En un experimento realizado en una granja de Yorkshire, se soltaron diez palomas con un pendrive pegado en una de sus patas para que volasen hasta Skegness, a 120 kilómetros de distancia. Simultáneamente, se puso a enviar a través de su conexión el mismo fichero que las aves transportaban, un vídeo de unos 300 MB de tamaño.
Aproximadamente una hora y cuarto más tarde, el primer pájaro llegaba a su destino cargado con su fichero. Mientras, utilizando una tecnología varios siglos más moderna, en ese momento el ordenador sólo había podido enviar un 24% del fichero. Más información en Banda Ancha