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Una breve historia de iTunes

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La app que cambió la forma en que el mundo escuchaba música y que transformó toda la industria de la música ha desaparecido, pero sus herederos mantienen el legado a través de Apple Music y otras apps. Ahora que Apple ha enviado iTunes al cielo de las apps, desmembrándolas en diferentes partes, vamos a recorrer brevemente su trayectoria.

Como hemos descrito en el artículo sobre sincronizar el iPhone con el Mac sin cables, la promesa actual de los servicios de suscripción de streaming, es que podrás escuchar cualquier canción que desees… siempre que esté dentro de los gustos populares, claro. Si te gusta música minoritaria, tienes pocas probabilidades de que esté en tu plataforma de elección.

Que la pérdida de la “posesión” de la música es un paso más hacia la alienación de cada individuo, es tema para otra ocasión, pero no por eso menos vital.

El camino se inicia el 9 de enero de 2001

Lo que antes se llamaba iTunes ahora se ha disgregado en las apps de Música, Podcasts y TV, aunque se mantienen iTunes Store e iTunes Match, además de iTunes para Windows, pero ya no tenemos la aplicación que lo hacía todo, y que aprendimos a odiar mientras la amábamos.

El público de la WWDC siempre recibió las funciones de iTunes en permanente expansión con aplausos y gritos de alegría, como si fueran nuevos hitos de la conquista tecnológica de Apple que hasta entonces habían estado vedados a los mortales, pero es imposible olvidar que, cuando iTunes salió al mercado, era rápido, eficiente, sencillo de manejar… y acabó siendo una caricatura de si misma.

A principio del segundo milenio, el CD ya empezaba a sentirse como obsoleto. Tenías que ir cargado con un montón de discos a todas partes, hasta los coches habían incluido multicargadores de CD para que poder escuchar música fuera un suplicio menos intrusivo. Los CDs se rompían y se rayaban. Eran mejores que los vinilos, claro está, pero a medida que la capacidad de almacenamiento de los ordenadores aumentaba, la gente empezó a digitalizar sus discos para tener una copia de respaldo, hacer sus propias recopilaciones y escucharlos en el propio ordenador sin ocupar el lector de CDs.

A pesar de todo, digitalizar los CDs era toda una experiencia, especialmente si se contraponía con meter un CD en el reproductor y darle al botón de reproducir. La llegada de internet permitió que muchos usuarios dejaran de digitalizar sus copias físicas y se volvieran a hacia los servicios de compartición para descargar copias que otros usuarios habían puesto en la red. Napster y otras iniciativas similares enviaron ondas de electroshock a la industria musical, amenazando con derrumbar la industria que se había construido alrededor de los artistas para comercializar sus trabajos.

La solución de Apple hizo que descargar música fuera a la vez legal, sencillo… y asequible. Esto es lo que provocó la aparición de la iTunes Music Store en 2003, pero antes tuvo que hacer que todos nos acostumbráramos a tener nuestra música en el ordenador, a crear listas de reproduction, a grabar CDs con ellos… algo que etiquetó con el pegadizo “estilo de vida digital”. Y con él nos lanzó a todos a una carrera de innovación que transformó el mundo de la cultura de una forma que la sociedad sigue luchando por asimilar (y no ha acabado).

En los despachos, Jobs era consciente de que Apple se había quedado detrás. En sus últimos años confesó a su biógrafo Walter Isaacson que Apple se había dejado “comer la tostada” por otras empresas que habían incluido grabadores de CDs mientras que Apple seguía ofreciendo sólo lectores.

“Perdimos el tren en esa innovación” dijo. “Así que tuvimos que ponernos rápidamente las pilas”. ¡Y vaya si lo hicieron!

Ponerse al día comprando

Coger de nuevo el tren empezó con el lanzamiento de iTunes. En vez de ponerse a inventar su propia app, Apple estableció conversaciones con empresas que tenían en esos momentos dos de las mejores apps de reproducción de MP3, Panic con Audion y Casady & Greene con SoundJam MP. 

Soundjam

Según Cabel Sasser, co-fundador de Panic, Apple contactó con Panic en Junio de 2000, queriendo saber “la direccion futura que iba a tomar Audion”. Puedes leer la entrevista que le hicimos a Cabel Sasser hace ¡quince años!.

Panic estaba en esos momentos en negociaciones con AOL (America OnLine, en aquellos momentos un gigante, hoy desaparecida). “La reunión chocó con Apple,” dice Sasser, Hablé con los ejecutivos de AOL para que estuvieran implicados. Parecía lo justo, ya que ellos nos contactaron primero y podía ocurrir que esta reunión con Apple les hiciera acelerar la compra”.

AOL se negó a tomar parte en la reunión, y Cabel Sasser intentó re-ubicar una nueva, pero Apple compró SoundJam MP.

Aunque SoundJamp MP ya era uno de los mejores reproductores que había en el mercado, seguía siendo demasiado complejo para Apple, así que lo simplificaron. Eliminaron la osobilidad de cambiar el aspecto de la app (lo que se llamaba “cambiar la skin (piel)”) de manera que sólo tuviera un aspecto y un único interfaz que aprender.

Esta app más sencilla y rediseñada, fue presentada por Steve Jobs como iTunes 1.0, funcionando como Mac OS 9, en la Macworld el 9 de Enero de 2001.

Before he unveiled it, Jobs did his usual thing of setting the stage in such a way that the Apple product appears the obvious, best Antes de presentarla, Jobs hizo su ritual, preparando la escena de manera que el producto de Apple pareciera obvio y a miles de kilómetros de distancia de la competencia.

“Hay una revolución musical teniendo lugar ahora mismo” comenzó.

Habló largamente sobre grabar CDs, algo que hoy ya está olvidado, pero que entonces era de un tamaño inimaginable. “La gente está grabando CDs como locos” dijo Jobs “¿Cuántos CDs vírgenes se vendieron en Estados Unidos en el año 2000? Intentad adivinar. ¿Sabéis cuantos? 320 millones. Acaba de salir el censo de los Estados Unidos hace dos semanas, y hay 281 millones de personas en este país”.

Entonces comenzó a hablar de cómo se reproducía música en el ordenador. Habló sobre el formato MP3 y enseñó las que eran las apps de MP3 lideres.

“Si miramos estos productos, hay algo evidente, especialmente si no las usas” continuó “Son demasiado complejas. Son difíciles de aprender y usar. He hablado con muchas gente que las utiliza y desconocen tres cuartas partes de lo que el software puede hacer, porque son demasiado complicadas”.

Abundando en lo pobres y hostiles que eran hacia el consumidor todas estas apps, también señaló que la mayor tenia restricciones como limitaciones de velocidad o en la calidad de audio de la música, hasta que pagaras una actualización.

“Vamos a cambiar esto hoy” anunció Jobs “con algo que llamamos iTunes. Como he dicho, llegamos tarde a la fiesta, pero vamos a dar un salto de gigante”.

El iTunes original no tenía las restricciones de las que se había quejado pero, por encima de todo, podías comprenderlo inmediatamente. Tenía un botón de reproducir gigantesco, había una lista de tu música. Sabías lo que había que hacer.

Si usaste iTunes en esos primeros tiempos, reconocerás que era sencillo, pero probablemente no fuiste consciente de lo extremadamente complejo que se volvió. Como Apple fue añadiendo capacidades una vez al año, su complejidad la fuiste asumiendo mientras lo usabas.

El primer cambio fue significativo, aunque no fuera visible. En Marzo de 2001, Apple lanzó la versión de iTunes para Mac OS X. En Octubre, lanzó iTunes 2 y apenas tenía diferencias con la primera versión, tan sólo añadía compatibilidad con el nuevo iPod… algo que, silenciosamente, significó el principio de la revolución en la forma de escuchar música, y el inicio de la nueva etapa de Apple como dominadora de la electrónica de consumo.

La versión 4 de iTunes, lanzada en 2003, añadió la iTunes Store. Ahora tenias toda tu música, pero también la posibilidad de encontrar, aparentemente, cualquier canción y comprarla. La app para reproducir música se había convertido en la app para comprar música. 

Poco después, en lo que fue a la vez una extensión obvia de la tienda de música, pero también algo extraño para un reproductor musical, iTunes se convirtió en el lugar donde comprabas y visionabas películas.

Todos conocemos cómo la tienda de música, de películas y de series de televisión (aunque nunca esta última nunca se extendió fuera de EEUU) cambiaron cómo se comercializaban y vendían estos productos. Ahora sabemos que Apple se ha convertido también en productora. Sabemos que los ingresos por “Servicios” son el objetivo de Apple en esta nueva década. Sin embargo, en el origen, las tiendas tenían como intención vender dispositivos 

En palabras de Phil Schiller: “Con el iPod ganamos dinero, con la iTunes Music Store, no.”

Tenía sentido para Apple hacer que iTunes fuera la forma en que sincronizabas tu iPod.Tenías la música en el Mac, la querías en tu iPod. iTunes era claramente la forma correcta de hacerlo. De igual forma, podríamos comprender por qué añadirle a iTunes la capacidad de descargar y reproducir Podcasts tenía sentido en 2005. Ciertamente, a Apple le funcionó bien, y todos nos acostumbramos sin problemas… al menos al principio.

Así que cuando el iPhone y posteriormente el iPad llegaron, también tenía sentido que se pudieran sincronizar también. Aunque ambos, especialmente el iPhone necesitaban sincronizar muchos más datos, estos dispositivos iOS tenían la capacidad de reproducir música.

Por mucho que puedas comprender por qué todos los dispositivos tenían que sincronizarse a través de iTunes, es más difícil justificar por qué iTunes necesitaba convertirse en una red social también. 

En 2010, iTunes, la app que reproducía música y vídeo, que vende música y vídeos, y que sincroniza con tu iPod e iPhone, añadió Ping.

En ese momento, la justificación para añadir Ping a iTunes fue que Apple quería crear su propia red social e iTunes era la app más utilizada y la iTunes Store el servicio más exitoso.

Ping tenía una orientación musical. Pretendía poner en contacto a los artistas y seguidores, pero fracasó. Apple la abandonó en 2012, aunque posteriormente añadió compatibilidad con Facebook y Twitter en iTunes.

Así que una década después de presentarla como la app que era sencilla de utilizar y que se trataba de un salto de gigante con respecto a la competencia, las cosas habían cambiado.

Ahora iTunes era una app que reproducía música, reproducía películas, series, vendía música, vendía o alquilaba películas y series, configuraba y hacia copias de respaldo del iPhone, el iPod, el iPad, sincronizaba podcasts, vendía tonos de teléfono y servia para compartir enlaces con Facebook y Twitter. Nos agotamos sólo con escribirlo.

Y en 2015 añadieron Apple Music.

Con la excepción de Ping, que no cuajó, y la integración con Facebook/Twitter que nadie usaba, cada elemento que se añadió a iTunes era para mejorarlo.

Y por supuesto, utilizar la app que ya conoces para presentarte nuevas funcionalidades añadidas era casi genial.

Sólo que tanto para Apple como para nosotros, que utilizábamos el software a diario integrando las expansiones anuales de iTunes en nuestra experiencia diario, era imposible ver algo que era evidente para los recién llegados (que cada vez eran más, gracias al éxito de los dispositivos de Apple). Si eras nuevo en 2015 y abrías iTunes por primera vez, se había convertido en una app extremadamente confusa de utilizar y sumamente lenta en sus sincronizaciones.

Por eso cuando Apple anunció que (finalmente, después de años de rumores) iba a dividir iTunes en aplicaciones independientes para las principales funciones, la gente se volvió loca de alegría.

Claro que también gritaron de alegría allá por 2001, cuando Steve Jobs anunció iTunes por primera vez, y aunque no echemos de menos la app elefantiásica en que se acabó convirtiendo, si echamos de menos todo lo que significó para nosotros, como usuarios de los productos de Apple.

En cualquier caso, tanto los que se alegraron del nacimiento de iTunes en 2001, como los que se alegraron de su muerte en 2005, los dos lo hicieron por las mismas razones. 

Apple cogió algo que era complicado y lo simplificó. Dos veces.

Para nosotros el programa donde reproducimos nuestra música siempre será iTunes, porque tiene significado para nosotros. Mientras que la anémica denominación “Música” es aburrida, impersonal, neutral… en resumen, lo opuesto de lo que debe ser la experiencia en el Mac, o en el iPhone, para el caso.

Hasta siempre, iTunes.

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