Los tribunales dicen que las empresas de IA tienen derecho a utilizar contenidos con copyright para entrenarlas

Esta noticia es de hace algunas semanas pero es tan importante que no quiero que se me quede en el tintero. Ya hace tiempo publiqué un artículo llamado ¿Quién escribirá los contenidos? expresando el convencimiento de que todos los que nos dedicamos a la creación «estamos muertos». La IA se nos va a comer sin dejar ni las ternillas, porque van a aprovechar todo lo que hacemos para regurgitarlo de forma básicamente anónima (que incluyan un enlace como fuente no va a provocar que la gente visite la web, especialmente si para una sola respuesta te aportan cinco, seis, diez enlaces) quedándose ellos con el tráfico, y los usuarios.

Que el modelo de Google también está tocado de muerte es evidente. Desde mi punto de vista, decía, las empresas ganadoras en IA acabarían comprando o subvencionando a los grandes productores de contenidos (es decir, wikipedia y las agencias de prensa) para tener acceso directo. Ese futuro ya era bastante deprimente, pero ahora es aún peor.

Los tribunales americanos han reconocido el derecho de las empresas de inteligencia artificial a utilizar material con copyright para entrenar sus modelos, siempre que lo adquieran. Es decir, pueden meter en su sistema la última novela de Pérez Reverte (para hacerte un resumen o para extraer párrafos a demanda) siempre que hayan comprado el libro, escaneado y digitalizado.

Sin entrar en que, por descontado, eso no ocurrió -y en todo caso se hará con retroactividad- le acaban de entregar todo el poder a los nuevos emperadores de internet, libre de culpas y de cargas. Sin necesidad de pedir permiso, ni perdón, ni pagar por el infinito aprovechamiento que van a obtener del trabajo de millones de personas del cual se van a apropiar.

El Tribunal de Distrito para el Distrito Norte de California de los Estados Unidos ha determinado que las empresas tienen barra libre para entrenar con casi cualquier medio publicado que quieran utilizar. 

El fallo se basa en una demanda de Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson contra Anthropic que se remonta a 2024. La demanda acusó a la compañía de usar material pirateado para entrenar a sus modelos de IA Claude. 

Esto incluía la creación de copias digitales de libros impresos para el entrenamiento de modelos de IA.

En la sentencia, el juez William Alsup dice que las copias utilizadas para entrenar LLM específicos eran justificables como «uso justo» (fair use).

«La tecnología en cuestión es una de las más transformadoras que veremos en nuestra vida», comenta Alsup. 

Para las copias físicas que se convirtieron de una biblioteca impresa a una biblioteca digital, esto también se considera «uso justo». Además, el uso de ese contenido para entrenar a los LLM también lo valida como uso justo. 

En su dictamen, Alsup establece que la Ley de Derechos de Autor está destinada a promover obras originales de autor, no a «proteger a los autores contra la competencia».

Donde los demandantes tuvieron un éxito moderado fue con respecto al uso de obras pirateadas. Crear una biblioteca de libros digitales pirateados, incluso si no se utilizan para el entrenamiento de un modelo, no constituye un uso justo. Ese también sigue siendo el caso aunque Anthropic comprara más tarde una copia de un libro después de haberlo pirateado primero. 

En resumen, estamos en un punto de transformación de la sociedad de «la información» y no está muy claro dónde va a acabar todo esto o qué alternativas quedarán para no acabar todos enredados en un «pensamiento único» que será el que interese en cada momento a las empresas que poseen el acceso al contenido.

Mucho se ha hablado de la «internet neutral», es decir, que los ISP (los proveedores de servicio) no puedan dar prioridad en el tráfico a clientes que paguen más. Pero se viene algo mucho más peligroso. ¿Qué pasará si Anthropic o OpenAI, que se van a convertir en los intermediarios entre los contenidos y los usuarios, deciden ofrecer mayoritariamente enlaces a un periódico en vez de a otro? ¿Si las referencias que toman son siempre de un sesgo determinado ignorando otros?

Incluso aunque ahora no sea así… dentro de veinte años, cuando toda esta polémica sea polvo de estrellas y ya sea «simplemente así son las cosas» ¿quién discutirá las simpatías de un CEO de una de estas empresas con el poder? Tenemos ejemplos muy recienteX y sangranteX.

Pero seguro que los próximos habrán aprendido la lección y harán las cosas desde las bambalinas, en vez de pringarse directamente. La segunda generación de Bezos, Zuckerberg, Musk, etc. lo tendrán mucho más fácil. Y nosotros más difícil.

Sin entrar en si la IA provocará la extinción de la humanidad, hay muchos motivos para estar inquietos.

Alf

Propietario de www.faq-mac.com.