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Una reflexión sobre el por qué del iPhone, por Urian

Logo-disruptive-sketchbook.pngEn anteriores artículos he sostenido que el iPhone no es realmente disruptivo y sigo pensando lo mismo. No es disruptivo cuando se habla del mercado de los smartphones, ya que no sigue las reglas de un producto que busque una innovación de ruptura. Pero tampoco lo es en el mercado de los reproductores multimedia, porque no deja de ser una versión más de esa gama de productos de Apple. Al contrario del iPod, que se creó como un reproductor MP3 para no consumidores, el iPhone ha sido concebido desde sus fundamentos para intentar llegar a un grupo de consumidores determinado.

En realidad, el elemento de disrupción del iPhone (que lleva más de un año en el mercado) ha aparecido hace poco: se trata de la App Store y el Firmware 2.0 que, lejos de buscar la disrupción en el mercado de los teléfonos inteligentes o en el de los reproductores multimedia, busca romper las reglas en la alianza Intel+Windows que domina completamente el mercado de la informática.

Desde mi punto de vista, la razón por la cual Apple creó el iPhone no fue para ampliar el mercado del iPod, que no necesitaba ampliación (y la mayoría de los analistas coinciden en señalar que es posible que haya tocado techo y se encuentre en fase de no-crecimiento, sino de sostenimiento) sino para poder entrar en el mercado empresarial con mucha más fuerza. En realidad, tal y como dice el propio Jobs, el negocio de Apple se sustenta sobre 3 patas: la primera es el Mac (con Snow Leopard y MobileMe se van orientando cada vez más hacia la empresa), la segunda es el iPod (le sacarán jugo mientras dure) y la tercera se ha creado para facilitarle las cosas a la primera, cerrando un círculo de retroalimentación. Así tenemos Macs e iPhones colaborando codo con codo para romper completamente el entorno de desarrollo Intel+Windows.

El iPhone, que inicialmente se concibió como una manera de llegar al “no-consumidor” indiferente a Apple, como ha sido tradicionalmente el mercado empresarial, ha cogido suficiente fuerza como para convertirse en una fuerza independiente y llevar él solo el plan de entrada al mundo empresarial. ¿Cómo? Alentando y facilitando la creación de aplicaciones para el dispositivo, lo que significa, indirectamente, educar a diversas empresas en la costumbre de hacer también aplicaciones para el OS X de escritorio.

Una vez que empresas importantes adapten sus programas para el iPhone, también estarán preparadas para lanzarlas directamente para la plataforma Mac, lo que permitirá a Apple entrar con mayor facilidad en otras empresas que utilicen dichas aplicaciones. Si a esto sumamos las ventajas habituales de Mac OS X, como estabilidad, seguridad, incluso modernidad, podríamos tildar al iPhone como “Caballo de Troya”.

Desgraciadamente al iPhone los medios lo están colocando en sitios que no le corresponden. Uno de los análisis más repetidos es que el iPhone estaría llamado a convertirse en una plataforma de juegos. Continuamente se repiten declaraciones como las de Carmack que piensan en el iPhone como plataforma para juegos, o se hacen eco de la patente preocupación de Sony respecto al producto de Apple, ya que afecta a varios de sus productos.

Ninguno de ellos, en mi opinión, están sabiendo enfocar el plan real de Jobs (Apple): poder entrar en el mercado empresarial, que tanto se le ha resistido a Apple todo este tiempo.

En realidad, el hardware del iPhone no es más que una innovación sostenida, y por si sólo no representa un peligro. El peligro real para la competencia está en el SDK y el hecho de que puede acercar al Mac a muchas empresas que anteriormente siempre habían ignorado la plataforma de la manzana, y ampliar el volumen de negocio de Apple más allá de sus mercados tradicionales.

Cuando uno analiza un dispositivo, los cortos de vista se quedan en el hardware del aparato, pero otros preferimos elevar la mirada hacia la estrategia de la empresa que le dota de sentido.

Urian mantiene una bitácora en entremaqueros, llamada Disruptive Sketchbook

Wikipedia: Tecnología disruptiva

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