Estamos tan acostumbrados a los teléfonos inteligentes que se nos hace extraño recordar que hace poco tiempo que llegaron a nuestras vidas.

Dentro de las memorias que llevar tanto tiempo escribiendo en faq-mac me ha aportado, probablemente la presentación del iPhone sea de las más notables.

Para la presentación del 9 de Enero de 2007, Apple metió a un grupo de periodistas en un avión y nos llevó a Londres, a una gigantesca sala de conferencias donde reunió a periodistas llegados de toda Europa (ya no recuerdo si en París o Londres, creo que ésta última).

Miles de periodistas nos sentamos para ver la conferencia que se emitía a través de una conexión por satélite.

Tienes que entender que si atiendes con regularidad ruedas de prensa (especialmente de Apple, donde todo es revolucionario, más rápido, mejor, etc.) desarrollas una especie de cinismo, de distancia hacia lo que te están presentado, que te permite tener la ilusión de que mantienes la objetividad.

Y así, junto con los colegas de otras revistas y medios españoles, empezamos a mirar la pantalla, como un remedo del anuncio 1984 que marcó el lanzamiento del Mac.

Puedo asegurarte, como que escribo esto con mis manos, que el 99% de los periodistas que estábamos mirando aquella presentación no entendimos la magnitud de lo que estábamos presenciando.

A pesar de que Steve Jobs lo repitió, ningún comprendimos que era lo que lo hacia especial.

A España llegaría el iPhone con el lanzamiento del modelo 3G, el 11 de Julio de 2008.

Para entonces ya teníamos un año de cobertura de noticias y rumores sobre el teléfono de Apple y estaba claro que la sociedad había acogido el «cacharro» de Apple con entusiasmo.

En aquel momento ni siquiera había App Store (si, esa maquina de hacer dinero que facturó 1.420 millones de dólares entre Nochebuena y Nochevieja y 386 millones de dólares solo en Año Nuevo de 2020) ni tenía cámara frontal.

Steve Jobs, asesorado por los fundadores de Google, intentaba vender la idea de que las apps tenían que ser programadas como páginas web.

El Jailbreak se convirtió en una forma de protesta social contra los límites impuestos arbitrariamente por Apple, y surgió una industria de desarrolladores mucho antes de que hubiera una tienda donde venderlas.

Aquellas primeras aplicaciones como la espada láser Jedi, que variaba su sonido al agitar el teléfono, la vela que oscilaba, el vaso de cerveza que se vaciaba al inclinar el iPhone… mostraban con ingenuidad una revolución que cambiaría la sociedad para siempre.

Muchos productos han desaparecido de nuestro mapa mental a causa del iPhone, pero muchas otras cosas que nunca pensamos posibles ahora están a nuestra disposición con sólo sacar el teléfono del bolsillo.

El iPhone es probablemente el producto mas influyente de la historia, capaz de cambiar la forma de vida de millones de personas en todo el mundo, influir categóricamente en miles de industrias y mantener un nivel de innovación sin parangón, que hace que el interés sobre lo que se pueda llegar a hacer con el iPhone no decaiga.

¿Qué opinas? ¿Cuál fue tu primer iPhone? ¿En qué ha cambiado tu vida la llegada de los smart phones?

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5 comments

  1. nousettres

    Buenos días Alf,

    Buen artículo, muy interesante… parece mentira lo que ha cambiado todo el mundo conocido con este pequeño «invento».

    Creo que hay una errata: «el 11 de Julio de 2018», debería de ser «el 11 de Julio de 2008» ¿no?.

    1. Alf

      ¡¡bien visto!! lo corrijo… es lo que tiene la visión nostálgica, que vuelve borroso el presente 🙂

  2. adonias

    Por curiosidad: ¿para qué medio colaborabas cuando se presentó el iPhone original? 🙂

    1. Alf

      ¡je! Para faq-mac, obviamente. En los viejos tiempos retransmitíamos las keynotes a través de IRC o con un chat en la web, y eran auténticos eventos festivos. Hoy en día prácticamente no tiene sentido porque todo el mundo puede verla en sus pantallas a través de la propia Apple.

  3. Alquimista

    Conseguí el primer iPhone 3 de mi ciudad; 400€ más permanencia de un año, lo mismo que el anterior Sony-Ericsson T68.
    En los bares había quien me paraba y me preguntaba qué demonios era eso y cómo funcionaba.
    En septiembre fuimos de vacaciones a Japón, allí la gente es demasiado respetuosa como para pararte a preguntar, pero de reojo no perdían detalle.
    Así que yo diría que sí que el iPhone despertó curiosidad.