los tamaños de 25 pulgadas (o las impresionantes 28 pulgadas en algunos casos) de los años 80-90 a tener 65 o 77 pulgadas en el salón, y no las ponemos más grandes porque no nos caben. El tamaño supone experiencia inmersiva, que la película, la serie o el partido nos rodee, que parezca que estamos dentro.

Los más exigentes van a querer un equipo de sonido para disfrutar de buen sonido pues, es de todos sabido, que el sonido de las TV suele ser bastante malo. Y, puestos a pedir, sonido envolvente, para que la experiencia sea más inmersiva.

Tendría sentido pensar que Apple debería hacer su televisión, para conseguir una gran calidad de imagen y de sonido, y una interfaz de usuario ágil y de calidad. 

¿Tendría sentido entonces fabricar sólo una pantalla grande y buenos altavoces? ¿Podría rascar de ahí mucho margen? La parte del cerebro no aportaría nada, ya tiene los AppleTV. ¿Qué elemento diferenciador aportaría con respecto a otras opciones premium del mercado? ¿Por qué alguien iba a pagar más por un extra de calidad que casi ya está cubierto por otros fabricantes? Sí, podríamos pensar que podrían conseguir una TV con más brillo, con más tamaño, con mejor calibración de color…

Como siempre, Apple va un paso más allá. ¿La gente quiere una pantalla grande por que la pantalla sea grande o porque la experiencia sea inmersiva? ¿La gente quiere un sistema de sonido de calidad por tener un gran equipo de sonido con muchos altavoces por las pareces o por que la experiencia sea inmersiva? ¿La gente quiere aparatos o una buena experiencia? Y ahí es donde va Apple, a cubrir la experiencia. 

Con Apple Vision Pro, las gafas que presentó la semana pasada, cubre de sobra el asunto de la gran pantalla, es más, la haces del tamaño que quieras, y además que te envuelva en todas las direcciones. ¿Puedes hacer eso con una TV tradicional? Además, con su sistema de sonido espacial ya tienes sonido procedente de cualquier dirección, sin tener que llenar la casa de cables y altavoces. Y, por último, con un sistema operativo a la altura. 

Las Vision Pro son la TV de Apple. 

Y ya lo dijeron en la presentación: cualquiera que quiere un buen sistema de “home cinema” en casa se va a gastar una cantidad similar o superior. Ya sabemos que unas gafas sólo cubren la necesidad de un miembro de la casa, pero es que estamos en el momento 0, aún no han salido, van a mejorar, van a abaratarse… no hay duda que desterrarán las TV en muchos casos.

Para los usuarios de iPad, que usan el dispositivo sólo para consumir contenidos, también, las Vision Pro, serán muchísima mejor opción. 

Y sólo estamos hablando de uno de los usos de este dispositivo.

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