Como Platero, pero con tuercas

Maggie parece un muñeco de dibujos animados: tiene unos enormes ojos negros que parpadean con frecuencia, mide aproximadamente un metro cuarenta, levanta los brazos, gira, rueda.

Reconoce gestos y voces humanas.

También puede conectarse a internet y leer las noticias, y -con la ayuda de etiquetas de radiofrecuencia- identifica cajas de medicinas y su modo de empleo, algo que podría ser de ayuda para personas invidentes.

«Nació» en la primavera española de 2005 en el Robotics Lab de la Universidad Carlos III de Madrid y cuando fue presentado recientemente en el II Congreso Internacional sobre Domótica, Robótica y Teleasistencia para Todos, causó sensación.

En los titulares de la prensa Maggie llegó a ser el «robot para ciegos», el «robot capaz de sentir cosquillas», «el robot amable», «el robot lazarillo», y hasta el «humanoide».

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