Un estudio comunitario pide precaución en la piscicultura de peces transgénicos

merluza_tres_aletas.jpg¿Cómo se puede reducir la sobreexplotación pesquera e impulsar al mismo tiempo la piscicultura comercial? Algunos expertos opinan que la solución está en los peces transgénicos, cuyo material genético ha sido modificado para aumentar su velocidad de crecimiento. Pero unos investigadores de Suecia financiados con fondos comunitarios han dado la voz de alarma: si se escapasen peces transgénicos al entorno natural, podrían surgir numerosos problemas que conciernen al bienestar de la población.

La investigación, realizada en la Universidad de Gotemburgo (Suecia), forma parte del proyecto ERATS (“Evaluación de riesgos ecológicos del salmón transgénico“), financiado con más de 202.600 euros mediante el programa de movilidad de las acciones Marie Curie perteneciente al Sexto Programa Marco (6PM). Los socios de ERATS estudiaron los efectos medioambientales de los organismos modificados genéticamente (OMG) en el ámbito de la piscicultura con el fin de entender mejor los posibles riesgos ecológicos asociados con la producción comercial de pescado transgénico.

Ya se han producido peces que crecen más rápido de lo normal o que poseen una mayor resistencia a las enfermedades al incluirse en sus cromosomas genes de otros organismos. Estos son los denominados peces transgénicos. Un transgén es un gen o material genético que se ha trasladado de un organismo a otro de forma natural o por medio de técnicas de ingeniería genética.

El gen elegido se propaga mediante bacterias y se aísla, purifica e introduce en los huevos del huésped mediante microinyección. Los genes traspasados contienen una secuencia de ADN que codifica la característica deseada. Hasta la fecha se han modificado genéticamente unas veinte especies como el salmón, la carpa y el bagre.

Los progresos en este campo también han permitido producir peces que resisten mejor las condiciones meteorológicas frías y, por lo tanto, son más fáciles de criar en este tipo de climatologías. Desde el punto de vista de la piscicultura comercial, los expertos entienden que los peces transgénicos pueden ser más productivos.

Otros, en cambio, afirman que este tipo de peces conlleva riesgos y efectos negativos en el entorno natural. Podría, por ejemplo, producirse una acumulación de toxinas medioambientales, dado que los peces transgénicos son capaces de rechazarlas. De ser cierto, esto podría repercutir en el consumidor, como también puede ocurrir con el elevado contenido de hormonas de crecimiento que poseen estos peces.

Los peces transgénicos deben criarse en sistemas cerrados y en tierra, hasta que se indique lo contrario“, declaró el Dr. Fredrik Sundström del Departamento de Zoología de la Universidad de Gotemburgo.

Mediante la simulación de escapes de peces en el laboratorio, el Dr. Sundström pudo estudiar la trucha arco iris y el salmón transgénico para determinar los riesgos ecológicos que suscitan y que podrían causar estragos en el entorno natural. Los resultados mostraron que, al escapar, los peces transgénicos tienen un efecto mayor en el entorno que los peces de criadero no transgénicos.

Los peces modificados genéticamente tienen mayor probabilidad de supervivencia si falta alimento, por ejemplo. “Esto se debe probablemente a que los peces modificados genéticamente poseen mayor capacidad para competir y su conversión de los alimentos es más efectiva“, indicó el Dr. Sunsdtröm.

Una de las principales preocupaciones, según los investigadores, sería que los peces transgénicos superaran a sus semejantes naturales. Pero no es sencillo determinar la manera en la que un pez transgénico afectaría el entorno natural, ya que un laboratorio no refleja con exactitud los entornos naturales.

El Dr. Sundström indicó que es necesario llegar a un acuerdo entre todas las partes implicadas antes de impulsar la piscicultura comercial de este tipo de organismos. Se debe aplicar un principio de precaución, avisó.

Una opción sería criar el pescado transgénico en tierra, para imposibilitar su escape“, explicó el investigador sueco. “Al menos han de mantenerse en un recinto cerrado los peces fértiles.

La cría comercial de peces transgénicos no está permitida en ningún país, pero las autoridades comunitarias y estadounidenses están evaluando una serie de solicitudes para abrir este tipo de negocio.

Para más información: Universidad de Gotemburgo. Fuente: Cordis

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