La progresiva aceptación de Apple Wallet como forma de identificación permite plantearse si alguna vez nuestro dispositivo será aceptado como identificación oficial.

La célebre película El Círculo (dirigida por James Ponsoldt y protagonizada por Tom Hanks y Emma Watson) como tantas veces ocurre con los temas de tecnología, realiza un planteamiento interesante y una discreta resolución.

En la película, que bebe en la imaginería de las presentaciones de Steve Jobs, pero que presenta un modelo empresarial más basado en el idealismo de los primeros tiempos de Google (cuando su slogan era «Don’t be evil» hasta que lo dejaron sólo en «evil» -perdón, chiste fácil) o de la apariencia inofensiva de Facebook.

Sin importar en qué modelo de empresa se fijen, cualquiera de ellas (en la realidad y en la ficción) tienen como intención final la dominación del mundo.

El argumento plantea una red social tan popular y con una colección de servicios tan amplia, que se utiliza para todo (en esto se parece más a Weibo, la red social china que tiene todo tipo de extensiones de sus funcionalidad), de manera que consiguen que diversos países la acepten como forma de identificación oficial, incluso para ejercer el voto.

Esto permitiría que, puesto que cada dispositivo es personal e intransferible, el voto se pudiera ejercer desde cualquier lugar, se supiera quién ha votado y quién no (el voto dejaba de ser voluntario y pasaba a ser obligatorio) y además supusiera un ahorro enorme puesto que ya no son necesarias ni papeletas, ni urnas, ni constitución de mesas.

Igual que hablábamos de los pasos que se están dando para la llegada del Gran Hermano, y los peligros que podría significar para nosotros como ciudadanos, la eliminación de las identificaciones tangibles tiene su propia carga de amenazas.

Vamos a dar unas pinceladas de los pequeños pasos que -de momento- se están dando para establecer un sistema de identificación universal. Aunque aquí nos centramos en Apple Wallet, no dudéis que Facebook, Google, Microsoft, Amazon… todos están trabajando, de una manera u otra, en esa dirección.

Apple Wallet

Todo lo que no sea EEUU va mucho más lento en la adopción de tecnologías de autenticación, pero dentro de los USA hay continuamente avances hacia una identificación oficial contenida en el dispositivo móvil, sea iPhone, Apple Watch, iPad… Por citar algunos ejemplos

  • En diferentes institutos la identificación del estudiante ya se integra en Apple Wallet.
  • Se ha comenzado a aceptar el pago a través de Apple Pay en transportes públicos.
  • Entradas a espectáculos se pueden incluir dentro de la Wallet

Poco a poco nuestros iPhone serán nuestro billete de entrada y nuestra moneda de pago.

Nuestros datos están seguros dentro del teléfono, no sólo por la identificación biométrica sino por el Enclave Seguro que incorporan y que mantiene esos datos aislados del resto del teléfono.

No faltará mucho para que salgan encuestas en las que la gente se fie más de Apple que de sus gobiernos, y la propia Apple considera que la seguridad y privacidad de sus clientes es una carta ganadora de cara al futuro, de manera que está permanentemente insistiendo en esas ideas.

Y si nuestro teléfono ya contiene nuestras cuentas bancarias, nuestros carnets de acceso a los servicios que usamos y sólo se puede acceder a sus contenidos si nuestra cara es reconocida por el dispositivo…

¿Cuánto falta para que las administraciones desarrollen plataformas que se integren (a través de apps) directamente con nuestro teléfono para que ya no sea necesario rellenar ningún tipo de campo, ni de datos ni de firma?

Siendo realista, faltará mucho, tanto porque las administraciones on extremadamente lentas en adoptar la tecnología como por el miedo a perder el control y adentrarse en jardines desconocidos.

Al igual que en la película El Circulo, veo las ventajas que podría tener que todas las identificaciones oficiales estuvieran contenidas en mi móvil, pero por otro lado, me provoca una gran inquietud que una empresa privada tenga el control sobre todos mis derechos.

Es probable que llegue ese día, pero aún no tengo clara mi posición.

In this article