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Diecinueve años de las Apple Store

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Como en tantas otras ocasiones, aquel 19 de Mayo de 2001, nadie se dio cuenta de que Apple había cambiado para siempre las reglas de otro sector.

Para los periodistas aquello era un nuevo episodio de Steve Jobs jugando a lo suyo, ignorando las reglas establecidas y yendo por libre.

Para todo el mundo, era imposible que triunfara, y los más atrevidos (los que siempre lo saben todo) aseguraron que aquello sería la tumba de la incipiente recuperación económica de Apple.

Apple antes de las Apple Store

En Mayo de 1998 se había lanzado el iMac, el «pelotazo» que revitalizó Apple, demostrando que era posible que no cerrara de manera inminente y dándole un «discurso» comercial que le volvía a poner en la carrera.

El iPod no se lanzaría hasta Octubre de 2001, es decir, varios meses después de abrir las dos primeras tiendas.

El mercado del software para Apple estaba languideciendo, si no en franca caída, salvo por el iMac, Apple había perdido gran cantidad de su cuota de mercado en sus nichos tradicionales y en el resto ni se contaba con ella.

Habría que esperar hasta el 24 de Mayo de 2001 para que los Mac empezaran a disfrutar de la arquitectura UNIX de Mac OS X, en una primera versión lenta y básica, conviviendo durante años con Mac OS 9 mientras los programas iban adoptando la nueva arquitectura -lo que demostraba el poco incentivo que tenían para hacerlo.

Así que, cuando se inauguró la primera tienda de Apple, sólo tenían un producto que podría llamarse «popular»: el iMac. El resto era un negocio prácticamente en ruinas.

Aún así, la locura desafiante de Jobs le llevó a llevar la experiencia Apple directamente a los clientes, evitando intermediarios.

La venta de productos de consumo antes de las Apple Store

Allá por los inicios del siglo XXI no existía -en general- el concepto de tienda exclusiva, salvo si se acepta la alta costura como ejemplo.

Todo eran centros comerciales, tiendas multimarca, y tiendas dentro de tiendas.

Nadie tenía suficientes productos para atreverse a ofrecer una experiencia completa a los clientes, de una manera que diera beneficios, así que la tradición marcaba que era mejor agruparse para ocupar más espacio y captar a todos los transeúntes.

Apple siempre ha mantenido su propia cadena de distribuidores (algo que ya en si mismo es una anomalía dentro del mundo comercial) y, aunque la decisión de abrir tiendas propias provocó un efecto de «bomba radioactiva» por la que allá donde se abría una tienda propia de Apple ningún otro distribuidor conseguía sobrevivir, lo cierto es que la notoriedad de la marca ha hecho maravillas para que gente de todas partes quieran comprar un producto con una manzana mordida estampada en alguna parte del chasis.

El soporte que se ofrecía en los centros comerciales y grandes tiendas de informática era errático -por ser suaves- y muchas veces dependía del tiempo que pasaba hasta que alguien de Apple les visitaba para actualizar sus conocimientos.

Para más decepción de los posibles clientes, las comisiones ofrecidas por los fabricantes de PCs con Windows, y sus agresivas promociones en muchas ocasiones provocaban que el vendedor desviara la intención inicial del comprador hacia productos no Apple que le dejaban más comisión o en los que tenía una cifra de ventas que alcanzar.

A principios de 1997 Steve Jobs decidió que esa experiencia había que controlarla y empezó a migrar los espacios de Apple al formato «tienda dentro de la tienda», es decir, áreas decoradas, mantenidas y asistidas como si fueran de Apple, con personal trabajando en exclusiva para ella.

Este formato sigue existiendo en la actualidad, aunque el conocimiento de la actividad de Apple, sus productos y la generalización de internet facilita la venta por parte de vendedores sin una especialización concreta.

La tiendas Apple Store cumplen 3 años

Six Design Lessons From the Apple Store

Las primeras Apple Store

Fue ese deseo de «poseer» la experiencia de venta, lo que impulsó a Jobs a desarrollar su propio concepto de lo que tenía que ser una tienda Apple.

Para ello contrató a Ron Johnson, que venía de las tiendas Target, para dirigir el proyecto a primeros del año 2000.

Haciendo honor al secretismo que rodea la compañía, ocuparon un nave vacía y dentro construyeron la tienda a escala real para poder experimentar todo.

Steve reunió todo lo que hacía falta para que un usuario de Mac estuviera satisfecho: hardware, software, servicios y hasta el soporte técnico.

Clave fueron las mesas donde se podían probar los productos sin tener a un comercial presionándote para saber qué quieres comprar.

Desde los ordenadores conectados a la wifi gratuita de la tienda podrías hacer lo que quisieras: pedir que te llevaran una pizza a la tienda, chatear con tus amigos o configurar tu usuario en un ordenador para leer y contestar tu correo.

Daba igual el tiempo que estuvieras ocupando el ordenador, nadie se acercaría a preguntarte si querías comprar algo.

En los primeros tiempos ¡incluso te daban una botella de agua mineral mientras esperabas ser atendido en el Genius Bar!

En su décimo aniversario, diez cifras de las tiendas Apple

La inauguración de la Apple Store de Madrid, en datos

Apple Store veinte años después

Decenas de miles de personas pasan cada día por las tiendas Apple, para comprar, curiosear, aprender o simplemente para esperar mientras llegan los amigos.

Las tiendas de Apple se han convertido en lugares de encuentro, donde se pueden hacer muchas cosas sin sentirte obligado a comprar.

Apple ha seguido innovando, como en la supresión de las cajas de pago, en la restauración de los edificios singulares donde pone sus tiendas (en la Apple Store de Puerta del Sol de Madrid, en el suelo se utilizó el mismo tipo de granito que hay en las aceras de la plaza, para que apenas hubiera frontera entre estar dentro o fuera de la tienda, etc.

El comercio después de las Apple Store

Hoy es normal ver tiendas propias de las grandes marcas: deportes, coches, telefonía… parece que todo el mundo quiere ser el dueño de la experiencia.

Muchos lo han intentado (Microsoft, Dell, Sony, Samsung…) pero ninguno ha conseguido establecer un imperio con su presencia física como Apple.

En los próximos veinte años las tiendas Apple seguirán evolucionando: las gafas de realidad virtual, el coche, nuevos dispositivos de salud… adoptarán formas y encontrarán lugares para salir al encuentro de los usuarios que desde nuestra experiencia actual no podemos ni imaginar.

¡Pero seguro que merece la pena verlo!

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