Primero fue la música, luego las películas y ahora el libro. El mundo editorial está alarmado. La «piratería» del mercado de libros digitales se ha disparado debido a la aparición de dispositivos como los lectores de libros electrónicos (conocidos como e-reader) y, sobre todo, por las tabletas como el iPad de Apple. Las cifras preliminares apuntan a que, en los seis primeros meses del año, las descargas no autorizadas de libros digitales se han duplicado respecto al último semestre del año anterior y ha pasado de representar el 19% del total del mercado a más del 35%, según informaron en fuentes del sector editorial.
Los editores temen que lo que esperaban que fuera una nueva fuente de ingresos -los contenidos comercializados a través de dispositivos electrónicos- se convierta en un agujero negro. Y es que estiman que, solo por el efecto de la descargas no autorizadas de libros digitales, han dejado de ingresar más de 400 millones de euros de enero a junio de este año, una cifra mayor que la correspondiente a todo el año anterior. Más información en El País
El segundo artículo que leo en lo que va de mañana sobre la piratería y, como siempre, los llorones de la cultura subvencionada y a ver si me cae un canon, evaluando como pérdida el no haber vendido algo que seguramente uno nunca hubiera comprado de no salirle «gratis».
Mi chica tiene un kiosco. Cuando voy a verla allí, un par de veces a la semana, siempre acaba tentándome el intenso olor de los regalices y las gominolas y acabo picando aquí y allá. El resto de kioscos podrían quejarse de que cogiéndolos gratis pierden ventas pero nunca, y digo nunca, no casi nunca, compro estos productos porque nunca suelen apetecerme en otras circunstancias.
Ahí acaban los paralelismos. Realmente mi chica sí pierde una venta porque lo que yo me como ella lo ha pagado y no puede vendérselo a otro cliente, pero un archivo digital ¿qué pérdida ocasiona en el stock de su propietario? ¿Alguien que quiera comprarlo no puede hacerlo porque lo tiene el pirata?
Lo que no quieren ver estos plañideros es que del saco del que salían mayoritariamente sus ingresos, la paga de los adolescentes, ahora salen también las facturas de telefonía y los videojuegos, que facturan tanto como el cine y la música juntos ¿es que en los videojuegos no hay piratería? Y peor que se les van a poner las cosas porque estos adolescentes eran hijos de padres que se casaron a los 25 años y a los 40 ya tenían la hipoteca, cuya letra era la mitad de un sueldo, pagada. A ver ahora que las hipotecas son un sueldo entero y treinta años qué poder adquisitivo van a tener los adolescentes de mañana.
Por último, en lo que se refiere concretamente al libro digital, la actitud de las editoriales es vergonzante. Los costes que alegaban tradicionalmente, seguro que también ante el autor, como responsables del precio del libro: impresión, almacenaje, distribución, margen del minorista… resulta que no lo son tanto o, más cínicamente aún, que lo que se paga es el contenido, por lo que el precio del ebook legal sólo es ligeramente inferior al del ejemplar impreso y superior al del ejemplar de bolsillo. Me gustaría saber qué tienen que decir al respecto los verdaderos creadores de tan valioso contenido, los autores, cuando reciben 1 ó 2 euros por ejemplar.
A mi, lo que verdaderamente me joroba es que llevan décadas pasándose de listos… y a los demás de tontos. En estados unidos, con la salida de lectores de libros electrónicos, las distribuidoras se han volcado a poner sus contenidos en estos dispositivos. ¿Cual es la razón? Pues que lo importante es que el cliente compre, cuando, cuanto y cómo le apetezca. Aquí sin embargo, lo único que se ha hecho es poner trabas para legitimar estructuras empresariales vastas, caras, improductivas y ombliguistas. En el mundo de la música, el que más visión ha tenido ha sido, como no, Steve Jobs con su itunes Store. su idea era dar mas facilidades a la compra que las propias redes p2p.
Aquí eso parece inviable. Llevan tantos años aprovechándose del pobre consumidor que son incapaces de cambiar de estrategia… Reconviertanse. Espero que el mundo de la cultura se revolucione y, puestos a subvencionar, que subvencionen a los escritores que sean mas leídos.
Dice: Flannagan: «Reconviertanse. Espero que el mundo de la cultura se revolucione y, puestos a subvencionar, que subvencionen a los escritores que sean mas leídos».
¿Subvencionar a Ken Follett, a María Dueñas y esa bazofia?. Hay editoriales maravillosas que tiran 2000 ejemplares y que, sin las Ayudas a la Edición o a la Traducción, les sería imposible comprar los derechos de muchas obras. Y, sin embargo, son necesarias para la cultura. Vete a una buena librería y ya verás cómo no todo es best seller.
Respecto a la piratería. En efecto, me parece una tragedia que teniendo un máquina maravillosa como el iPAd yo no pueda comprar un solo libro, a no ser que sea en inglés y a través de Amazon. Ahora, empieza a cansarme este rollo pro-piratería. El mundo editorial es una industria y hace bien en serlo. Se retroalimenta: por ejemplo, para que Tusquets publique un libro de poemas (con una tirada de mil ejemplares), hace falta que Almudena Grandes o John Irving vendan muchísimos ejemplares. Con las ganancias de uno, se invierte en libros minoritarios y de gran calidad. Por eso, todo este «buen rollito» del p2p me parece un tanto excesivo en muchos casos.
Me sigue resultando curioso que se niegue a las editoriales o a las discográficas su mercado y, sin embargo, aquí la gente paga sin rechistar a Repsol al llenar el depósito, se compra unos vaqueros de 120 euros, paga comisiones al Santander, o paga 7 euros un viernes por una copa. Es necesaria la industria cultural. Ahora, de acuerdo en que debemos exigirla más y mejor. Por ello, queremos libros para iPad ya!!!!
Tienes razón, hay que pagar, pero lo que no pueden pretender es sacarnos los cuartos.
Yo que hag o libros, sé lo que vale maquetar un libro, imprimirlo etc. Ahora hacerlo digital, no es ningún sobrecoste.
Las editoriales no pueden pretender cobrar 10 euros por un libro digital, y aún flipo cuando la gente se gasta 28 pavos en el último de Ken Follet, si supierais lo que vale hacer eso en China…
Aquí solo lloran los grandes, pero las imprenta que trabajábamos a destajo y que las editoriales nos han ninguneado porque quieren mano de obra más barata… que se jodan si ahora les piratean.
Lo mismo con las discográficas.
Parece que solo las multinacionales tienen derecho a que les compren, mientras ellas pueden ir explotando al mundo, cobrando caro y pagando poco por sus producciones.
Si yo tuviera tanto trabajo como antes, no me plantearía como un gasto/capricho/extra un libro de 30-40 euros.