Ironías de la vida, mientras el mundo se protege contra el Covid-19, los usuarios de Mac brindamos por 44 años libres de virus... y mucho más.

Suena ya a gastado, de tanto repetirlo, pero hace 44 años (1 de Abril de 1976), dos locos ingenuos que querían hacer algo que les apasionaba y un amigo de Atari (Ronald Wayne, que vendió sus acciones en Apple a las pocas semanas) fundaron una empresa que cambiaría el mundo… varias veces.

Lo que empezó siendo una tarea artesanal fabricada a mano por Steve Wozniak y vendida por Steve Jobs, en pocos años asaltó la empresa, la educación, las artes…

Tocó techo y perdió la empresa, casi pierde el sector de educación (perdió la hegemonía), y resistió en el diseño y las artes gráficas, la creación musical y de vídeo y en la ciencia.

¿Por qué la gente siguió usando ordenadores de Apple?

Es cierto que los ordenadores compatibles con Windows acabaron siendo más rápidos, más baratos y con una oferta de software que los usuarios de Apple no podían ni soñar.

Y sin embargo, la fidelidad a la marca de la manzana mordida resistía las tentaciones, fundamentalmente basado en una única razón: la tranquilidad de espíritu.

A pesar de pagar más por ordenadores más lentos, de tener menos software que los ordenadores con procesadores Intel, el diseño del sistema operativo hacia que los programas funcionaran sin fallos durante más tiempo, y su pequeña cuota de mercado les hizo un mercado poco interesante para los creadores de virus y demás software maligno.

El paso de los años ha aumentado las fortalezas de macOS, con la base UNIX que utiliza ahora, al tiempo que ha reducido considerablemente la distancia entre el software disponible en ambas plataformas.

Si a eso sumamos el diseño industrial superlativo de sus productos y una imagen prácticamente impoluta de marca, cultivada como respetuosa de la privacidad de sus usuarios, con el medio ambiente, con la diversidad y con la integración, hace que cada vez sea más atractiva para más gente… sin renunciar a su etiqueta de «lujo asequible», es decir, a unos márgenes operativos que son la envidia de muchas industrias.

La música, las películas, la movilidad…

El iPod cambió definitivamente cómo escuchamos música, destruyendo toda competencia (barata y cara) y -como daño colateral- arrasando la compra de soportes físicos, iniciando la deriva hacia el consumo de música en streaming que hoy nos ocupa. Algo que estoy seguro que Steve Jobs, aunque era eminente pragmático, lamentó (y se resistió durante tiempo, permitiendo la ventaja de Skype).

Con Apple TV lideró durante mucho tiempo la nueva etapa del alquiler sin soportes físicos. Sólo Netflix supo dar el salto de videoclub a sistema de visionado online y aunque tiene un modelo de negocio que no es sostenible (por su coste en relación con los ingresos), ha sabido aprovechar sus cartas para establecerse en la vanguardia.

Poco podemos añadir sobre el iPhone que no se haya dicho ya: aquel producto que se presentó como un iPod, un navegador de internet y un teléfono, hoy en día es mucho más y nuevamente a arrasado con sectores que hace años parecían intocables.

Sistemas de navegación por satélite (o sea, Mapas), cámaras fotográficas, comercio, la lista de productos y servicios que hoy en día están integrados en el iPhone, y que antes requerían un dispositivo o tienda física específico, es larguísima y sigue absorbiendo cada año nuevas, como un aspirador que no tiene límite.

El futuro de Apple

Los servicios, ya sean de crédito, de juegos, de entretenimiento, de lectura (¿para cuando una suscripción a Libros?) ya han dado sus primeros pasos.

La realidad virtual se acerca cada vez más para transformar la manera en que miramos nuestro entorno, viajamos, hacemos turismo, aprendemos….

El coche… ah, el mito del coche…. algún día llegará, con sus baterías eléctricas y solares recargables, su sistema inteligente de conducción, sus capacidades de seguridad avanzadas…

La casa inteligente. Si durante un tiempo el «hobby» de Apple fue Apple TV, podríamos decir que ahora lo es HomeKit. Existe, algunos lo utilizan, pero no recibe demasiada atención por parte de Cupertino. Si un día, cual ojo de Sauron, Apple fija su mirada en el hogar y pone a trabajar toda su capacidad de innovación, su poder transformativo se sentirá en toda su intensidad.

Mientras tanto, levantemos nuestra copa en confinamiento por estos años que Apple nos ha permitido disfrutar usando un ordenador, un reproductor musical, una consola multimedia, un teléfono… y saboreemos con detenimiento la promesa de los próximos cuarenta, donde seguirá siendo una fuente de cambio social, esperemos que siempre a mejor.

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