Después de haber hecho una compra estúpida de un software que está claro que no voy a utilizar, estoy examinando mi propio flujo de trabajo de necesidad de software.

El problema es más o menos el de siempre: ves una aplicación que hace cosas muy chulas  y tienes la necesidad imperiosa de añadirlo al arsenal de utilidades. Luego resulta que apenas lo abres y te preguntas… ¿Por qué lo compré?1

Esto me ha obligado a re examinar mi flujo de trabajo al a hora de seleccionar software. No se trata de enamorarse de lo que puede hacer una aplicación y comprarla2 sino de establecer si su utilidad es realmente necesaria.

El principio de utilidad de un software está basado en la naturalidad de su uso, es decir, sus características son tan buenas que de forma natural lo empiezas a usar, integrándolo en tus flujos apenas sin darte cuenta. Un ejemplo, en mi caso, es aText, al que le saco tanto partido desde del primer día3 que los apenas 6 dólares que me costó han supuesto una excelente inversión. Sin embargo, compre Cloud Outline Pro pensando que le iba a sacar mucho partido y ahí está en el Dock, criando polvo y sin apenas abrirlo: un gasto inútil. Y si son servicios con suscripción, ya ni te cuento.

El concepto de evaluación de software, especialmente para utilidades del día a día es complejo. Para empezar:

  • El software tiene que venir a solucionar un problema que se repite con frecuencia a lo largo del día
  • Su uso ahorra tiempo, dinero, o ambos4
  • El producto del software se integra dentro de tu flujo de trabajo de forma natural: si elegiste un maravilloso editor de textos pero luego su producto, el texto, requiere de manipulaciones complejas para ser usado a posteriori, al final dejas de utilizar la aplicación.

Así que voy a probar un nuevo sistema de re evaluación de necesidad de software, y para ello necesito un flujo de trabajo5. El método que voy a utilizar es la toma de notas recursiva cuando necesite hacer algo que además de repetir con frecuencia, requiera de muchos pasos intermedios. Para ello, he creado una lista en Wunderlist y vía la creación de tareas rápidas, iré añadiendo notas con una estructura rápida: qué tengo que hacer y cual sería la solución que me vendría bien.

Cuando esta lista estén bien repleta, tocará hacer un análisis y luego seleccionar software, pero al menos tendré una lista de requerimientos y no al revés, que es lo que causa que acabemos comprando software y cultivando un exquisito sentido de la culpabilidad porque vamos como locos dejándonos deslumbrar por cosas que, si bien pueden ser útiles, no acaban siéndolo para nosotros.

Notas

  1. La culpabilidad inherente que te fuerza a usarlo no funciona: si realmente no lo necesitas, es que no lo necesitas y de forma natural no lo abres, pero allí está en el Dock, recordándote que hiciste una mala compra.
  2. Para de nuevo, no usarla, grrrr….
  3. También es cierto que vino a sustituir a TextExpander
  4. ¡Ah!, el Retorno de Inversión, qué difícil se hace a veces
  5. J****, qué complicado es todo
In this article


Join the Conversation

1 comment

  1. MagoBlanco

    Ni hablar de cuando compras un bundle, para aprovechar una oferta, y terminás con decenas de programas inútiles, que jamás usarás, y que las tenés instalas, sólo por si algún día, en un futuro y galaxia lejanas, te pueda servir… día que nunca llegará, pues cuando se presente la oportunidad de hacer uso del mismo, lo más probable es que no te acuerdes que está ahí… juntando polvo digital…

    Saludos, MB