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¿Qué impresora me compro? Tecnologías

Las impresoras eran equipos muy importantes en la informática per-Internet, ya que era la forma de sacar aquello en lo que habías trabajo del mundo digital al mundo real.

Con la llegada de Internet y, sobre todo, la disponibilidad de equipos informáticos en cualquier lugar y cualquier momento (aquí meto también los iPad y los teléfonos) han ido perdiendo importancia. 

Cada vez menos gente necesita una impresora en casa, y cada vez se usa menos la impresora en la oficina, sobre todo en empresas que tienen políticas de papel cero.

Recuerdo una época que la impresora prácticamente quedaba para imprimir tarjetas de embarque de los aviones, y eso también pasó a la historia con Passbook (luego Wallet) y con las distintas versiones en otros sistemas.

Pero todavía hay quien necesita imprimir, y dependiendo el uso que quieras darle a la impresora, debes tener en cuenta algunas características.

Viejas tecnologías de impresión

Hay distintas tecnologías de impresión, algunas de ellas han ido quedando relegadas a usos muy concretos y residuales. Repasemos las que quizá son más conocidas.

Margarita o bola

Las más antiguas son las que imitaban una máquina de escribir, es decir, tenían una rueda con las diferentes letras metálicas y la impresora iba golpeando cada letra sobre el papel, con una tela en medio, impregnada de tinta, que al final es la que dejaba la marca sobre el papel con la forma de la letra. Estas impresoras eran normalmente de “margarita”, porque tenían las letras en un círculo como si fuesen los pétalos de una margarita. También había otras configuraciones, similares a bolas.

Margarita de una impresora de margarita
Bola de impresión

La calidad de la letra de estas impresoras era muy buena, pero no podías cambiar el tamaño o tipo de letra, ni imprimir gráficos. 

Matriciales

Más adelante se usaron mucho las impresoras matriciales. En lugar de golpear la tela impregnada de tinta con una pieza con forma de una letra, tenían un conjunto de agujas y, cada una de ellas, marcaba un solo puntito en el papel. Normalmente llevaban 9 agujas a la vez (¡los modelos “de lujo” llegaban a 24 agujas!), de forma que a medida que iban avanzando, de izquierda a derecha, eran capaces de imprimir una linea de texto completa. Estas impresoras tenían un gran ventaja sobre las de margarita, que mencionábamos en el párrafo anterior, y es que eran más versátiles, permitían imprimir distintos tipos de letra e incluso gráficos, pues bastaba con ir cambiando puntos sobre el papel. La desventaja es que tenían peor calidad en el resultado impreso. 

Aunque eran modelos raros, también había alguna capaz de imprimir en color, pero colores muy básicos. 

Impresora matricial en color

Ambas tecnologías, margarita y matricial, eran muy ruidosas, puesto que se basaban en ir golpeando. Y también eran bastante lentas. 

Papel térmico

En este caso no había nada que golpease sobre el papel, se trataba de un papel sensible al calor (térmico) y cuando se calentaba un punto concreto se ponía negro. Así que la idea era hacer el texto o las imágenes como la impresora de agujas, a base de puntos, pero no había ninguna aguja que golpease, sino un punto caliente. 

Este tipo de impresoras se usaba mucho en los faxes, pero también las podemos ver en los tickets de supermercado y similares. La desventaja de esta tecnología es que, a parte de tener que usar un papel especial, el resultado se borra con el tiempo, sobre todo si le da la luz o el calor. 

La ventaja es que no utilizan tinta, por lo tanto no hay que reponerla. 

Láser

Esta tecnología es como la de las fotocopiadoras, se basa en un polvo depositado en un toner, que tiene una carga eléctrica. La impresora prepara la imagen a imprimir sobre una capa de un material que se carga eléctricamente. El polvo del tener se queda pegado sólo a la parte que tenía carga eléctrica y luego, mediante calor, se funde sobre el papel (por eso el papel que sale de las fotocopiadoras y las impresoras láser sale caliente). Pueden hacer muchas copias de una misma página en muy poco tiempo. Normalmente son sólo en blanco y negro, aunque también las hay en color. Su fuerte es el trabajo de oficina, presentaciones, documentos escritos… son rápidas y no son ruidosas, pero las fotos no son su fuerte. 

Impresora láser

Inyección de tinta

Se pusieron muy de moda en los años 90. Su tecnología se basa en un depósito de tinta y unos pequeños inyectores que la dispara, como puntitos, hacia el papel. Construyen la impresión de una forma similar a las matriciales aunque con puntitos muchísimo más pequeños y, por lo tanto, con mucha mayor calidad. También son muy silenciosas.

Aquí sí que predominan las de color (aunque también las hay en blanco y negro), pues simplemente tienen 4 depósitos de tinta, CMYK (Cian, Magenta, Amarillo y Negro) y combinado esos colores generan muchos más. Estas sí llegan a ser impresoras fotográficas, son las más adecuadas para ese tipo de uso.

El problema de estas impresoras no es técnico (aunque sí que imprimen algo peor en lugares donde hay mucha humedad, como la costa y si no se usan durante mucho tiempo se puede secar la tinta), sino de estrategia empresarial. Normalmente se han vendido a un coste de risa, menos de 100 €, pero el fabricante compensaba esa venta tan baja con el coste de los cartuchos de tinta, pues eran muy caros y podían imprimir muy pocas páginas. Al final, usarlas tenía un coste prohibitivo. Esto desprestigió estas impresoras e hizo que los usuarios pasen a las láser, aunque fuesen en blanco y negro. 

Hoy en día, para la mayoría de los usos, la elección está entre láser e inyección de tinta.En próximos artículos iremos viendo más detalles.

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