Mis movidas: Focus, focus, el capítulo perdido

Focus en inglés, concentración, en español, es la capacidad centrar la atención en una actividad y se convierte en una necesidad a la hora de enfrentar cualquier tarea en la que necesitas el máximo rendimiento. La concentración en las tareas pasa inexcusablemente por la eliminación de distracciones tanto externas como internas, aquellas que nuestro cerebro crea. Este curso se centra en qué es la concentración, por qué nos distraemos y cómo puedes reducir las distracciones para preservar este estado mental que nos permite ser más productivos.

Este texto introductorio de uno de los últimos cursos que grabé para Linkedin Learning. Es toda una invitación a la productividad y construí cada una de las lecciones alrededor del conocimiento y experiencia que he ido acumulando a lo largo de los años. Es mi propio método que tiene en común algunos puntos con otros métodos generales para mejorar la concentración.

¿Funciona? Yo creo que sí. De hecho, mis compañeros de trabajo pueden atestiguar que cuando me encuentro en estado de gracia, cosa que ocurre con mucha frecuencia, cualquier intento de interacción conmigo por su parte acaba convirtiéndose en un susto. Estoy tan profundamente concentrado que un simple toque en el hombro causa que de un salto en la silla de medio palmo.

Este curso, sin embargo, tiene un capítulo perdido. Piensa en el como el extra del DVD y es que en su momento no hablé de este tema porque implica el uso de contenidos que están registrados y resultaba muy complejo poder poner ejemplos. Pero vamos a recuperar esa parte del curso perdida porque sigue siendo relevante: el uso de la música como elemento para la gestión de la concentración.

La música no es más que una forma de auto imponer un aislamiento sonoro sobre el entorno y tiene un valor emocional que afecta profundamente sobre el contenido con el que estamos trabajando. Reducido a su mínima expresión, una música alegre tiene un impacto positivo en el contenido de ese informe sobre el que trabajas y las conclusiones pueden variar, y mucho, si estás escuchando otra cosa diferente. Esto lo puedes comprobar cuando, en silencio y tras unos días, lees ese informe y te preguntas ¿Madre mía, cómo he llegado a estas conclusiones?

Realmente lo que ocurre es que cuando estamos trabajando y escuchando música lo que hacemos es reforzar el contenido con esa banda sonora que nos acompaña: lo mismo ocurre en las películas, es un refuerzo emocional. Sin esa banda sonora, la historia puede ser interpretada de forma muy diferente y lo mismo ocurre con el contenido con el que estás trabajando: adquiere otra perspectiva diferente sin ese acompañamiento. Y un informe no es una película: son datos puros y duros, que han de presentarse para luego acompañarlos de un análisis, y es allí donde la música afecta a nuestra concentración, eliminando parte de la objetividad para inclinarla hacia el aspecto emocional de la banda sonora que estamos utilizando.

Hay un problema con esto y es que conociendo los hábitos de la gente, en diferentes plataformas musicales se crean listas de canciones para intentar mejorar la concentración cuando estas canciones, de forma paralela afectan también al contenido. De hecho, este concepto se utiliza mal y se habla de música para inspiración cuando lo que ocurre es que utilizamos esa música como influencia emocional para empujarnos hacia un contexto en el que nos sentimos más cómodos. No, no seremos más creativos, ni tendremos mejores ideas: simplemente nos encontramos más cómodos y ya está.

Sí, es todo un poco lío.

¿Entonces, no escucho música? No, ¡cómo te vas a privar de ese placer! Pero ahora que sabes que la selección es importante y cómo te afecta, puedes usarla como herramienta, utilizando la música como parámetro para inducirte hacia un estado de ánimo específico que acompañe perfectamente el sentido previo que tienes en mente para esa documentación en la que trabajas. Vamos, es al revés justo de cómo lo haces: no eliges la música y te sientas a escribir el contenido: eliges la dirección del contenido y luego añades la banda sonora que te acompañará.

A veces, sin embargo, la música acaba siendo un escollo. Ni inspira ni acompaña y paramos la reproducción. De hecho, esa parada se produce casi con furia, porque una mala selección acaba interfiriendo en nuestra concentración y en otras ocasiones, hacemos esa parada casi inconscientemente porque casi sin darte cuenta determinas que lo que necesitas es silencio y nada más.

Si profundizamos un poco en este tema, nos encontramos con que el concepto músicapara la concertación realmente es muy amplio y puede modificarse (incluso, retorcerse) hacia el ruido. Sonido ambiente. Algo que nos permita aislarnos del entorno pero tenga una referencia sonora que nos ayude con nuestra concentración y la creación de contenido.

¿Es una rareza? No. Entra en Youtube y sorpréndete. Ésta es una de esas subcategorías dentro de la plataforma que no te podías imaginar que existiera: el sonido de ambiente del puente de mando de las naves de Star Trek. Y nada de un vídeo de 3 minutos: 8, 10 horas de bridge background ambience sin música, solo sonidos de fondo, y no solo un vídeo, sino muchísimos, dedicados a todas las naves, series, películas. Este sonido de ambiente, se acaba convirtiendo en un acompañamiento neutro que mucha gente utiliza para trabajar, una forma de aislarse del entorno eliminando las distracciones sonoras externas sin comprometer emocionalmente el contenido.

No estás obligado a usar este audio: de hecho, si buscas, puedes elegir otro tipo de sonidos ambiente. Youtube está lleno de ellos, desde 12 horas de Gentle rain a sonidos en el bosque pasando por cosas absolutamente epatantes como Insane Asylum Exterior Ambience (por cierto, este canal reúne una buena cantidad de sonidos ambiente que van desde lo más tradicional a lo más bizarro)

Recuerda que lo que escuchas tiene siempre un profundo impacto emocional en lo que haces y cuando construyes algo que vas a compartir con otras personas, esa banda sonora que te ha ayudado no va a estar presente. La música, como elemento de concentración y ayuda a la productividad es un instrumento que ha de manejarse con cuidado y delicadeza, es sin duda extremadamente útil, pero usado de forma incorrecta, causa muchos más problemas de los que soluciona.

Nota: Este artículo lo publiqué originalmente en Pulse en Linkedin, y alguien me comentó que “esta m***** es de la buena, Carlos, deberías publicarla en Faq-mac”  así que no soy yo quien va a llevar la contraria a los lectores.
In this article


Join the Conversation

1 comment

  1. iMacarrón

    Yo siempre recomendo Noizio, una aplicación casi adictiva (a veces se me olvida que no está en todos los equipos por defecto…).
    Para centrar el foco como relatas en este artículo, creo que es muy recomendable.

    https://itunes.apple.com/es/app/noizio/id928871589?mt=12