Fundas para el iPad que matan

En un reciente viaje he aprendido una dura lección sobre las fundas para el iPad: una mala elección te puede dar un disgusto y podría haber sido peor.

Voy a tratar de describir el problema con el mayor detalle posible: cuando compramos una funda, generalmente nos fijamos en los materiales, en la construcción de la misma y en el diseño. El uso que le damos pasa por llevar el iPad en una mochila, en una bolsa … Y ahí empieza el problema.

El iPad utiliza un inteligente sistema basado en un imán que permite activar y desactivar el dispositivo con la tapa. Así, cuando levantamos la tapa «automágicamente» el iPad se pone en marcha y podemos utilizarlo. Este sensor (en rojo) que detecta el imán de la tapa está en la zona izquierda de la pantalla, justo debajo de los imanes para las smartcovers (en amarillo).

El problema es que muchos fabricantes, especialmente cuando están trabajando en la parte baja de la gama de fundas, ahorran en la superficie del imán que gestiona este comportamiento.

Esto no sería un problema si la tapa se mantuviera fija y en su posición, pero debido a un mal diseño, a una mala construcción o a una fatiga prematura de los materiales, si esta tapa se desplaza, entonces el iPad se enciende. Esto no ocurre cuando el iPad está encima de una mesa, pero cuando viaja en una bolsa que se mueve, en función de cómo esté colocado, la tapa acaba desplazándose con el movimiento con lo que el iPad se enciende, se apaga, se queda encendido, se vuelve a apagar… Y así, de repente, vas a sacar el iPad de la bolsa para utilizarlo y te das cuenta que te falta la mitad de la batería y la unidad está caliente-caliente porque este proceso de activación y desactivación que consume un montón de energía y encima en un entorno cerrado.

Las trabillas para sujetar la tapa, si no la dejan totalmente fija y sin movimiento, no sirven y en mi caso, la trabilla con sujección magnética no impidió este problema porque su uso es prácticamente «decorativo». La tapa bailaba, el iPad se encendía y apagaba y la batería estaba casi muerta con 6 horas muertas por delante en el aeropuerto de Múnich. Menos mal que allí hay enchufes por todas partes.

Desgraciadamente es imposible saber si el fabricante, por mucho que anuncie su «diseño», «excelencia de materiales» y otras gaitas ha jugado con el tamaño de los imanes para ahorrarse unos céntimos, el problema aparece justo, además, cuando más importante es no quedarse sin batería el el iPad: en la carretera. Y Apple no ayuda mucho que digamos a la hora de definir en su documentación cual es el tamaño mínimo de este imán que gestionan el encendido y apagado. De hecho, no hay ninguna referencia a los mismos.

Eso sí, para la próxima vez ya tengo la lección aprendida y como es imposible saber si el fabricante, incluso en el caso de fundas caras, ha sido generoso en la superficide del imán, desactivaré este comportamiento antes de salir de viaje.

 
 

One Comment

  1. Jonathan

    Tuve el mismo problema curiosamente también fue en el aeropuerto de Múnich, yo también aprendí la lección pero hace mucho 😛