El Apple Watch porta un procesador S1, el primero de su serie, construido bajo procesos de 28 nanómetros. Hoy en día este tipo de proceso de fabricación no es que esté considerado como obsoleto, pero sí se están utilizando procesos más avanzados mucho más delgados que permiten a los procesadores ser más eficientes sobre todo en términos de consumo. Así, por ejemplo, el A8, que portan los actuales iPad Air 2 o el iPhone 6 está construido bajo procesos de 20 nanómetros y se cree que el A9 dará un salto importante hacia adelante con un procesador fabricado con procesos de 14 nanómetros.
El S1 del Apple Watch se cree equivalente al A5, el procesador que debutó con el iPad 2 y posteriormente se instaló el en iPhone 4 y 4S. En términos de potencia es un procesador más que suficiente para el reloj de Apple y sus características. La fabricación bajo este proceso es, también, mucho más sencilla y económicamente más barata que bajo procesos más finos y permite disponer de un mayor número de procesadores viables por galleta.
El S1 empaqueta aproximadamente 30 componentes encapsulados en una pastilla de resina que incluye otros componentes como el soporte para redes inalámbricas, carga inalámbrica, procesador de audio y varios tipos de sensores.
El análisis del interior de ChipWorks está disponible en su web.
